EE. UU. aplastó 4-1 a once guaraníes que se olvidaron de que son Paraguay
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La selección estadounidense dominó de principio a fin en Los Ángeles y expuso a un rival que estuvo lejos del carácter que históricamente la distingue.
La Selección de Estados Unidos tuvo un estreno soñado en el Mundial 2026 al imponerse 4-1 sobre Paraguay en el SoFi Stadium de Los Ángeles. El equipo dirigido por Mauricio Pochettino mostró intensidad, velocidad y contundencia frente a un rival que nunca logró parecerse a esa selección paraguaya combativa y aguerrida que tantas veces complicó a las grandes potencias.
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Los guaraníes comenzaron con una ocasión interesante de Julio Enciso y Antonio Sanabria, pero fue apenas un espejismo. A partir de ahí, el partido tuvo un solo dueño.
Christian Pulisic se convirtió en una de las figuras de la noche. El estadounidense fue un dolor de cabeza constante para la defensa sudamericana y participó directamente en las acciones que terminaron inclinando el marcador.
La apertura llegó apenas al minuto siete, cuando una brillante acción individual de Pulisic terminó en un autogol de Damián Bobadilla. El mediocampista paraguayo intentó rechazar un centro rasante y terminó enviando la pelota al fondo de su propia portería.
Lejos de reaccionar, Paraguay se fue apagando mientras Estados Unidos ganaba confianza y espacios.
Pulisic y Balogun desarmaron a los guaraníes
La presión alta de los estadounidenses fue uno de los grandes problemas para Paraguay. Cada salida desde el fondo parecía convertirse en una oportunidad para el conjunto local.
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Después de un gol anulado por fuera de lugar, Folarin Balogun encontró premio al minuto 31. Pulisic volvió a romper por la banda y envió un servicio preciso para que el delantero del Mónaco definiera con tranquilidad y ampliara la ventaja.
Paraguay lucía desconectada, sin agresividad para recuperar la pelota y sin claridad para construir ataques. El equipo sudamericano pasó buena parte de la primera mitad persiguiendo sombras mientras Estados Unidos encontraba espacios con facilidad.
Antes del descanso llegó la estocada más espectacular de la noche. Balogun recibió cerca del área, dejó atrás a dos defensores con un movimiento explosivo y sacó un zurdazo que se clavó en el ángulo. Un auténtico golazo que levantó a los aficionados de sus asientos y dejó el marcador 3-0.
La diferencia reflejaba lo ocurrido en la cancha. Estados Unidos jugaba con soltura y confianza; Paraguay parecía incapaz de responder.
Paraguay descontó, pero Reyna cerró la fiesta
En la segunda mitad, los guaraníes mostraron una versión algo más competitiva. Tuvieron más posesión y lograron acercarse con mayor frecuencia al arco defendido por Matt Freese.
El premio de consolación llegó al minuto 73, cuando una rápida transición ofensiva terminó con una definición cruzada de Maurício Magalhães Prado para descontar y poner el 3-1. Sin embargo, nunca hubo sensación de remontada.
Estados Unidos siguió controlando el ritmo del encuentro y administró la ventaja con tranquilidad. Los dirigidos por Pochettino incluso tuvieron varias oportunidades para ampliar nuevamente la diferencia.
Cuando el partido se acercaba al final, apareció Gio Reyna para firmar una de las imágenes más recordadas de la jornada. El mediocampista sacó un espectacular remate de tres dedos desde fuera del área que resultó imposible para el arquero paraguayo.
El gol selló el 4-1 definitivo y coronó una actuación convincente de Estados Unidos, que comenzó su Mundial con autoridad y buenas sensaciones.
Paraguay, en cambio, quedó en deuda. Más allá del resultado, lo preocupante fue la imagen. El equipo sudamericano estuvo lejos de la intensidad, el orden y el espíritu competitivo que históricamente han convertido a los guaraníes en un rival incómodo para cualquier selección del mundo. En Los Ángeles, esa identidad simplemente no apareció.
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