Victoria de Uribe sobre De la Espriella en el Senado: ¿rasguño que podría volverse herida?

Nación
Tiempo de lectura: 7 min
Escrito por:  Fredy Moreno
Actualizado: 2026-07-21 06:35:12

El candidato del expresidente, Honorio Henríquez, ganó la presidencia del Senado, en un hecho que para muchos fue producto de una alianza con Gustavo Petro.

El primer año de las relaciones entre un nuevo presidente de la República y también un nuevo Congreso suele ser tan armónico que se le ha denominado de luna de miel. Pero esa dulzura se acentúa aún más si las presidencias del Senado y la Cámara de Representantes quedan en manos de legisladores afines al mandatario que también comienza su periodo el próximo 7 de agosto. Pero este lunes no fue elegido Alfredo Deluque en la presidencia del Senado, como quería el presidente electo Abelardo de la Espriella. Triunfó Honorio Henríquez, candidato del expresidente Álvaro Uribe, lo que podría acentuar las diferencias entre los dos líderes de derecha, que vienen desde la campaña presidencial.

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El expresidente Uribe ha anunciado que su partido, el Centro Democrático, será de gobierno y que su bancada votará a favor de las iniciativas de De la Espriella en las que tengan coincidencias programáticas. Con esa fuerza política a favor, por ahora en las formalidades, el mandatario electo y su ministro del Interior, Rodrigo Lara, deben aprovechar este primer año para tratar de sacar adelante toda o por lo menos la mayor parte de su agenda legislativa. Pero no deja de llamar la atención que la elección de Henríquez hubiera puesto a celebrar como si fueran una sola colectividad política a los uribistas con los del Pacto Histórico. Hay quienes están hablando de una inédita alianza entre Gustavo Petro y Uribe.

Es la primera vez que en mucho tiempo un presidente electo no consigue que su candidato gane la presidencia del Senado. Por eso, es perentorio para De la Espriella aprovechar este primer año porque la oposición, encabezada en las calles (y en la red social X) por el saliente presidente Gustavo Petro, que ahora será presidente del Pacto Histórico; en el Senado por el derrotado candidato presidencial Iván Cepeda (que ya se declaró en desobediencia civil), y en la Cámara por la también vencida candidata a la vicepresidencia Aida Quilcué, será una amenaza real y permanente para las iniciativas del gobierno entrante.

Expectativa por lo que puedan hacer la abejas de Uribe

Cepeda y Quilcué encabezarán una poderosa bancada del Pacto Histórico en ambas cámaras (25 senadores y 42 representantes a la Cámara), aunque por sí sola no podrá hacer mucho. El uribista Centro Democrático es la segunda bancada con 17 escaños en el Senado y 30 en la Cámara. Y si se considera que se declaró partido de Gobierno para el periodo legislativo 2026-2030, lo mismo que otros partidos como Cambio Radical (7 senadores) Salvación Nacional (4 senadores) y el movimiento Creemos, se vislumbra la conformación de unas mayorías sólidas que favorecerían a De la Espriella.

La fuerza de la izquierda en el Legislativo, por supuesto, también puede buscar alianzas con otros partidos. Además, lo que mejor sabe hacer el Pacto Histórico es oposición. Ha venido creciendo como fuerza política hasta llegar a ser la mayor bancada en el Congreso. Si bien no tiene mayorías, su bancada sí puede bloquear porque es una oposición batalladora y estudiosa.

Pero las discrepancias entre De la Espriella y el expresidente Álvaro Uribe, que surgieron en la campaña presidencial (un rasguño), se pudieron agudizar con la elección de Henríquez en la presidencia del Senado (una herida por la supuesta alianza Petro-Uribe y el saludo de Henríquez con el senador y excandidato de izquierda Cepeda). El gran perdedor en este pulso fue De la Espriella. El expresidente Uribe, además, ha advertido que, si siente que ‘el Tigre’ ataca a su partido, el Centro Democrático, convocará a sus huestes para que se defiendan como “abejitas laboriosas”. De hecho, este 20 de julio se atrevió a modificar el logo de su partido: una abeja con el lema ‘Colmena democrática’.

Por eso, hay un riesgo latente para que estalle una confrontación abierta entre la misma derecha, y más con el expresidente Uribe. La historia reciente de Colombia muestra cómo el indiscutible líder de la derecha rompió con uno de sus alfiles, Juan Manuel Santos, que, al llegar a la presidencia, tomó caminos diferentes a los que le señaló Uribe, particularmente en el tema de la paz. No se trata de comparar a Santos con De la Espriella (no hay cómo), sino de advertir que con el expresidente Uribe las cosas parecen ser solo de odios o amores. No hay medias tintas.

¿Por qué es tan importante ser presidente del Senado?

Otro factor que obliga a De la Espriella a aprovechar su primer año de buenas relaciones con el Congreso es que al cumplirse la primera legislatura cambian las presidencias de Senado y Cámara, con lo cual el trámite de los proyectos del Gobierno se hará más dispendioso. Empezarán a remar contra corriente. Esa es la razón por la que cada una de las cuatro legislaturas del Congreso es un nuevo comienzo para el presidente de la República. El primer año de su gobierno es el más decisivo.

Pero, en la práctica, ¿por qué es tan importante ser presidente del Senado y de la Cámara? Para empezar, hay unos aspectos que lucen sin importancia, pero están cargados de simbolismo e influencia. El presidente del Senado, por ejemplo, funge simbólicamente como presidente del Congreso de la República. Es el segundo cargo político más importante de un sistema democrático después del presidente de la República, y está en la línea de sucesión del jefe de Estado si llegara a faltar, después del vicepresidente y los ministros. Para muchos, el presidente del Senado es como un ministro del Interior en la sombra.

Pero hay otras facultades que le dan el verdadero peso político a las presidencias del Senado y la Cámara, y que inciden directamente en el curso y la suerte de los proyectos del Gobierno. Son fundamentales porque determinan la agenda legislativa (qué proyectos se discuten y cuándo) y el ritmo con el que se debaten las leyes y reformas del Gobierno.

Si una iniciativa del Gobierno o de la oposición no cuenta con el respaldo de los presidentes de las mesas directivas, puede quedar rezagada y hundirse por falta de tiempo. También tienen la potestad de convocar y programar los debates de moción de censura o de control político a funcionarios del Estado y ministros del despacho.

Con la elección de Henríquez en la presidencia del Senado también se podría decir que el panorama para De la Espriella en el Congreso luce auspicioso, aunque, a juzgar por la afirmación que hizo en el sentido de que tenía preparados 400 decretos, es decir que va a avanzar en su gobierno sin depender mucho de la actividad legislativa, pareciera que el mandatario electo prevé tormentas en el Congreso, incluso en luna de miel.

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