Posesión de De la Espriella en guarnición militar parece cercana, pero es imposible
Opiniones y discusiones la muestran como un hecho. Lo real es que De la Espriella se juramentará ante el Congreso en el Cauca. Luego sí podrá ir a cuarteles.
Con la aprobación del Senado, este miércoles 22 de julio, de la proposición del Partido de Salvación Nacional para que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, se posesione en un lugar diferente a Bogotá, se agudizó el debate sobre si puede hacerlo o no en una guarnición militar. La discusión, sin embargo, es inútil. Si bien quienes quieren ver que el acto solemne tenga lugar en un cuartel sintieron la decisión como una victoria, en realidad, falta mucho para que el nuevo mandatario pueda entrar a una instalación castrense sin haberse juramentado, y, sobre todo, sin contar con la autorización para hacerlo del comandante en jefe de la Fuerzas Armadas, es decir, el presidente Gustavo Petro.
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Hubo, incluso, quienes aseguraron que lo que había hecho el Senado era autorizar que De la Espriella se posesionara en una guarnición militar en el Cauca. Eso no fue lo que ocurrió. Efectivamente, se aprobó el desplazamiento de los integrantes del Congreso a ese convulsionado departamento del suroccidente de Colombia, pero sin definir un lugar específico, ni siquiera el nombre de un municipio, y mucho menos el de una guarnición militar. La próxima semana el debate será en la Cámara de Representantes, en donde se podrían precisar más aspectos, pero de ninguna manera se podrá ordenar que la posesión sea en un cuartel. El Congreso no está en ningún punto de la línea de mando de las tropas.
Es decir que sí se están dando las condiciones formales que impone la Constitución de Colombia en el sentido de que el nuevo presidente se debe posesionar ante el Congreso. El logro de De la Espriella, hasta ahora, consiste en que consiguió que su posesión no sea, como tradicionalmente ha ocurrido, en la capital de la República. Pero no se vislumbra ninguna posibilidad de que lo haga ante los militares. Una opción que le va quedando por ahora es posesionarse ante el Congreso en el Cauca en una locación civil, y después de juramentarse, a eso de las 3:00 de la tarde del 7 de agosto, dirigirse a una guarnición militar para saludar a las tropas y rendirles el homenaje que quiere.
La otra es que llegue a un acuerdo con el presidente Petro, pero eso no va a ocurrir si se tienen en cuenta las palabras del mandatario al respecto: “Los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta el momento que el nuevo presidente jure y, por tanto, hasta ese momento soy el comandante supremo de las Fuerzas Militares. Ningún oficial da el saludo militar a un civil sino cuando este sea su comandante supremo”, escribió en X. “Luego, en servicio de mis facultades constitucionales y legales, ordeno que ningún establecimiento militar sirva para una posesión de un presidente de la República de Colombia”.
Discusiones que apuntan hacia otros lados
A la luz de estas consideraciones resultan inanes los reclamos, por ejemplo, del senador del Centro Democrático Rafael Nieto Loaiza, que tomó una sorpresiva distancia de su bancada y rechazó la idea de que De la Espriella se posesione en una guarnición militar. Es claro que no lo puede hacer, pero Loaiza, uno de los debutantes en la recién instalada legislatura, se mostró preocupado por el mensaje institucional que enviaría una ceremonia fuera del Congreso y frente a las Fuerzas Armadas. Para Nieto Loaiza, el acto de posesión no puede separarse del principio de subordinación del poder militar al poder civil.
“El presidente de la República se posesiona frente al Congreso de la República, no por un capricho o una arbitrariedad, sino porque el presidente ejecuta las leyes que el Congreso hace”, dijo durante la sesión plenaria del Senado de este miércoles. “En un Estado de derecho y en una democracia, el poder militar tiene que estar clara y evidentemente subordinado al poder civil”. Nieto Loaiza insistió en que el acto debe ocurrir ante el Legislativo porque reúne a todas las corrientes políticas y a todas las regiones del país. Y eso es precisamente lo que va a ocurrir, pero en el Cauca por autorización del Senado.
“Tenemos que proteger la primacía en el ejercicio democrático del poder civil sobre el poder militar”, agregó Nieto Loaiza. “El presidente [electo De la Espriella] envía un mal mensaje cuando se posesiona en una guarnición”, añadió, dando por sentado un hecho que no va a ocurrir. Advirtió, sin embargo, que, si bien objeta la idea de una investidura en un espacio castrense, su posición no es contra el propósito de hacer un reconocimiento a la fuerza pública.
“Si se le quiere hacer un homenaje a la fuerza pública, que el presidente se posesione ante el Congreso, donde él quiera: fuera del país, fuera de Bogotá, si eso es lo que quiere. Pero no en una guarnición militar”, reiteró. “Que después vaya, y nosotros lo acompañamos al homenaje, a la guarnición militar que él quiera, porque nosotros compartimos su intención”, cerró Nieto Loaiza, anticipando el escenario más realista y probable de lo que va a pasar el 7 de agosto.
La postura de Nieto Loaiza ha sido interpretada por algunos no como una actitud republicana, sino como la evidencia de la distancia que está creciendo entre el presidente electo De la Espriella y el Centro Democrático, y que el mismo senador admitió en Caracol Radio. “Las diferencias de De la Espriella y su entorno con el Centro Democrático son una realidad. Buscan ser quienes representan a la derecha en el país y para eso es necesario destruir a Uribe”, dijo.
Desde otra orilla ideológica, Rodrigo Uprimni, investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional, también se ha referido al valor simbólico de una hoy nada probable posesión de De la Espriella en una guarnición militar. “[…] Expresaría simbólicamente una voluntad de militarizar el poder ejecutivo, contraria a las mejores tradiciones republicanas. Y los símbolos no son insignificantes para los seres humanos”, escribió en El Espectador. Pero eso de “militarizar el poder ejecutivo” resulta extremo en Colombia, país que, según el mismo Uprinmi, “ha siempre adherido a una tradición civilista y republicana”.
Para el jurista, la posesión de De la Espriella en una instalación militar “alteraría gravemente nuestros rituales civilistas de transmisión del poder, por lo cual sería muy negativa: incrementaría la crispación política que estamos viviendo; metería a las fuerzas militares en un ambiente político polarizado pues las pondría en tensión entre las órdenes del presidente saliente y el entrante; y alimentaría la militarización de la vida social”. Esa posesión, agrega, podría además ser cuestionada judicialmente por desconocer principios constitucionales.
Todo indica que la supuesta posesión de De la Espriella en un cuartel solo es posible y se siente muy próxima en el mundo de las ideas. Distintos sectores vienen usando esa intención del presidente electo para mover sus propios temas e intereses. Los debates la hacen sentir cercana porque la mantienen en la agenda. Hoy solo es real que De la Espriella se podrá posesionar en el Cauca (aún no se sabe dónde), pero no en una guarnición militar. A los militares podrá visitarlos y rendirles homenaje después de que el presidente Petro deje el poder y la jefatura suprema de las Fuerzas Armadas, a las 3:00 de la tarde del próximo 7 de agosto.
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