Un mes después del terremoto, Colombia enfrenta una reconstrucción que podría costar $ 40 billones

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Escrito por:  Redacción Nación
Actualizado: 2026-09-10 05:01:16

La reconstrucción de Colombia tras el terremoto del 10 de agosto podría costar hasta $ 40 billones y tardar entre cinco y seis años, según estimaciones.

Al cumplirse un mes del terremoto del 10 de agosto, la cuenta de la reconstrucción de Colombia ya es muy superior a las primeras estimaciones. El cálculo inicial apuntaba a unos $ 20 billones, equivalentes a cerca de USD 6.350 millones y aproximadamente 1 % del PIB. Sin embargo, con el avance del levantamiento de daños, el escenario de reconstrucción podría alcanzar hasta $ 40 billones, cerca de 2,16 % del PIB.

La cifra de $ 40 billones todavía no representa una factura definitiva. Se trata de una estimación que contempla las necesidades de reconstrucción de las zonas afectadas y podría modificarse cuando terminen los diagnósticos sectoriales y territoriales. Por esta razón, el Gobierno todavía no establece un costo final para atender todos los daños provocados por el terremoto.

La magnitud del desafío se explica por la cantidad de infraestructura afectada. Entre las primeras semanas posteriores al sismo se contabilizaron decenas de miles de viviendas destruidas y más de 100.000 averiadas, además de edificios, vías, hospitales, colegios y redes de servicios públicos que requieren intervención.

Cali aparece entre las ciudades que necesitarán mayores recursos. Las estimaciones preliminares señalan que la reconstrucción de la capital del Valle del Cauca podría costar entre $ 10 y $ 12 billones. Pereira también tendría necesidades de recursos de varios billones de pesos, mientras que otros municipios afectados deberán recibir inversiones para recuperar viviendas e infraestructura básica.

El dinero no se destinará únicamente a levantar casas. La reconstrucción contempla infraestructura vial, servicios públicos, hospitales, colegios, edificios, recuperación urbana y medidas para reactivar las economías locales. En algunos sectores será necesario reconstruir completamente las estructuras afectadas, mientras que en otros se requerirán reforzamientos y obras de mitigación para reducir el riesgo de nuevos desastres.

El proceso tampoco será rápido. Las primeras proyecciones indican que la reconstrucción podría tardar entre cinco y seis años. Esto significa que el impacto fiscal del terremoto no se concentrará en un solo presupuesto, sino que requerirá recursos durante varias vigencias.

La presión sobre las finanzas públicas constituye uno de los principales desafíos. El Presupuesto General de la Nación ya enfrentaba restricciones importantes antes del terremoto, mientras que el pago de la deuda pública representa una parte considerable del gasto nacional. Por eso, el Gobierno tendrá que buscar nuevas fuentes de financiación y realizar ajustes para atender las necesidades de las regiones afectadas.

Un mes después del desastre, el Ministerio de Vivienda también ha advertido que los recursos inicialmente disponibles son insuficientes frente a la magnitud de la emergencia. La entidad solicitó varios billones de pesos adicionales para financiar la reconstrucción y atender principalmente las necesidades de vivienda de las familias damnificadas.

El Gobierno tampoco podrá asumir por sí solo toda la factura. Se contempla la participación de las entidades territoriales, empresas privadas, aseguradoras y organismos multilaterales. También se estudia utilizar recursos de regalías y créditos para complementar la financiación de las obras.

De esta manera, un mes después del terremoto, la cifra que permite dimensionar el reto es de hasta $ 40 billones. Se trata de un monto equivalente a más de dos puntos del PIB y que deberá distribuirse durante varios años.

El costo definitivo dependerá de los resultados de los censos, las evaluaciones de infraestructura y los proyectos que finalmente sean aprobados. Sin embargo, la magnitud de los daños permite anticipar que la reconstrucción será uno de los mayores desafíos fiscales, sociales y de infraestructura que enfrentará Colombia durante los próximos años.

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