El puestazo que tendría Cabal en un posible gabinete de De la Espriella; ocuparía cargo soñado

Elecciones Colombia 2026
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-06-23 13:38:38

Tras distanciarse de las huestes tradicionales del Centro Democrático, la senadora se perfila como la jefe de la cartera de seguridad.

La arquitectura del próximo gobierno de Abelardo De La Espriella empieza a consolidar sus vigas más pesadas, enviando mensajes inequívocos de lo que será su enfoque programático a partir del 7 de agosto. La cartera más sensible para su electorado, el Ministerio de Defensa, parece tener nombre propio. Se trata de la senadora María Fernanda Cabal, una de las figuras más polarizantes y con mayor capital político en la derecha colombiana, cuyo nombramiento no solo reconfigurará la estrategia de seguridad nacional, sino el mapa de alianzas de la centroderecha en el país.

La llegada de Cabal al Ejecutivo se cocina en medio de un ruidoso divorcio político. En los últimos meses de la contienda presidencial, la congresista tomó una distancia prudente y crítica del uribismo tradicional, desencantada por lo que dentro de su propio círculo calificaron como la “errática” y desteñida candidatura de Paloma Valencia en las consultas internas. Al ver que el Centro Democrático perdía la iniciativa ideológica, Cabal encontró en el discurso sin complejos de Abelardo De La Espriella el vehículo perfecto para sus tesis de derecha pura. La química entre ambos es tan evidente que, en los pasillos de la campaña y en reuniones privadas, el presidente electo suele referirse a ella con un apelativo de afecto y respeto que hoy suena a premonición: ‘La generala’.

Cabal no es una recién llegada. Tiene un fuerte arraigo en el sector ganadero y agroindustrial, ha encadenado periodos en la Cámara de Representantes y el Senado bajo una premisa innegociable: la defensa de la propiedad privada, el cuestionamiento frontal a los acuerdos de paz y el respaldo irrestricto a la Fuerza Pública.

Un Ministerio de Defensa bajo su mando significará un desmantelamiento total de la doctrina de “Seguridad Humana” de la era Petro, sustituyéndola por una política de confrontación total y control territorial. Quienes conocen sus planes aseguran que sus prioridades se centrarán en tres ejes:

  • Restauración de la moral combativa: Frenar el retiro masivo de oficiales y devolverle la iniciativa ofensiva a las Fuerzas Militares y a la Policía contra los grupos insurgentes y de crimen organizado.

  • Protección de la infraestructura y el agro: Reactivación de los planes de seguridad vial y redes de participación ciudadana rural para blindar la economía formal.

  • Revisión de la línea de mando: Un revolcón en la cúpula militar para asegurar una alineación absoluta con las órdenes del nuevo mandatario, sin espacio para vacilaciones frente al ELN o las disidencias.

 

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