¿Petro impondrá cruz de Boyacá a De la Espriella? Pillaron extraño detalle en carta que le envió
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La Casa de Nariño le notificó formalmente al mandatario electo que no tiene la competencia para avalar un cambio de sede para el evento protocolario.
La organización de la polémica posesión presidencial del próximo 7 de agosto acaba de sufrir un fuerte frenazo institucional. Por medio de una carta oficial conocida en primicia por la mesa de trabajo de 6AM W, liderada por Julio Sánchez Cristo, la Presidencia de la República le notificó de manera formal y tajante al mandatario electo, Abelardo de la Espriella, que su ceremonia de investidura no se podrá llevar a cabo en una base militar, tal como se venía rumorando, sino que deberá ceñirse estrictamente a lo que ordena la ley tradicional del país. En el documento, el Gobierno saliente le recuerda a De la Espriella que, según el Decreto 770 de 1982 y la Ley 5 de 1992, la posesión del jefe de Estado debe realizarse obligatoriamente ante el Congreso de la República reunido en el Capitolio Nacional. “El artículo 9º de la Ley 5 de 1992 dispone que el Congreso tiene su sede en la capital de la República. Por lo tanto, esta Jefatura de Despacho no tiene competencia para autorizar, avalar ni gestionar que la ceremonia de posesión se realice en una instalación militar o en cualquier sede distinta al Capitolio Nacional”, reza un fragmento de la misiva, dejando claro que cualquier cambio en las reglas de juego protocolarias excede sus funciones y dependería exclusivamente de una decisión interna del propio Poder Legislativo. A pesar del fuerte tono legal del comunicado, la misma normatividad contempla una pequeña rendija de excepción en su artículo 33, el cual señala que, por mutuo acuerdo, las Cámaras podrían trasladar su sede a otro punto geográfico, o que el presidente del Senado podría asignar un sitio diferente en caso de que se presente una grave perturbación del orden público en el centro de Bogotá. Este jalón de orejas normativo se da en un ambiente de máxima tensión política, justo cuando el Gobierno de Gustavo Petro empezó a grabar los videos de los informes de empalme mostrando las sillas vacías que ha dejado el equipo de De la Espriella, quienes no han asistido de forma masiva a las mesas de transición. Sin embargo, el documento revelado por la emisora radial esconde un inesperado e histórico detalle que ha dejado a muchos con la boca abierta y que se lee como un reconocimiento definitivo de Petro hacia la victoria de su sucesor: la Presidencia anticipó que, cumpliendo con los protocolos de Estado, el mandatario saliente le impondrá la Cruz de Boyacá, la máxima e histórica condecoración de la nación, a Abelardo de la Espriella durante los actos oficiales. De esta manera, y mientras el nuevo presidente electo sigue armando su equipo de confianza —como la reciente designación del abogado Germán Calderón España al frente de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado—, la Casa de Nariño traza una línea muy clara para obligarlo a caminar por el sendero constitucional el próximo 7 de agosto.
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