Funcionaria del CTI habría asesinado a su esposo: Fiscalía reveló pruebas claves
Chirley Mildred Hernández Rojas, funcionaria del CTI, fue imputada por homicidio agravado y porte ilegal de armas.
Nuevos elementos recopilados durante varios meses de investigación llevaron a la Fiscalía General de la Nación a cambiar la hipótesis inicial sobre la muerte de Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo, ocurrida el pasado 21 de marzo en un apartamento del barrio Boston, en Barranquilla.
El ente acusador sostiene ahora que el hombre, de 52 años, no se habría quitado la vida, sino que habría sido víctima de un homicidio. Por estos hechos fue imputada su esposa, Chirley Mildred Hernández Rojas, funcionaria del CTI, quien deberá responder por los delitos de homicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego.
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Durante la audiencia realizada este miércoles, la Fiscalía solicitó que la investigadora sea cobijada con una medida de aseguramiento en establecimiento carcelario. Hernández Rojas, quien fue capturada el martes 25 de agosto, no aceptó los cargos y manifestó su inocencia.
El fiscal 23 seccional de la Unidad de Vida, Adolfo Niebles Torres, expuso ante el juez varios elementos que, según la Fiscalía, permitirían cuestionar la primera hipótesis de un suicidio.
Entre las evidencias presentadas se encuentran residuos asociados a disparos hallados en prendas de Hernández Rojas, las características de las heridas que sufrió Avendaño, la distancia desde la que se habría producido el disparo que recibió en la cabeza y la posición en la que fue encontrada el arma.
Estos elementos hacen parte de la hipótesis que actualmente maneja el ente acusador y que apunta a que el hombre habría sido atacado por otra persona.
Uno de los puntos centrales de la investigación está relacionado con las lesiones que presentaba la víctima. Según lo expuesto durante la audiencia, Avendaño tenía tres heridas provocadas por proyectiles de arma de fuego: una en la región parietal izquierda de la cabeza, otra en el pectoral derecho y una tercera en el antebrazo izquierdo.
Esta última lesión tenía orificio de entrada y salida y llamó especialmente la atención de los investigadores.
“La lesión en el antebrazo izquierdo puede ser de carácter defensivo”, explicó el fiscal Niebles durante la diligencia.
De acuerdo con la hipótesis de la Fiscalía, el hombre habría utilizado su brazo para intentar protegerse de uno de los disparos.
El ente acusador también cuestionó las características de la herida en la cabeza. Según los análisis de Medicina Legal presentados en la audiencia, esta no tendría características propias de un disparo realizado por contacto o a una distancia muy corta.
La condición de Avendaño como hombre diestro también fue tenida en cuenta dentro del análisis de las lesiones y la forma en que se habría producido el ataque.
“No cabe duda que no se encuentra dentro de los parámetros de un suicidio… Hubo multiplicidad de heridas”, sostuvo el fiscal, según el reporte divulgado por Zonacero.com.
Otro de los elementos que intenta esclarecer la investigación es la ubicación del arma de fuego.
Cuando las autoridades llegaron al apartamento, encontraron la pistola en la mano derecha de Avendaño, situación que inicialmente permitió considerar la posibilidad de un suicidio.
Sin embargo, con el avance de la investigación, la Fiscalía comenzó a cuestionar si esa posición era compatible con la hipótesis de una muerte autoinfligida.
Durante la audiencia, el fiscal planteó interrogantes relacionados con la manera en que el arma habría permanecido en la mano de la víctima después de recibir el disparo y con la posición de sus dedos.
A esto se sumaron los resultados de las pruebas para establecer la presencia de residuos de disparo en prendas de Hernández Rojas. Con base en estos elementos, el ente acusador presentó ante el juez su teoría sobre lo ocurrido.
“La imputada tomó el arma y la accionó contra la humanidad de su mismo esposo”, afirmó el fiscal durante la diligencia.
La muerte ocurrió dentro del apartamento donde residía la pareja, ubicado en el edificio Catedral Plaza, en el barrio Boston de Barranquilla. De acuerdo con la versión inicial entregada a las autoridades, Avendaño habría regresado a la vivienda y permanecido en la sala mientras consumía cerveza. Su esposa, entretanto, se encontraba en otra habitación.
Hernández Rojas manifestó que escuchó varias detonaciones y posteriormente salió para verificar qué había sucedido. Al encontrar a su esposo herido y el arma junto a él, inicialmente se contempló la posibilidad de que se tratara de un suicidio.
Sin embargo, los análisis posteriores de la necropsia, las características de las heridas y otros elementos materiales probatorios hicieron que la Fiscalía modificara el rumbo de la investigación y comenzara a considerar a la esposa como presunta responsable.
Luego de varios meses de labores investigativas, Hernández Rojas fue capturada el 25 de agosto por unidades de la Sijín de la Policía Metropolitana de Barranquilla, en coordinación con la Fiscalía 23 Seccional de la Unidad de Vida.
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Ahora la defensa deberá controvertir los elementos presentados por el ente acusador durante la audiencia, mientras el juez deberá decidir sobre la solicitud de medida de aseguramiento.
Por el momento, Chirley Mildred Hernández Rojas no ha sido condenada y mantiene su posición de inocencia. La Fiscalía, por su parte, tendrá que demostrar durante el proceso que los elementos recopilados permiten establecer su responsabilidad en la muerte de Aldemar Alfredo Avendaño Carrillo.
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