Expertos advierten por lo que pasaría después del fenómeno de El Niño en Colombia: "No debemos descartar"

Nación
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Aunque se presentan precipitaciones, expertos señalan que el riesgo de sequía sigue y no se descarta que cuando termine en 2027, empiece temporada de lluvias.

Las lluvias intensas registradas recientemente en Bogotá no contradicen la llegada del fenómeno de El Niño, confirmada por el Ideam. Así lo explicó Christian Euscátegui, consultor de variabilidad climática y cambio climático y quien fue jefe de alertas del Ideam durante varios años. El experto habló en ‘Mañanas Blu’ y advirtió que los mayores efectos del evento, según lo que proyectan los modelos, se sentirían hacia el primer trimestre de 2027.

Euscátegui precisó que la coincidencia entre el inicio de El Niño y las precipitaciones se explica por el calendario climático del país. Octubre y noviembre, dijo, son meses de lluvia en buena parte de las regiones Andina, Caribe y Pacífica. Por eso, las lluvias actuales no significan que el fenómeno no exista.

El consultor insistió en desmontar una idea muy extendida entre la población. “La gente piensa que un fenómeno del Niño es sequía total y no es sequía total”, afirmó.

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Según explicó, este tipo de evento no elimina las temporadas lluviosas. Su efecto es reducir las precipitaciones y elevar las temperaturas, un aumento que se suma al que ya genera el cambio climático. Euscátegui agregó: “Un fenómeno del Niño no desaparece las temporadas de lluvia, sino que tiende a llover menos e inclusive tiende a generar algunas precipitaciones de corta duración fuertes como las que hemos visto de manera reciente en Bogotá”.

El experto recordó que los episodios de El Niño suelen intensificarse hacia finales de año y comienzos del siguiente. Esa etapa coincide con la temporada seca, e incluso con menos lluvias en zonas de la costa, de modo que el acentuamiento del fenómeno se superpone con el ciclo natural de sequía.

No bajar la guardia ante las lluvias actuales

Aunque el fenómeno ya está declarado, Euscátegui pidió no descuidar la temporada de lluvias en curso. Se refirió a la circular emitida a mediados de septiembre por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo. Ese documento advertía que no se debe bajar la guardia frente a eventos asociados a las lluvias, como las crecientes súbitas y los movimientos en masa.

Según el consultor, esa precaución debe mantenerse en el corto plazo. En esta temporada, añadió, el fenómeno implica que llueva un poco menos, no que llueva más.

¿Hasta cuándo se extendería El Niño?

Sobre la duración, Euscátegui explicó que, en términos de probabilidades, los modelos advierten que el fenómeno podría mantenerse aproximadamente hasta abril. Aclaró que la atmósfera es cambiante y que esa proyección podría prolongarse. Recordó que el Ideam advirtió que los efectos pueden sentirse hasta el segundo trimestre de 2027.

El especialista explicó que una temporada seca muy marcada a comienzos de año reduciría el agua disponible. Con temperaturas más altas aumenta la evaporación de los cuerpos de agua y la evapotranspiración, por lo que hay más competencia por el recurso. Eso podría derivar en una primera temporada de lluvias deficitaria el próximo año y en una condición difícil hacia mitad de año, aunque aclaró que “estamos yendo muy allá”.

Frente al momento de mayor impacto, fue enfático: los efectos máximos, según lo que señalan los modelos, se darían hacia el primer trimestre de 2027. “Allí tendremos las mayores dificultades”, dijo.

Un evento en la categoría de “muy fuerte”

Durante la conversación, uno de los periodistas citó que el Ideam registró un comportamiento sostenido de condiciones cálidas en el océano Pacífico, con temperaturas récord. Euscátegui explicó que, aunque se habla de “súper Niño” o “mega Niño”, en términos de intensidad las categorías son fuerte o muy fuerte, y este evento está en la segunda.

Según explicó, el océano se ha mantenido más cálido de lo normal, con anomalías de entre 3 y 4 grados por encima de lo habitual en algunas áreas del Pacífico tropical, especialmente en la zona central y oriental. Recordó que cuando las anomalías sobrepasan los 2,5 grados los eventos ya se consideran muy fuertes. Esa situación, afirmó, ha hecho que “se disparen las alarmas” por la intensidad del fenómeno.

Euscátegui distinguió entre intensidad y efectos. Los efectos en Colombia, relacionados con el déficit de lluvias y el aumento de temperatura, deben analizarse según la temporalidad de las lluvias en cada región.

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¿Vendrá La Niña después?

Otra pregunta fue si tras un Niño llega necesariamente un fenómeno de La Niña. Euscátegui respondió que se habla de esa secuencia desde hace tiempo, pero que no es una regla y que depende de cómo evolucionen variables oceánicas y atmosféricas.

Recordó el caso más reciente, entre 2023 y 2024, cuando Bogotá tuvo racionamiento de agua y poco después una etapa muy lluviosa con condiciones de La Niña, aunque no fuera fuerte. Sobre este punto, el consultor señaló: “No debemos descartar que podamos tener un evento niña después de ese niño, pero es muy temprano para poderlo advertir”.

Por ahora, indicó, lo que se advierte es que hacia mediados del próximo año el país podría estar en condiciones neutrales. Para él, esa alternancia confirma el peso de la variabilidad climática, que, según dijo, “nos está dejando muchas más afectaciones porque es lo que vivimos casi en el día a día”.

Qué determina el paso de El Niño a La Niña

Finalmente, el experto explicó de forma sencilla qué define el cambio entre ambos fenómenos. Dijo que dependen de los vientos alisios, que en esta latitud soplan desde el oriente. Si esos vientos se debilitan, se asocia con un Niño. Si se fortalecen, con una Niña.

Euscátegui agregó que el viento es determinante para que las condiciones cálidas del Pacífico se mantengan o se enfríen, y mencionó también el papel de la corriente de Humboldt, una corriente oceánica fría que se fortalece en esos procesos. Evitó entrar en más detalles técnicos.

Por ahora, lo confirmado es que Colombia ya está oficialmente bajo un fenómeno de El Niño, cuyos mayores efectos, según el experto, aún están por llegar.

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