Salen a luz secretos de club nocturno en Bogotá: iban famosos, futbolistas y políticos
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Visitar sitioÓmar Guzmán, socio fundador de La Piscina, reveló detalles sobre el origen, funcionamiento y algunas de las historias más impactantes.
Políticos, empresarios, esmeralderos, futbolistas, boxeadores, personajes de televisión y hasta guerrilleros y paramilitares habrían coincidido en sus noches. Mientras tanto, cientos de mujeres de diferentes regiones, estratos y niveles educativos llegaron a trabajar en un establecimiento que terminó convertido en uno de los clubes nocturnos más reconocidos nacional e internacionalmente de Bogotá.
En entrevista exclusiva con Daniel Muñoz para La Red Viral, Ómar Guzmán, socio fundador de La Piscina, reveló detalles sobre el origen, funcionamiento y algunas de las historias más impactantes ocurridas en este polémico establecimiento ubicado en la localidad de Santa Fe.
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También habló sobre mujeres universitarias, actrices y modelos que pasaron por el lugar, cuánto podían recibir por salir con determinados clientes y los poderosos personajes que frecuentaban sus instalaciones.
La historia comenzó hacia 1992, cuando Guzmán conoció a un empresario propietario de un hotel ubicado en la calle 22 con avenida Caracas en el centro de Bogotá. El establecimiento no estaba dando los resultados esperados y surgió la idea de transformarlo.
La propuesta no consistía únicamente en llevar mujeres. Guzmán quería crear un lugar de entretenimiento con conciertos, mariachis, vallenato, música popular, DJ, luces y fiestas temáticas.
Inicialmente fue bautizado Casa Blanca, pero el nombre apenas duró unos cuatro meses. Los propios clientes comenzaron a llamarlo La Piscina porque el hotel tenía una piscina climatizada.
“Todo el mundo decía: ‘Nos vemos en La Piscina’”, recordó Guzmán.
Así nació el nombre que terminaría identificando al establecimiento durante años.
Uno de los datos más llamativos tiene que ver con la cantidad de mujeres que podían trabajar en el establecimiento durante sus jornadas de mayor movimiento.
“¿Cuántas mujeres llegaron a trabajar en La Piscina?”, preguntó Daniel Muñoz. “Un promedio de 300, 350 un viernes, un sábado”, respondió Guzmán.
Según dijo, aproximadamente entre 100 y 120 permanecían alojadas allí. Otras llegaban exclusivamente a trabajar y eran carnetizadas para poder ingresar al club.
“¿Qué requisitos tenían que tener las mujeres de La Piscina?”, preguntó Muñoz. “Que fuera mayor de edad. No había más requisitos. No importaba si era universitaria, si tenía bachillerato o primaria, de dónde viniera; bienvenida, si era bonita”, respondió Guzmán.
Las mujeres, según su testimonio, llegaban desde diferentes regiones de Colombia y posteriormente también comenzaron a arribar desde Venezuela, Panamá, Ecuador y Brasil. La Piscina tampoco estaba reservada para mujeres de un determinado estrato social o nivel social.
“¿Famosas también llegaron a trabajar en La Piscina?”, preguntó Daniel. “Sí, sí. Mucha mujer de televisión llegaba a trabajar allá”, aseguró Ómar.
El dinero que se ganaban era lo que primaba allí, para la época. Según Guzmán, algunas de estas mujeres podían recibir entre 300 y 500 mil pesos por salir del establecimiento con un cliente. Dinero que a hoy sería alrededor de dos o tres millones de pesos colombianos.
Según Guzmán, por La Piscina pasaron políticos, empresarios colombianos y de otros países, ganaderos, esmeralderos, personajes relacionados con el narcotráfico, deportistas y figuras del entretenimiento. También recordó boxeadores y futbolistas entre los visitantes frecuentes.
Pero una de las revelaciones más contundentes estuvo relacionada con la presencia de miembros de grupos armados.
“En La Piscina dicen que se reunían tanto guerrilleros como paramilitares al mismo tiempo, ¿es cierto?”, preguntó Muñoz. “Sí, es verdad”, respondió Guzmán.
Según su versión, estas personas llegaban con la intención de divertirse y dentro del establecimiento no trasladaban sus enfrentamientos. “Allá no iban con ideologías. Allá era pasarla bien”, aseguró.
Daniel le preguntó directamente si guerrilleros como ‘Tiro Fijo’ o paramilitares como Carlos Castaño habían pasado por el establecimiento. Guzmán evitó confirmarlo y sostuvo que siempre mantuvieron la reserva sobre la identidad de sus clientes.
“Allá pasó gente muy, muy importante, gente peligrosa”, afirmó.
La seguridad, precisamente por el tipo de clientela, llegó a convertirse en una operación de grandes dimensiones. Guzmán dijo que tuvieron por lo menos 80 personas dedicadas a la seguridad interna y externa.
Los escoltas de los clientes tampoco podían ingresar armados. Las armas debían quedarse fuera y el establecimiento asumía la seguridad de quienes cruzaban sus puertas.
Pese a las medidas de seguridad, Ómar recordó un episodio que rompió la tranquilidad del establecimiento y terminó inspirando el nombre de su libro, La Piscina: Fuego en la noche. Según su relato, unos hombres rompieron un vidrio desde el exterior y dispararon contra un poderoso cliente que se encontraba cerca de la piscina.
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Fueron varios disparos. El hombre recibió un impacto en una pierna y se lanzó al agua mientras los atacantes escapaban en motocicletas. Lo sorprendente vino después.
“A los ocho días estaba su cliente ahí sentado en el mismo sitio”, relató.
La entrevista también abordó uno de los asuntos más polémicos relacionados con la historia posterior del establecimiento: el ingreso de drogas.
Guzmán sostuvo que los cuatro socios fundadores habían acordado no involucrarse en ese negocio. Sin embargo, aseguró que con el tiempo comenzaron a ingresar expendedores y que la situación terminó siendo uno de los motivos que lo llevaron a abandonar la sociedad. “Yo me retiré precisamente por eso”, afirmó.
Ahora, décadas después de aquellas noches de políticos, empresarios, famosos, mujeres, guerrilleros y paramilitares, Guzmán cuenta parte de esas experiencias en su libro La Piscina: Fuego en la noche.
Durante su conversación en La Red Viral, aseguró además que existen interesados en llevar sus historias a la pantalla y mencionó a RCN y a Netflix. También anticipó que prepara una nueva historia relacionada con El Castillo, su otro centro nocturno y del sector del que aseguró incluso que fue más famoso que la Piscina.
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