Ataques en Catatumbo reactivan debate sobre estrategia de seguridad y operaciones militares contra el Eln y las ACSN en el sur del Cesar
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El Espectador es el periódico más antiguo del país, fundado el 22 de marzo de 1887 y, bajo la dirección de Fidel Cano, es considerado uno de los periódicos más serios y profesionales por su independencia, credibilidad y objetividad.
Visitar sitioLa ofensiva coincide con un aumento del desplazamiento interno y restricciones a la movilidad local.
La reciente oleada de violencia en Catatumbo, con el saldo trágico de tres militares muertos y seis heridos tras dos ataques con drones atribuidos al Ejército de Liberación Nacional (Eln), volvió a poner en primer plano la seguridad en la región. Según El Espectador, los atentados contra el Cantón Militar El Trapiche en Ocaña y la subestación de Policía de Guamalito, en El Carmen, se produjeron en momentos en que el gobierno de Abelardo de la Espriella refuerza una estrategia que combina operaciones ofensivas, persecución de jefes criminales y el uso de la fuerza como línea central para restringir la expansión de los grupos armados, que ahora amenazan varios municipios del sur del Cesar.
La respuesta estatal a estos hechos fue inmediata. El ministro de Defensa Jorge Eduardo Mora detalló la reorganización de la campaña Esparta, enfocada en bloquear corredores estratégicos para armas y hombres, y en la integración de esfuerzos de inteligencia y judicialización. Sin embargo, Elizabeth Dickinson, subdirectora para América Latina de Crisis Group, advirtió a El Espectador sobre los peligros de implementar tales operaciones sin prever represalias, pues podrían deteriorar la relación con las comunidades.
El ataque en Catatumbo no fue el único resultado de la ofensiva militar. El pasado 4 de septiembre, el Ejército y la Policía informaron la muerte en La Guajira de Naín Andrés Pérez, alias “Bendito Menor”, jefe de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). Se trata del segundo de los diez “objetivos de alto valor” que De la Espriella se propuso “neutralizar” en sus primeros 90 días. Sin embargo, la Fundación Ideas para la Paz (FIP) sostiene que, aunque este tipo de golpes puede fragmentar a las ACSN, solo una presencia estatal sostenida evitaría su reconfiguración y el regreso de la violencia a las comunidades.
Además, la Defensoría del Pueblo y expertos citados por El Espectador subrayan que el éxito militar debe traducirse en justicia, servicios públicos y protección local. La muerte de seis menores de edad durante bombardeos presidenciales abrió una controversia por posibles excesos, con jueces ordenando suspender operaciones donde haya riesgos de reclutamiento infantil. Este debate se intensificó tras la difusión de imágenes presidenciales mostrando cadáveres de los operativos, lo que para Iris Marín, defensora del Pueblo, deshumaniza tanto a víctimas como al propio Estado.
Como concluyó Marín, la seguridad va más allá de eliminar líderes armados: debe medirse por garantías de derechos y vidas salvadas para la población civil. En síntesis, la estrategia de De la Espriella enfrenta la prueba de lograr mayor seguridad sin sacrificar los principios del Estado de Derecho.
¿Qué significa la campaña militar y policial Esparta en la estrategia de seguridad del gobierno?
La campaña Esparta, según explicó el ministro de Defensa Jorge Eduardo Mora a El Espectador, consiste en reorganizar operaciones para bloquear corredores frecuentados por grupos armados y centralizar la inteligencia y judicialización, con la finalidad de debilitar el movimiento de armas y hombres. Este esquema busca un control territorial más efectivo, aunque diversos analistas advierten sobre el riesgo de desconfianza y represalias en las comunidades si no se acompaña de una presencia estatal permanente.
¿Por qué la muerte de alias “Bendito Menor” no garantiza la desarticulación de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada?
De acuerdo con la Fundación Ideas para la Paz (FIP), la desaparición de un líder como “Bendito Menor” fragmenta pero no elimina el poder de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, pues la organización ha construido una autoridad territorial y redes de control social difíciles de erradicar solo con acciones armadas. La FIP señala que, sin una política estatal integral y sostenida, otros miembros pueden ocupar ese vacío, perpetuando el ciclo de violencia en la región.
Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.
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