Lío con la salud está afectando bolsillo de los colombianos: cifras muestran la dura realidad
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La crisis financiera que atraviesa el sistema de salud en Colombia ha incrementado de manera significativa el gasto de los hogares en ese elemento clave.
La difícil situación de las EPS, muchas de ellas liquidadas o intervenidas por el Gobierno, ha generado fallas en la prestación de servicios como urgencias, citas con especialistas, procedimientos quirúrgicos y entrega de tratamientos.
Además, miles de pacientes enfrentan largas filas y frecuentes negativas en la entrega de medicamentos esenciales.
Un informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló, a través de las cifras del PIB, que las familias colombianas destinaron cerca de 128 billones de pesos a salud el año pasado.
En promedio, cada persona gastó alrededor de 2,4 millones de pesos en el año, mientras que el gasto total por hogar alcanzó los 6,9 millones de pesos en 12 meses.
La firma Raddar indicó que la participación de la salud en el gasto de los hogares pasó de 8,1 % en 2022 a 9 % recientemente.
Incluso, la presión actual supera la registrada en los momentos más críticos de la pandemia: en 2021 representaba el 6,3 % del PIB y para 2025 subió al 6,9 %, evidenciando un mayor peso para las familias.
Por qué hay una crisis de la salud en Colombia actualmente
La crisis de la salud en Colombia se debe a una combinación de problemas financieros, administrativos y estructurales que se han acumulado durante años.
Uno de los factores principales es el desbalance entre los recursos que reciben las EPS y el costo real de los servicios y tecnologías en salud.
La Unidad de Pago por Capitación (UPC), que es el dinero que el Estado gira por cada afiliado, ha sido considerada insuficiente por varios actores del sistema para cubrir medicamentos de alto costo, tratamientos especializados y el aumento de enfermedades crónicas.
A esto se suman deudas millonarias entre EPS, hospitales y clínicas, lo que ha afectado la liquidez de las instituciones prestadoras y ha provocado retrasos en pagos al personal médico y proveedores.
Varias EPS han sido intervenidas o liquidadas, generando incertidumbre para millones de usuarios. También influyen problemas de gestión, corrupción en algunos casos, demoras en autorizaciones y trámites excesivos que dificultan el acceso oportuno a citas, cirugías y medicamentos.
El envejecimiento de la población y el aumento en la demanda de servicios han presionado aún más el sistema. Finalmente, la discusión sobre una reforma estructural ha generado tensiones políticas y administrativas que han impactado la estabilidad y el funcionamiento del modelo actual.
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