
A un año de primera acción de la Lanza del Sur, Colombia se sigue perfilando como objetivo
Son cada vez más las voces que sugieren acciones directas del Comando Sur de EE. UU. en el territorio nacional, favorecidas por el nuevo Gobierno de Colombia.
Lanza del Sur, Escudo de las Américas: dos denominaciones que evocan una panoplia elemental, básica, casi arcaica, en manos de un guerrero individual, pero que, en realidad, constituyen dos instrumentos sofisticados en lo militar y lo político para que Estados Unidos, con una flota híbrida de buques con robótica y sistemas autónomos, asegure su hegemonía en al hemisferio occidental. Y frente a la lanza y el escudo, Colombia se sigue situando como un importante objetivo para que la potencia del norte consolide su propósito.
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La campaña militar, aunque ya se venía preparando con meses de anticipación, tuvo su presentación ante el mundo hace exactamente un año cuando el Comando Sur de Estados Unidos bombardeó una lancha procedente de Venezuela, un ataque en el que murieron 11 personas a bordo del navío. El gobierno de Donald Trump alegó que la lancha era operada por miembros de la banda Tren de Aragua y que transportaba narcóticos, pero no se aportaron pruebas de la presencia de drogas o armas a bordo.
Así comenzó una campaña para, según Estados Unidos, desmantelar y degradar redes marítimas ilícitas transnacionales. Desde ese momento hasta hoy, según datos del New York Times, el Comando Sur ha lanzado 68 ataques contra lanchas que vincula con narcotráfico en el Pacífico y el Caribe, y ha matado a 227 personas. En medio de las críticas de quienes consideran que esas acciones no son más que “ejecuciones extrajudiciales”, la Lanza del Sur produjo quizá su resultado de mayor impacto: la captura y extracción, el 3 de enero pasado, del dictador venezolano Nicolás Maduro.
Donald Trump asegura que ya se tomó Venezuela
Dos meses después, el 7 de marzo, se lanzó oficialmente el Escudo de las Américas, una coalición de seguridad hemisférica que funciona como una sombrilla política y multinacional que institucionaliza la Lanza del Sur, el componente de acción directa. La lanza y el escudo, que ahora forman parte de una misma estrategia militar y de seguridad impulsada por Estados Unidos en el hemisferio occidental, ya produjeron los resultados que se esperaban en Venezuela.
Luego de asegurar el control político y mantener en el interinato a la presidenta Delcy Rodríguez bajo la amenaza de que puede correr la misma suerte que Maduro, consiguió el pacto que Trump calificó de “histórico”, y que supone 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano para Estados Unidos, es decir, el 21,5% del total de las reservas de petróleo que tiene Venezuela (303.000 millones de barriles), reconocidas como las mayores del mundo. El retorno de la democracia al país y la libertad de los presos políticos no hacen parte de los cálculos.
Este miércoles, durante una cena en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca con legisladores republicanos, el presidente Trump, fiel a su estilo con el uso de adjetivos superlativos (que le imprimen floritura, pero no le restan credibilidad), alardeó: “Nos tomamos Venezuela y pagamos por la guerra unas 54 veces ya. ¿Cuándo fue la última vez que oyeron algo así? Venezuela ha estado genial y les va genial. A nosotros nos va genial. Los dos estamos haciendo cantidades masivas de dinero y estamos trabajando muy bien con Venezuela”.
Pero también se prevé que el escudo y la lanza tengan efectos sobre Colombia. El marco legal para que Estados Unidos capturara en Caracas a Maduro fue la designación del Cartel de los Soles, estructura criminal encabezada, según Estados Unidos, por Maduro, como una Organización Terrorista Extranjera y una Organización Terrorista Global Especialmente Designada. En Colombia, el Departamento de Estado tiene en esa categoría a las disidencias de las Farc ‘Segunda Marquetalia’ y a las que comandan alias ‘Calarcá’ y alias ‘Iván Mordisco’, lo mismo que el ‘Clan del Golfo’ y el Eln.
Crecen voces que sugieren acciones directas en Colombia
En las últimas horas, funcionarios de la administración Trump, citados por Noticias Caracol, habrían sostenido una conferencia telefónica, a propósito del primer año de la operación Lanza del Sur, para delimitar las prioridades del gobierno estadounidense en la guerra contra los carteles de la droga, y lanzaron la advertencia de que la orden del presidente Trump es clara: pueden y van a atacar donde quiera que sea necesario a esas organizaciones terroristas.
Estados Unidos ya adelanta operaciones conjuntas en territorio ecuatoriano cerca de la frontera con Colombia. Todo va en línea con las afirmaciones de hace unas semanas del comandante del Comando Sur, general Francis L. Donovan, que aseguró: “Junto con nuestros socios de la Coalición de las Américas contra los Carteles, llevaremos la ofensiva directamente contra el enemigo. Localizaremos, enfrentaremos y destruiremos las amenazas que afectan a Estados Unidos y a nuestros principales aliados en la región”.
Donovan acabó de visitar a Colombia, después de que el Comando Sur difundiera un video en el que se afirma que está cambiando las reglas del juego y que “ya sea por aire, tierra o mar, las fuerzas de Estados Unidos están llevando la lucha al enemigo”. La información oficial señala que vino al país para reunirse con los miembros de la nueva cúpula de las Fuerzas Militares y ajustar estrategias en la lucha contra el crimen organizado transnacional.
Hace unas semanas, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció en Panamá que “pronto” fuerzas especiales del Pentágono iniciarían operaciones en tierra para eliminar a los narcoterroristas latinoamericanos que trafican fentanilo y otras drogas. Poco después, miembros de las fuerzas armadas estadunidenses notificaron al Congreso federal que los planes de los ataques en tierra en contra del narcoterrorismo podrían iniciar en Ecuador y/o Colombia.
Si en Venezuela no hubo visita previa para asestar el golpe que cambió las condiciones de ese país y le presentó al mundo la doctrina ‘Donroe’, una nueva versión de la consigna “Amárica para los americanos”, en Colombia las políticas de seguridad del nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella constituyen una invitación. La lanza y el escudo estadounidenses estarían por hacerse sentir en el territorio nacional un año después de que comenzaran las acciones en el Caribe.
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