Alerta por llamadas telefónicas con intento de estafa en Colombia crece más: cifra de 71 % impacta
Los delincuentes utilizan cada vez más estrategias de suplantación para hacerse pasar por bancos, empresas, entidades públicas e incluso conocidos.
En medio de casos controversiales en Colombia, un tema que se ha convertido en un problema de la sociedad es el de las estafas que llevan a cabo por medio telefónico en la actualidad.
Una llamada inesperada puede parecer una interacción cotidiana, pero también convertirse en el primer paso de una estafa. Los delincuentes utilizan cada vez más estrategias de suplantación para hacerse pasar por bancos, empresas, entidades públicas e incluso personas conocidas para conseguir que sus víctimas entreguen información, ejecuten pagos o sigan instrucciones que pueden poner en riesgo sus datos.
Según cifras recientes de DataCrédito Experian, el 71 % de los colombianos recibió al menos un intento de fraude durante 2025. Además, 95 % considera que este tipo de delitos ocurre con frecuencia en el país y 70 % conoce a alguien de su entorno que fue víctima.
Dentro de las diferentes modalidades utilizadas por los delincuentes, las llamadas telefónicas tienen un papel relevante. Según el mismo estudio, entre las personas que fueron víctimas, 20 % recibió una llamada de alguien que se hizo pasar por una entidad conocida.
Se trata de una técnica de ingeniería social en la que los delincuentes utilizan llamadas telefónicas para suplantar la identidad de una empresa, organización o persona de confianza y tratar de obtener información personal o sensible, inducir un pago, conseguir acceso a un dispositivo o llevar a la víctima a realizar determinadas acciones.
“Los delincuentes utilizan técnicas de ingeniería social cada vez más sofisticadas para hacer que una interacción fraudulenta parezca legítima. En el caso del ‘vishing’, no se trata únicamente de la tecnología que utilizan, sino de su capacidad para generar confianza: una llamada puede parecer auténtica porque quien está al otro lado conoce información real, se presenta como representante de una entidad reconocida o crea una situación de urgencia para llevar a la persona a actuar sin verificar”, explica Nicolás Vargas, Country Manager de Truecaller en Colombia.
La llamada puede comenzar con una situación que parece legítima: una supuesta alerta sobre una transacción, un problema con una cuenta, una llamada de servicio al cliente o incluso una oferta o premio. El objetivo es generar suficiente credibilidad y, en muchos casos, una sensación de urgencia para que la persona actúe antes de verificar quién está realmente detrás de la llamada.
“Prevenir este tipo de fraude también implica tener más información antes de contestar o interactuar. Recomendamos incorporar herramientas como Truecaller dentro de los hábitos de prevención. De esta manera, el usuario podrá conocer quién está detrás de una llamada antes de responder, es una manera de tomar una decisión más informada sobre si se atiende el teléfono o no”, indica Vargas.
Para prevenir el fraude telefónico, especialistas recomiendan incorporar hábitos de verificación antes de tomar decisiones durante una llamada no deseada.
Otras de las medidas que pueden reducir el riesgo son: no entregar códigos, contraseñas o información financiera por teléfono; desconfiar de solicitudes que exijan actuar inmediatamente; finalizar la comunicación ante cualquier señal de alerta y contactar directamente a la entidad a través de sus canales oficiales.
¿Cómo identificar que una llamada telefónica es un intento de estafa?
Identificar a tiempo un intento de estafa telefónica resulta fundamental para proteger las finanzas personales y resguardar los datos confidenciales frente a posibles cibercriminales.
La señal de alerta principal surge cuando el interlocutor exige pagos inmediatos a través de métodos atípicos como tarjetas de regalo, criptomonedas o transferencias bancarias directas.
Asimismo, las llamadas fraudulentas emplean tácticas de intimidación, amenazas de arresto, demandas judiciales o corte inminente de servicios básicos para generar pánico en la víctima.
Otra característica común involucra la solicitud explícita de contraseñas, códigos de verificación enviados al celular o claves bancarias, datos que las entidades legítimas nunca piden telefónicamente.
Los estafadores suelen ofrecer premios millonarios, viajes gratuitos o rebajas de deudas inexistentes, condicionando la entrega del beneficio al pago previo de un supuesto impuesto administrativo.
De igual forma, la manipulación del identificador de llamadas permite a los delincuentes suplantar números reales de bancos, organismos gubernamentales o compañías reconocidas de servicios.
Ante cualquier sospecha, la acción más segura consiste en colgar inmediatamente sin presionar ningún botón ni entablar conversación alguna con el supuesto operador.
Posteriormente, comunicarse directamente con la institución oficial utilizando los números telefónicos impresos en las tarjetas bancarias o en sus plataformas digitales permite verificar la veracidad.
Nunca suministrar datos personales ni bancarios durante llamadas entrantes no solicitadas evita la suplantación de identidad y las pérdidas financieras irreparables.
Adoptar una postura de precaución constante y colgar ante cualquier presión injustificada garantiza una defensa sólida frente a las redes internacionales de fraude telefónico.
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