
"Mi fuerte no fue estudiar; no le puse cuidado a los maestros": Aída Quilcué no acabó el colegio
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La candidata a la vicepresidencia habló hace unos años sobre cómo fue su niñez y la educación que recibió en el resguardo indígena.
Aída Quilcué se ha convertido en una de las figuras más visibles de la política colombiana tras llegar a la segunda vuelta presidencial como fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda. Sin embargo, mucho antes de ocupar una curul en el Senado y convertirse en una de las principales líderes indígenas del país, la dirigente caucana reconoció públicamente que los estudios nunca fueron su principal interés.
Así lo contó durante una entrevista concedida hace tres años al programa La Libreta, de Canal Capital, en la que repasó varios episodios de su vida personal, familiar y política.
En medio de la conversación, Quilcué habló con sinceridad sobre su paso por la escuela y sorprendió al reconocer que nunca tuvo una gran afinidad por la educación formal. “Mi fuerte no fue estudiar, nunca le puse cuidado a lo que hacían los maestros”, afirmó la hoy candidata vicepresidencial.
Según relató, sus primeros estudios los realizó en la vereda La Troja, ubicada en el resguardo indígena de Vitoncó, en el municipio de Páez, Cauca. Su madre era maestra comunitaria y fue precisamente ella quien la llevó a la escuela durante sus primeros años de formación.
A pesar de admitir que no prestaba mucha atención a las clases, explicó que sí cumplía con sus tareas y que logró aprender a leer y escribir. “Mi mamá era maestra, entonces ella me llevaba a la escuela, pero yo diría que mi fuerte no fue estudiar. Sin embargo, hacía las tareas y aprendí a leer y a escribir”, recordó.
Quilcué explicó que cursó la primaria en su territorio natal y posteriormente se trasladó a Popayán para continuar sus estudios. Sin embargo, su proceso académico terminó antes de concluir el bachillerato. “Hice quinto de primaria en La Troja, luego me trasladé a Popayán y en ese ir y andar hice hasta octavo de bachillerato. Luego no quise seguir estudiando y hasta ahí fue mi nivel académico”, señaló.
Aunque no completó la educación secundaria, su trayectoria pública terminó llevándola a ocupar algunos de los espacios políticos más importantes del país.
Su liderazgo comenzó a consolidarse después de la tragedia de Tierradentro de 1994, cuando un terremoto y una avalancha dejaron más de dos mil muertos en la región. Quilcué participó activamente en los procesos de reconstrucción y reubicación de las comunidades indígenas afectadas.
Posteriormente se desempeñó como promotora de salud, maestra comunitaria y dirigente de organizaciones indígenas. Con el paso de los años llegó a integrar el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y posteriormente se convirtió en una de las voceras más reconocidas de los pueblos indígenas a nivel nacional.
Su figura adquirió mayor notoriedad tras participar en movilizaciones sociales, procesos de defensa territorial y debates relacionados con los derechos de las comunidades indígenas.
En 2022 llegó al Senado de la República, donde ha impulsado iniciativas relacionadas con derechos étnicos, protección de los territorios ancestrales, paz y participación política.
Ahora, en medio de la carrera presidencial, aquellas declaraciones sobre su paso por la escuela han vuelto a llamar la atención. Mientras algunos destacan que logró convertirse en una de las líderes políticas más influyentes del país pese a no terminar el bachillerato, otros consideran que sus propias palabras ofrecen una mirada poco conocida sobre la historia personal de una de las protagonistas de la actual contienda electoral.
No obstante, también le reprochan las palabras que ella misma pronunció hace unas semanas, cuando dijo que las personas que pasaban por las universidades eran las que terminaban robando. Posteriormente, la candidata aclaró y aseguró que fue “malinterpretada”.
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