Cepeda busca irregularidades en votaciones, pero lo interpelan por el llamado ‘voto fusil’
Analistas y diferentes sectores atribuyen el crecimiento en votos del Pacto Histórico al llamado 'voto fusil'. La campaña no habla al respecto.
Si hay algo por lo que pueden sacar pecho Iván Cepeda y sus seguidores después de su derrota en la segunda vuelta presidencial es la copiosa votación, sin precedentes, por el candidato del Pacto Histórico: logró 12.708.712 votos, un impresionante caudal electoral que, sin embargo, no le alcanzó para vencer a Abelardo de la Espriella, que obtuvo 12.959.542 votos. La diferencia fue de 250.830 votos que Cepeda aspiró a disminuir con la impugnación de 57.189 mesas de votación. El candidato de la izquierda puso en duda la votación por De la Espriella, pero a él también le están pidiendo cuentas por el significativo incremento de su votación entre la primera y la segunda vuelta.
En primera vuelta, Cepeda obtuvo 9’703.921 votos. Es decir que en segunda vuelta consiguió 2’593.399 votos más. Si la izquierda se venía manteniendo en sus cuentas, o había alcanzado su techo, la pregunta que surge es de dónde sacó Cepeda los nuevos casi tres millones de votos. Las explicaciones se mueven entre los que sostienen que el candidato del continuismo consiguió desprenderse del lastre que venía representando el presidente Gustavo Petro, se desmarcó de ideas como la constituyente y consiguió algunas alianzas nuevas, hasta quienes consideran que fue determinante a su favor el denominado ‘voto fusil’.
Esa idea hace referencia al constreñimiento que padecen numerosas comunidades en los territorios en los que los grupos armados ilegales imponen su ley. Desde febrero de este año, la Defensoría del Pueblo, advertía que el escenario de riesgo persistía con el afianzamiento de las gobernanzas armadas ilegales, donde grupos criminales suplantan funciones del Estado, regulan campañas políticas y vetan candidaturas en diversas regiones del país. La preocupación de las autoridades se referiría después al hecho de que esos grupos armados ordenaran en las regiones bajo su dominio por quién votar.
El periodista Melquisedec Torres, por ejemplo, informó que el domingo de las elecciones circularon fotos de largas filas de indígenas votando en el Chocó. “Pues bien, en los tres centros de votación del distrito Santa Catalina de Catrú, municipio Alto Baudó, Chocó, el 100% de los votos fueron para Cepeda. En total, 646 votos. Se trata de un distrito indígena del pueblo Emberá, a orillas del río Dubaza. No quiero sacar conclusiones definitivas, pero hay colegios electorales en Cauca bajo la influencia de grupos armados y con votaciones atípicas: 100% para Iván Cepeda, sin siquiera votos nulos o en blanco”.
(Vea también: Cepeda habla de errores que cometió y por los que perdió las elecciones contra De la Espriella)
Lo que ocurrió en el Cauca lo detalló la periodista Maritza Aristizábal, que mostró los siguientes resultados: resguardo Caquiona de Almaguer, 256 votos por Cepeda (100%); El Tablón: 261 y 61 votos por Cepeda (100%); Gonzalo 127 votos Cepeda (100%); El Hato: 276 y 37 votos por Cepeda (100%); Marmato 257 y 168 votos por Cepeda (100%). Además, otros datos que también muestran concentraciones extraordinarias de voto a Cepeda: Timbiquí: 97,14 %; Jambaló: 96,64 %; Guapi: 93,22 %; Toribío: 92,96 %; López de Micay: 91,17 %; Sucre: 90,95 %. A esto se suman los municipios con más de 80 % y 85 %: Villa Rica, Bolívar, Totoró, Caldono, Puerto Tejada, Páez, Corinto y Miranda.
El abogado Germán Calderón España confirmó en Caracol Radio que este lunes se interpusieron “muchas reclamaciones en torno a lo que se llama el ‘voto fusil’, es decir, al constreñimiento al sufragante, en done aparecen formularios E14 con un número total de inscritos y de personas votantes a favor del candidato del Gobierno”. Agregó que “en esos eventos, cuando no aparece ningún voto a favor del candidato Abelardo de la Espriella, pues estamos interponiendo las reclamaciones para, en un evento dado, después acudir a la jurisdicción”.
