Detalles de la autorización a mujer que pide eutanasia luego de más de 80 cirugías

Nación
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-09-02 09:38:11

La EPS Capital Salud confirmó que María Consuelo Córdoba, víctima de un ataque con ácido hace 26 años, cuenta con autorización para eutanasia.

Un estremecedor panorama rodea la historia de María Consuelo Córdoba, una mujer de 58 años que durante más de dos décadas ha lidiado con las devastadoras secuelas físicas y emocionales de un ataque con ácido. Tras someterse a más de 80 cirugías reconstructivas y pasar más de tres años hospitalizada, su reciente solicitud para acceder a la eutanasia y tener una muerte digna generó un profundo eco a nivel nacional, obligando a la EPS Capital Salud a pronunciarse oficialmente sobre su caso.

Frente a la difusión mediática de su situación, la entidad prestadora de salud aclaró que el proceso de la paciente no se encuentra en una etapa de trámite o espera inicial. Mediante un comunicado, la EPS informó que la paciente cuenta con la luz verde institucional desde hace varios años.

“Se precisa que actualmente no se encuentra a la espera de una autorización para acceder al procedimiento (…) la decisión hace parte de su voluntad y del ejercicio de su derecho a morir dignamente”, indicó Capital Salud, recalcando además que mantendrán un acompañamiento humanitario continuo y garantizarán su atención médica integral sin importar la determinación final que tome de manera libre y autónoma.

El calvario de María Consuelo se remonta al año 2000, cuando decidió establecerse en Bogotá tras migrar desde el municipio de Istmina, en el departamento del Chocó. Sin embargo, su expareja sentimental se opuso tajantemente a su decisión de quedarse en la capital y no regresar con él. En un acto de extrema violencia e intolerancia, el hombre la atacó arrojándole un líquido corrosivo que guardaba en una caneca.

“Cuando abrí la puerta me tiró el ácido (…) yo no sabía que era ácido porque lo tenía en una caneca de aguardiente (…) yo solo pensé que estaba tomando a esa hora de la noche y cuando salí me tiró ese líquido en la cara”, recordó la víctima con dolor. Desde entonces, el responsable huyó y el proceso judicial quedó en el limbo, mientras su vida se reducía a un doloroso tránsito por pasillos de hospitales.

Hoy en día, la cotidianidad de María Consuelo transcurre en las calles de Bogotá, donde busca ayuda económica mientras lleva puesta una máscara artesanal las 24 horas del día para proteger su rostro severamente cicatrizado de la luz solar, acompañada por tubos nasales que facilitan su respiración. “Lo que le pido al mundo entero es que ya son 26 años con el rostro así y la máscara, que me ayuden para que mi vida sea mejor”, clamó en su momento ante los medios. Con la ratificación de la EPS sobre su derecho a decidir, el caso pone nuevamente sobre la mesa la cruda realidad de las sobrevivientes de ataques químicos en el país

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