Paloma Valencia y Juan D. Oviedo cabalgan sobre idea de suma de distintos para recta final
La fórmula que surgió de la Gran Consulta por Colombia mueve ese concepto y se muestran como ejemplo de que los diferentes sí pueden trabajar juntos.
Más allá de las propuestas programáticas que han presentado Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo, relativas a la recuperación de la seguridad, la atención de los jóvenes y de quienes integran la economía informal, así como hacer del colombiano un Estado eficiente (léase su reducción), estas dos figuras de la política que tardaron una semana para anunciar que sí serán fórmula para las elecciones presidenciales han empezado a mover una poderosa idea con profundo arraigo humano que bien podría convertirlos en una seria opción para disputar la presidencia de la República.
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Esa idea, por el contrario, no es tan marcada en fórmulas como las de Iván Cepeda y Aida Quilcué, Abelardo de la Espriella y José Manuel Acevedo, Sergio Fajardo y Edna Bonilla, Claudia López y Leonardo Huerta, Roy Barreras y Martha Lucía Zamora, Mauricio Lizcano y Luis Carlos Reyes, y hasta la de Juan Fernando Cristo y Norma Constanza Vera (que se retiraron de la liza este viernes), para mencionar los candidatos que han tenido relevancia en sondeos de opinión e intención de voto. Si bien esas duplas han resultado llamativas, sorprendentes, tienen el común denominador de que están conformadas prácticamente por iguales.
Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo se muestran como suma de distintos
Cepeda, con fuerte influencia en el Cauca y en el movimiento indígena, escogió a una lideresa aborigen; De la Espriella se inclinó por un académico muy técnico; el profesor Fajardo decidió que lo acompañara otra docente; la exalcaldesa de Bogotá optó por el candidato contra el que se midió, y aplastó, en la centrista Consulta de las Soluciones; Lizcano, exministro del Gobierno de Gustavo Petro, decidió que lo acompañara otro exministro del mismo Gobierno; Barreras, otro exfuncionario de Petro, hizo llave con una exfiscal y excatedrática universitaria; y Cristo, víctima del conflicto y también exministro de Petro, había preferido a una experta en el conflicto armado y defensora de los derechos humanos.
Sin restarles méritos ni calidades a todos estos binomios, que las tienen de sobra, de ellos sí se puede afirmar que no emocionan. No despertaron el entusiasmo y la expectativa que provocan Valencia y Oviedo, que en pocos días han logrado posicionar como su principal bandera la constatación de que ellos son la prueba viva de que los diferentes sí pueden trabajar juntos, de que pueden sumar como distintos y que no existen líneas rojas cuando hay intereses superiores. No son antagonistas furibundos, pero sí los separa una distancia considerable en el espectro político. Eso, sin embargo, no impidió que participaran como iguales en la Gran Consulta por Colombia.
Valencia viene de una familia caucana muy conservadora y tradicional (es nieta del expresidente Guillermo León Valencia), y además pertenece al derechista partido Centro Democrático, cuyo fundador y líder natural es el expresidente Álvaro Uribe, el principal factor, junto con el presidente Petro, de la polarización que hoy vive Colombia. “Yo nací uribista y moriré uribista”, ha manifestado Valencia con orgullo, consciente de que siempre se le ha reconocido como uno de los principales alfiles del exmandatario.
Oviedo, por su parte, es una persona que dista mucho de los estándares ideológicos y políticos de la derecha y del uribismo. Es abiertamente gay, una condición que quiso señalar el ultra De la Espriella, no se sabe con qué fin. En ese momento, Oviedo recibió el respaldo de los precandidatos con los que se midió en la Gran Consulta por Colombia. Incluso Valencia lo apoyó cuidándose de no atacar directamente a los homófobos: “Querido Juan Daniel, eres una persona maravillosa tal y como eres”, dijo la candidata, haciendo malabares con sus palabras para conservar el equilibrio entre los extremos ortodoxos.
Ataques contra Oviedo: “¿Van a mariquiar al partido?”
En esa línea se expresó el expresidente Uribe: “Con la escogencia del Dr Juan Daniel Oviedo, nuestra candidata Paloma honra la libertad para el beneficio colectivo por oposición al estatismo esclavizante; reconoce calidades humanas y patrióticas; construye complementos no antagonismos; respeta el ánimo de la consulta, la diferencia dentro del estricto marco democrático; reitera respeto en doble vía a la intimidad de la persona y por parte de ésta a la comunidad, a los niños y a la familia”.
Eso, para no hablar de las diferencias que hay entre Valencia y Oviedo en torno a temas como la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el Acuerdo de Paz alcanzado con las extintas Farc, o la no descartable posibilidad de que sea De la Espriella el que pase a segunda vuelta para enfrentarse a Cepeda y el uribismo se vuelque completo a impulsar esa candidatura. Oviedo ha manifestado sus reservas frente a ese escenario, pero eso no le impidió aceptar el ofrecimiento de la candidatura a la vicepresidencia que le hizo Valencia. Todas esas cosas los hacen una fórmula diferente.
Los más suspicaces y radicales aseguran que el uribismo está dispuesto a venderle el alma al diablo con tal de derrotar a Petro y a su candidato Cepeda. Otra corriente similar la denunció Oviedo este viernes en Caracol Radio: “Todos fuimos testigos de todos los ataques que recibió el Centro Democrático, de partidarios del Centro Democrático diciendo: ‘¡Cómo así que van a recibir a Oviedo! ¿Van a mariquiar al partido? ¿Van a renunciar a los temas de su vocación por el no en el plebiscito [contra el Acuerdo de Paz con las Farc]?’. Paloma y yo estamos demostrando con este ejercicio que se necesita más carácter para sumar que para dividir”.
Efectivamente, esos dos caracteres vienen sabiendo comunicar la idea de que los diferentes sí pueden trabajar juntos. Ellos mismos la encarnan. Todos los candidatos usan ese concepto en sus discursos para satisfacer el requisito de corrección política. Además, Valencia y Oviedo prueban que lo que se produjo fue la conformación de una coalición y no la adhesión de Oviedo al Centro Democrático. Será su desempeño en lo que queda de campaña y su gestión si llegan a ser gobierno lo que demostrará que el suyo es un interés genuino en hacer equipo con los distintos para proponerle una opción incluyente a Colombia.
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