Preguntado en la emisora por el hecho de que en otros territorios como en el Catatumbo, Norte de Santander, la votación por De la Espriella fue muy elevada y si eso no indicaría que se presentaron votaciones atípicas para ambas campañas, Calderón España respondió: “Eso será producto de la resolución de las reclamaciones que hagan las autoridades competentes en cada uno de los niveles [municipal, departamental y nacional], y ahí se establecerá si las reclamaciones del candidato Iván Cepeda tienen fundamento, o si las reclamaciones nuestras tienen fundamento”.
El director del Instituto de Ciencia Política (ICP), Carlos Augusto Chacón, reveló en diálogo con Blu Radio los hallazgos de una veeduría electoral sobre los resultados de las pasadas elecciones de primera vuelta. En el informe se identificaron “señales claras” de ‘voto fusil’ o voto constreñido en cientos de puestos de votación, donde el dominio de un solo candidato y la participación masiva sugieren una presión directa de grupos armados ilegales sobre la población civil. Chacón explicó que una señal atípica se define como una “votación superior al 90 % o inferior al 15 % y el dominio de un solo candidato ganador en el percentil 90, que quiere decir superior al 83,62 %”.
La investigación, hecha con la Fundación Colombia 2050, analizó datos de la primera vuelta electoral y detectó 504 puestos de votación con señales atípicas y niveles de riesgo fuera de Bogotá. En estos puntos específicos, se contabilizaron un total de 361.313 votos que coinciden geográficamente con las alertas urgentes de la Defensoría del Pueblo y el mapa de riesgos de la Misión de Observación Electoral (MOE). La denuncia se sustenta en el trabajo de campo de más de 200 veedores que reportaron tácticas de control criminal. Chacón detalló que se encontraron “patrones de constreñimiento, carnetización, restricciones a la movilidad” y casos donde a los ciudadanos se les exigía el certificado de votación bajo amenaza de “sanciones y multas incluso en cemento o en plata”.
Para el director del ICP, estas acciones buscan favorecer un proyecto político específico: “Es apenas razonable pensar que los grupos vieran en esa alternativa política una forma de seguirse fortaleciendo los próximos cuatro años” a través de la política de paz total. El fenómeno no es aislado y afecta principalmente a las zonas rurales y periféricas del país. El mapa de atipicidad se concentra en el litoral Pacífico (Chocó, Cauca, Nariño), Putumayo, la Amazonía y Orinoquía (Guaviare, Caquetá), y el Catatumbo en Norte de Santander. También se registraron alertas en Antioquia, Sucre, Córdoba, Bolívar y Meta, entre otros departamentos.
La electa senadora por el Centro Democrático Claudia Margarita Zuleta también advirtió en Caracol radio que no se puede desconocer “que en Colombia operó el ‘voto fusil’. Aquí hay más de 400 mesas que representan más de 50.000 votos en los que el 100 % de los electores, y eso es bastante irregular y cuestionable en términos democráticos, que toda la población apta para votar en una mesa, primero, votó (nadie se enfermó, nadie no pudo llegar); segundo, todas votaron por Iván Cepeda, y casualmente en territorios donde el Estado ha perdido control y donde quienes mandan son los grupos criminales”.
La nueva congresista advirtió que cuando se habla, como lo hace Cepeda, de que hay un cincuenta y cincuenta de la votación, “del otro cincuenta hay que quitar cuántos colombianos votaron por el ‘voto fusil’, es decir, presionados por grupos armados; cuántos colombianos votaron porque les están metiendo plata al bolsillo, la que están despilfarrando en los ministerios para poner a la gente a hacer política. Vamos a demostrar que miles y miles de ciudadanos votaron no porque quisieran por Iván Cepeda, sino porque los obligaron los grupos armados”.
Como respuesta en la misma frecuencia, la también recién electa senadora por el Pacto Histórico Sandra Chindoy respondió: “No se puede decir que en los territorios donde hay amplia presencia de grupos armados al margen de la ley la gente votó por un fusil. Eso es insultar la inteligencia de los territorios periféricos, es insultar a la gente. La gente votó con libertad, la gente votó porque está cansada de que la derecha piense precisamente de esa forma desde las ciudades”.
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