Lula dejó clara su postura sobre la relación bilateral: “Ninguna diferencia ideológica debe anteponerse al respeto mutuo. Por eso, vamos a trabajar juntos para avanzar en una amplia agenda que atienda a los intereses de nuestros pueblos”, afirmó en sus redes sociales.
El mandatario brasileño también mencionó tres asuntos en los que considera posible avanzar con Colombia: el desarrollo sostenible, el combate al crimen organizado y la integración económica. Su pronunciamiento se produjo horas después de que De La Espriella reconociera los resultados de las elecciones brasileñas, en las que Lula se impuso en la segunda vuelta frente a Flávio Bolsonaro.
¿Qué le había dicho Abelardo De La Espriella a Lula?
El presidente colombiano publicó un mensaje en su cuenta de X en el que reconoció las diferencias políticas que mantiene con el mandatario brasileño, pero insistió en que estas no deben estar por encima de los intereses de ambos países.
“El presidente Lula y yo tenemos grandes y profundas diferencias políticas e ideológicas, pero coincidimos en algo fundamental: Brasil y Colombia se necesitan mutuamente. Ninguna consideración puede estar por encima de los intereses de nuestras naciones. Colombia y Brasil son países hermanos, con enormes desafíos y oportunidades compartidas”, escribió De La Espriella.
En la misma publicación, el mandatario colombiano recordó que Lula había respaldado a Iván Cepeda durante la campaña presidencial en Colombia, mientras que él apoyó a Flávio Bolsonaro en Brasil. “Ni Lula decide por los colombianos ni yo decido por los brasileños. ¡Decide la gente! Y cuando el pueblo se pronuncia en las urnas, su voluntad se respeta porque es sagrada. ¡En eso consiste la democracia!”, expresó.
De La Espriella también planteó que la relación entre Colombia y Brasil debe basarse en el respeto mutuo, la soberanía y la cooperación. Entre los asuntos que propuso abordar están la lucha contra el narcoterrorismo y la minería ilegal, la protección de la Amazonía y el bienestar de los ciudadanos.
La respuesta de Lula abre la puerta a mantener el trabajo conjunto entre los dos gobiernos, pese a los respaldos políticos opuestos que ambos expresaron durante las campañas electorales.