Detallan si puede cambiar la condena para los asesinos de Jaime Esteban Moreno; abogado explicó

Bogotá
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En Colombia una condena de 37 años no se traduce de manera automática en privación física de la libertad. El penalista Saúl León explica cuáles son las razones.

El fallo dictado contra Juan Carlos Suárez Ortiz y Ricardo Rafael González Castro, hallados culpables en calidad de coautores del homicidio del estudiante universitario Jaime Esteban Moreno, dejó un sabor agridulce en la familia de la víctima. Aunque la Justicia impuso una pena de 37 años de prisión, la representación legal del padre del joven y la Procuraduría habían solicitado una sanción que superara los 45 años de cárcel.

Ante el dolor de los allegados y el debate sobre si el castigo resulta proporcional a la atrocidad del ataque, surge una pregunta: ¿Existe la posibilidad real de que la condena sea incrementada en instancias superiores?

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Para responder a esta inquietud, el abogado penalista Saúl León analizó en Noticias Caracol en vivo el marco legal del caso, el margen de maniobra de los jueces y las vías que el ordenamiento colombiano ofrece a las víctimas para reestructurar el monto punitivo.

La noche en que fue asesinado Jaime Esteban Moreno

El caso se remonta a la trágica noche en que Jaime Esteban Moreno, estudiante de la Universidad de los Andes, fue atacado salvajemente tras salir de una fiesta de Halloween en Bogotá. Durante las audiencias del juzgamiento, el testimonio de su amigo Juan David —quien presenció la golpiza e intentó auxiliarlo— expuso la ferocidad del ataque.

El testigo relató cómo intentó acomodar el cuerpo de su amigo para evitar que se ahogara con la abundante sangre que salía de su boca y nariz, notando incluso que en sus propias manos quedaron desprendidos piel y cabello de la víctima mientras el joven dejaba de respirar.

Esta reconstrucción testimonial fue respaldada científicamente por el protocolo de necropsia. El dictamen médico-legal reveló fracturas bilaterales en la cara, lesiones en la base del cráneo, hematoma epidural, hemorragia subaracnoidea severa global y edema cerebral.

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El perito forense concluyó que la muerte fue causada por un trauma craneano contundente cerrado producto de una “confluencia de eventos traumáticos contundentes repetitivos”, lo que descarta la hipótesis de un único golpe o una caída accidental, confirmando que la estructura ósea fue destruida a través de traumatismos continuados con puños y patadas.

¿Por qué el juez fijó 37 años y no 45 a los asesinos de Jaime Esteban?

Frente a la inquietud sobre cómo un juez decide la cantidad exacta de años de cárcel, el abogado Saúl León precisó que los jueces deben ceñirse estrictamente a los baremos contemplados en el Código Penal. Al haberse calificado el delito como homicidio agravado, el abanico punitivo normativo se ubica entre los 32 y los 50 años de prisión.

El penalista explicó que para imponer el máximo de la pena (45 o 50 años) se requieren elementos adicionales probados en el juicio. En este caso, al no registrarse antecedentes penales previos en los procesados o al no haberse acreditado plenamente la totalidad de las causales de mayor punibilidad en la acusación inicial, el juzgador de primera instancia determinó fijar la sanción en el primer cuarto del rango, resultando en los 37 años dictaminados.

Pese a la sentencia inicial, el análisis del experto confirma que la reclamación de la familia para aumentar la condena tiene sólidas bases jurídicas. Al evaluar las evidencias del expediente y los registros audiovisuales de la agresión, León sostuvo que existen circunstancias claras para aplicar una mayor severidad punitiva.

Al respecto, el penalista fue enfático sobre las causales de agravación que no habrían sido valoradas en su máxima dimensión durante la primera instancia: “De solo ver esos videos uno ya verifica circunstancias que dan lugar a mayor pena. Ejemplo: que tres personas tomen por la espalda a un joven indefenso que no tiene cómo repeler un ataque, que no advierte la patada que lo derriba al piso, pues ya estamos frente a una circunstancia de indefensión“, señaló León

Asimismo, el abogado resaltó la desproporción del detonante del ataque y la crueldad empleada por los agresores: “El motivo que generó esta agresión fue una disputa personal al interior de un establecimiento comercial. Esto la ley lo ha señalado como un motivo fútil; es decir, para el derecho penal usted no puede quitar la vida a alguien por una bobada. Vemos que incluso ese ataque fue con sevicia”, explicó.

Bajo estos argumentos, León concluyó que la petición de las víctimas cuenta con un pronóstico favorable de revisión: “Los reparos que han hecho las víctimas a través de su representación tienen vocación de prosperidad (…) Sí hay una vocación alta de que esa condena se modifique parcialmente y el quantum punitivo —es decir, la pena— se fije no en 37 años, sino que se aproxime a los 45 años, como lo han solicitado las víctimas”, afirmó categóricamente el abogado.

Los dos escenarios procesales para modificar la sentencia

Para lograr que el tiempo en prisión sea incrementado, el sistema judicial colombiano prevé dos instancias fundamentales en las que la representación de la familia y el Ministerio Público pueden intervenir:

¿Cumplirán 37 años efectivos en prisión?

Otro punto álgido del debate es la ejecución real de la pena. De acuerdo con el análisis del especialista, en Colombia una condena de 37 años no se traduce de manera automática en 37 años de privación física de la libertad. Bajo los principios de resocialización del Código Penal y la gestión del Juez de Ejecución de Penas, los condenados pueden acceder a beneficios de redención mediante trabajo o estudio, a razón de un día de descuento por cada dos días trabajados o estudiados. Asimismo, al cumplir la mitad de la sanción podrían solicitar prisión domiciliaria, y al alcanzar las tres quintas partes, acceder a la libertad condicional, sujeto siempre a su comportamiento en la cartilla penitenciaria del INPEC.

Finalmente, León hizo una reflexión sobre la grieta que suele abrirse entre el rigor de los estrados judiciales y la reparación emocional que buscan los familiares de una víctima de homicidio: “Para un juez de la República el imperio debe ser la Constitución y la ley… En cambio las víctimas persiguen verdad, reparación y también justicia. Para la víctima directa —el papá, la mamá, los hermanos que han perdido a una persona como Jaime Esteban, un joven estudioso, ejemplar, con un proyecto de vida por materializar— una silla vacía que jamás podrán reemplazar en su casa, pues básicamente con ninguna condena podrían quedar satisfechos”, reflexionó el jurista.

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