
Graves acusaciones de David Murcia Guzmán a Abelardo de la Espriella: "Si me pasa algo, él es culpable"
El condenado por lavado de activos y captación masiva y habitual de dinero habló de cómo fue su vínculo con el ahora candidato presidencial. ¿Lo perjudicará?
Después de casi 18 años de silencio, David Murcia Guzmán, fundador de la captadora ilegal DMG, reapareció públicamente con una serie de señalamientos de enorme gravedad contra el abogado Abelardo de la Espriella, quien fue su defensor en 2008 y hoy es candidato presidencial. Desde la cárcel La Picota, donde cumple una condena de más de 30 años por lavado de activos y captación masiva e ilegal de dinero, Murcia concedió una entrevista al periodista Daniel Coronell en la que lanzó acusaciones que van desde abuso de confianza y robo de dinero, hasta corrupción, deslealtad profesional, conflictos de interés y traición personal.
“Ya era hora de denunciar el abuso de un abogado que me defendió mal. Abusó de mi confianza porque hasta se quedó con el dinero”, afirmó Murcia en la entrevista. Según su versión, De la Espriella se habría apropiado de cerca de 5.000 millones de pesos en efectivo que él le entregó como honorarios profesionales y que nunca le fueron devueltos, a pesar de que el abogado abandonó su defensa pocos meses después de asumir el caso. “De frente se robó esa platica”, dijo de forma directa, agregando que el jurista mintió cuando aseguró que se retiró tras encontrar una supuesta doble contabilidad en DMG.
Murcia sostiene que la salida de De la Espriella no obedeció a razones éticas ni jurídicas, sino a intereses personales y políticos. En ese contexto, afirmó que su entonces abogado le dijo que había sido amenazado y que por esa razón no le devolvería el dinero entregado. Para el exempresario, se trató de una ruptura marcada por la deslealtad y el aprovechamiento de una relación basada en la confianza.
Uno de los señalamientos más delicados hechos en la entrevista tiene que ver con presuntos actos de corrupción. Murcia aseguró que De la Espriella le solicitó 760 millones de pesos con el argumento de que era necesario “tocar a algunos congresistas” para que se opusieran a una ley que buscaba regular el transporte de dinero en efectivo, una actividad fundamental para el funcionamiento del modelo de negocio de DMG. “Uno se daba cuenta que era corrupción”, afirmó, al señalar que ese tipo de prácticas hacían parte del entorno que rodeaba la operación de la empresa.
En sus declaraciones, Murcia también fue enfático en que no busca afectar la carrera política del hoy candidato presidencial. “Yo no estoy interesado en dañarle ninguna campaña. Él es el que me involucra a mí en la campaña. No es que yo esté saliendo a dañarle la campaña”, aseguró. Sin embargo, lanzó fuertes cuestionamientos al discurso religioso de De la Espriella: “Me indigna como cristiano que una persona como esta salga a decir que es cristiano en campaña, cuando todo el mundo sabe que él es ateo porque lo ha declarado públicamente”.
“Yo salgo a hablar para que la gente sepa cómo fue que me traicionó a mí porque quiero que sean consientes de lo que él ha hecho. Yo no quiero opinar en temas políticos y decirle a la gente que vote por este o aquel”, añadió.
El tono de la entrevista también estuvo marcado por advertencias y señalamientos personales. “Si algo le llega a pasar a mi familia o a mí, el culpable es Abelardo de la Espriella”, dijo Murcia, dejando ver el nivel de confrontación que existe entre ambos. A esto se suma una denuncia aún más amplia sobre el manejo de dinero en efectivo dentro del entramado de DMG. Según su versión, en una bodega vinculada a la organización “debían existir más de 500.000 millones de pesos en efectivo”, dinero que habría desaparecido. “Ahí hubo un robo tremendo y alguien se quedó con ese dinero. El que se lo llevó lo tiene que mostrar de alguna manera”, afirmó.
(Vea también: Alerta entre damnificados por DMG: usan imagen de David Murcia para nuevo negocio que deja dudas)
Estas declaraciones se conocen en paralelo a la queja disciplinaria ya presentada formalmente contra Abelardo de la Espriella ante la Comisión Seccional de Disciplina Judicial de Bogotá. La denuncia, interpuesta por medio de su actual abogada, Sondra Macollins, señala al abogado por violación grave de los deberes profesionales de lealtad, diligencia, ética, confianza y confidencialidad, además de negligencia en la defensa y no devolución de los 5.000 millones de pesos. El proceso fue asignado por reparto al magistrado Martín Leonardo Suárez Varón.
David Murcia Guzmán también acusa a Abelardo de la Espriella de haberlo traicionado, pues asegura que antes de su captura, cuando estaba en Panamá, estaban teniendo conversaciones para acordar su entrega, pues la cabeza de DMG ya estaba siendo pedido por las autoridades con una orden de captura.
La queja también sostiene que De la Espriella incurrió en conflictos de interés durante la representación de Murcia, al tiempo que se acercaba al entonces presidente Álvaro Uribe, quien posteriormente nombró como notario público a su padre, Abelardo de la Espriella Juris. Además, lo acusa de no haber dejado constancias sobre supuestas irregularidades en la captura de Murcia, especialmente en lo relacionado con el lugar y la fecha de la detención.
“Él es muy inteligente, muy sagaz. Él ya se había vendido. Él nunca me dijo que no me podía defender y cualquier otro abogado me hubiera sacado el día me que traen a Colombia. Él no lo hizo, no me defendió. Lo de la doble contabilidad no es una excusa válida porque él mismo había hecho una auditoría forense. Dijo lo primero que se le vino a la cabeza para salirse del caso después de que me pusieron preso. Él no discutió nada sobre cómo había sido mi captura en la audiencia de legalización de captura“, aseguró Murcia Guzmán.
Aunque algunos abogados consideran que estas denuncias podrían estar prescritas y no tendrían consecuencias jurídicas, otros sostienen que no lo estarían, debido a que sus efectos se mantienen en el tiempo y a la naturaleza continuada de algunas de las conductas señaladas.
Con estas revelaciones, David Murcia Guzmán reabre uno de los capítulos más oscuros del escándalo DMG y coloca en el centro del debate público el papel de quienes rodearon al principal protagonista del mayor caso de captación ilegal de dinero en la historia reciente del país, justo en medio de una campaña presidencial marcada por la exposición del pasado de sus protagonistas.
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