
Condiciones de Iván Cepeda para ir a debates son armas de doble filo para evitarlos
El candidato del Pacto Histórico ha evitado los espacios de discusión política, centrando su campaña en manifestaciones donde solo escucha vivas y aplausos.
Sonó este fin de semana como un gran hecho político, como una suerte de concesión por la que se le debía agradecer, que el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, anunciara que “llegó la hora” de participar en debates con los otros aspirantes a la presidencia de Colombia. Hasta ahora se había negado por no querer que su campaña se impregnara de “‘shows’ ni estridencias”, para no prestarse a la “manipulación mediática y a la política del espectáculo”. ¿Qué cambió? ¿Por qué ahora sí está dispuesto, a medias?
(Le interesa: Abelardo de la Espriella responde a Cepeda y exige debate público: “Decide disfrazarse de valiente”)
Es una obligación de los demócratas y una responsabilidad para con la democracia dar a conocer las intenciones políticas y los programas de gobierno, no solo en escenarios controlados —como las manifestaciones organizadas por las propias fuerzas en las que, frente a la lectura de discursos preparados, solo se escuchan vivas y aplausos, y ninguna pregunta incómoda o una crítica argumentada—. Los debates con los otros candidatos en los que hay confrontación de las ideas es un deber para todos los aspirantes.
La diferencia está en que mientras Cepeda se ha negado sistemáticamente a comparecer en estos espacios debido a que se siente amenazado por la supuesta manipulación de los medios de comunicación, algunos de los otros candidatos han atribuido su ausencia a problemas de agenda. No se niegan abiertamente ni ven en esas dinámicas ya tradicionales que se reeditan cada cuatro años ninguna amenaza.
Cómo responderá en debate Cepeda, acostumbrado a leer discursos
Hoy a Cepeda lo deben estar moviendo al menos tres fuerzas para aceptar por fin asistir a los debates, e incluso rete a sus contendores. Por un lado, lo jala el cálculo político de que, a siete semanas de la primera vuelta, es el momento de confrontar a sus contendores y tener algo de la tan aborrecida exposición mediática; por otro lado, lo empujan las exigencias de sus oponentes y de la opinión pública que reclaman su presencia en los pocos escenarios que se han abierto para que los aspirantes se pronuncien sobre temas puntuales. La tercera fuerza proviene del mismo Pacto Histórico, varios de cuyos integrantes quieren ver a su candidato defendiendo sus tesis cuando es interpelado por contradictores, y no solo ante correligionarios.
A diferencia de los seguidores que lo acompañan en las manifestaciones que organiza, el país viene viendo de manera crítica que sean el presidente Gustavo Petro, a través de la red social X, y su jefe de debate María José Pizarro, en los medios de comunicación, los que estén saliendo a hablar por Cepeda. Esa ausencia del político de izquierda —que incluso va punteando en las encuestas— en escenarios distintos a su cómodo entorno, y el hecho de que en los mítines de campaña lea sus discursos, mostrando poca capacidad oratoria, viene creando la idea de que no asiste a debates porque se siente vulnerable.
Lo de la lectura de sus discursos es un detalle para prestarle atención. Puede decirse que eso habla de lo metódico, organizado y disciplinado que es Cepeda. Incluso que es tan cuidadoso que no le deja nada a la improvisación. Pero que también hubiera leído, por ejemplo, el reto que les hizo a sus principales contradictores, deja mucho que desear. “Reto a la extrema derecha, a sus dos candidaturas, a la senadora Paloma Valencia y al abogado Abelardo de la Espriella, a que debatamos sobre propuestas de fondo, visiones de país y modelos de desarrollo y de equidad social”, leyó.
Eso abre una ventana de expectativa muy grande: ¿cómo responderá Cepeda, sin el soporte del papel escrito, cuando los organizadores de un eventual debate o los otros candidatos lo interpelen sobre prácticamente todos los temas en los que ha fracasado el Gobierno Petro, un proyecto que piensa continuar el candidato del Pacto Histórico si llega a la Casa de Nariño? No es que Cepeda necesite del papel escrito para decir cada cosa. En el Senado, un escenario controversial por naturaleza, se le ha visto debatir sin leer. Pero en la campaña presidencial todas sus intervenciones son a punta de lectura.
Ese cuidado en el uso de las palabras escrupulosamente redactadas —algo que le resta significativamente en el importante contacto visual con sus auditorios— y su negativa a controvertir en debates puede obedecer a varias razones, la primera de las cueles sería no poner en riesgo su posición en las encuestas. También está la idea de evitar preguntas incómodas sobre políticas gubernamentales como la de la fracasada “paz total”, cuya paternidad real se le atribuye a Cepeda, y sobre escándalos del gobierno Petro que él quiere continuar.
Las condiciones de Cepeda para participar en debates
Se expone, así mismo, a que le exijan garantías de que va a cumplir con lo que dice, pues detrás tiene el lamentable antecedente de la promesa de Petro cuando era candidato de no tocar la Constitución (y lo firmó en piedra) y ahora está haciendo todo lo posible para convocar una asamblea nacional constituyente. Claro que Cepeda en eso no tiene una doble postura: la constituyente está en su programa de gobierno. Pero en un debate sí deberá responder si su constituyente seguirá el mismo camino de la de Venezuela (modelo que admira) que terminó cerrando el Congreso de ese país y marchitando la democracia.
Ese es el tipo de cosas por las que Cepeda les había huido a los debates. Porque esos escenarios constituyen una oportunidad dorada para que se materialicen y se viabilicen, con toda Colombia mirando, las críticas al Gobierno Petro. Independiente de que haya una estructura para la discusión y la exposición de los temas y unos periodistas conduciendo y moderando las intervenciones, a Cepeda lo asociarán con la actual administración y lo criticarán por querer darle continuidad.
Por eso, Cepeda, si bien se mostró dispuesto a los debates, también anunció que impondrá condiciones. Dijo que concertará las modalidades en que va a debatir, sin dar mayores detalles, porque no quiere prestarse “a la manipulación mediática ni a la política del espectáculo”. Se trata de dos categorías que tienen las propiedades de un comodín, pues se pueden esgrimir de manera conveniente para volver a rechazar la participación en debates en escenarios desfavorables, o sea, distintos a los mítines con quienes lo respaldan. Son, en coclusión, armas de doble filo.
Pero el candidato del Pacto Histórico siguió acotando su presencia en escenarios de discusión, y reforzó la idea de que es una concesión que el país debiera agradecer, siempre mostrándose como virtual víctima de una manipulación. “Las condiciones equitativas, el temario, los moderadores y el escenario en el que se realizará [el debate] serán rigurosamente pactados, de tal forma que en los próximos días designaré a las personas compromisarias que acordarán por mi campaña las condiciones básicas para asegurar que este ejercicio político no va a ser una manipulación, sino un ejercicio realmente democrático”, continuó leyendo.
A la luz de estas consideraciones (condiciones), la invitación de Cepeda a debatir con Valencia o De la Espriella luce más retórica que realista. Si los requisitos que exige no son cumplidos, no asistirá a ningún debate. En otras palabras, si las cosas no se hacen a su manera, no hay posibilidad de que se hagan. Ya de eso ya viene conociendo Colombia desde hace cuatro años.
Temas Relacionados:
Te puede interesar
Sigue leyendo