"Las manos de Dios en la oscuridad": emotivo mensaje de Diana Troncoso, la mujer que estuvo más de 30 horas bajo escombros
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Visitar sitioEsta sobreviviente del terremoto en Colombia estuvo rezando el rosario mientras aguardaba a ser rescatada.
En medio del dolor hay historias de esperanza, como la de Diana Troncoso, una bioingeniera de 31 años que estuvo más de 30 horas bajo los escombros del edificio Torres de Limonar, en el barrio Ciudad Capri.
En esa edificación de cinco pisos perecieron cerca de 30 personas y Diana fue una de las pocas que logró salir con vida. El Instituto de Medicina Legal informó que ha recibido 304 cuerpos de víctimas del terremoto y ha identificado 300, incluidos 22 menores de edad. De Cali proceden 139 de los identificados y de Pereira otros 107.
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Diana Troncoso envió un mensaje desde la clínica donde se encuentra internada desde su rescate y tras ser intervenida quirúrgicamente por las esquirlas que quedaron en su cuerpo de los escombros que la aprisionaron durante más de 30 horas. Según ha trascendido, mientras llegaban a ella para sacarla del concreto, la vieron rezando el rosario bajo los escombros.
Sus palabras fueron dirigidas a Dios, su familia y a quienes no se detuvieron en su esfuerzo por poder sacarla con vida del edificio Torres de Limonar. La bioingeniera comenzó dando gracias “a Dios por el milagro de la vida, por sostenerme en medio de los escombros y darme esta nueva oportunidad”.
Luego les dio las “gracias a los rescatistas, bomberos y voluntarios que no dudaron un segundo, ustedes fueron las manos de Dios en la oscuridad. Gracias a mi familia y a mis amigos por su amor, por sus oraciones y por no soltarme”.
También dedicó palabras al “alcalde de Cali por su liderazgo y por estar al frente en los momentos más duros, y gracias a todos aquellos ángeles que Dios puso en mi camino para mi recuperación. Hoy respiro por ustedes, hoy vivo por ustedes, esta oportunidad de vida también es suya”.
En los barrios afectados, la emergencia continúa formando parte de la vida cotidiana. En Chiminangos, uno de los sectores golpeados de Cali, familias que perdieron sus viviendas duermen en pequeñas carpas, reciben alimentos en ollas comunitarias y esperan poder entrar a sus antiguos apartamentos para recuperar ropa, documentos y electrodomésticos.
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Las lluvias que comenzaron el domingo 16 de agosto han agravado las condiciones de quienes permanecen en estos refugios improvisados y también han obligado a interrumpir temporalmente algunas labores de remoción de escombros. En Pereira, las familias instaladas en el parque Olaya Herrera tuvieron que proteger las carpas con plásticos, mientras el suelo quedó mojado y el Hospital Universitario San Jorge registró inundaciones.
La lluvia también dificulta las labores de emergencia en las zonas donde continúan las tareas de búsqueda, rescate y recuperación de cuerpos y añade un nuevo obstáculo a una respuesta que entra ya en su segunda semana.
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