Aumento en el pasaje de Transmilenio: ¿por qué siguen abiertas 88 estaciones sin puertas automáticas?

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El alza del pasaje llega, pero Transmilenio sigue sin 1.690 puertas automáticas clave contra la evasión.

El aumento de COP 350 en el pasaje del sistema de transporte masivo Transmilenio (TM) ha estado acompañado por la divulgación, desde fuentes oficiales, de un supuesto “plan estratégico antievasión”. Pese a estos anuncios y al incremento en el costo de movilización, la realidad estructural de TM exhibe una problemática pendiente de resolver: actualmente, el sistema carece de 1.690 puertas automáticas necesarias en estaciones en operación, según información directamente suministrada por la empresa gestora del sistema.

En concreto, y pese a las estrategias enunciadas, lo que se vive hoy es que 88 plataformas de abordaje permanecen abiertas, representando un riesgo directo para quienes usan Transmilenio diariamente. Este hecho pone en duda la coherencia entre el discurso institucional y las acciones implementadas, ya que las condiciones actuales facilitan el fenómeno de la evasión y ponen en entredicho la efectividad de las políticas anunciadas para combatirla.

La situación se agrava al considerar que, conforme a cifras institucionales, la instalación de puertas automáticas puede reducir un 55 % de los ingresos indebidos al sistema a través de accesos laterales. En otras palabras, contar con la infraestructura adecuada podría evitar que más de la mitad de quienes ingresan sin pagar lo sigan haciendo. Sin embargo, la ausencia de dichas puertas en varias estaciones se ha traducido en un alza del índice de evasión en el componente troncal: este porcentaje aumentó de 13,9 % en el primer semestre de 2025 a 15,19 % en el segundo semestre, revelando un retroceso en la lucha contra este flagelo.

Transmilenio argumenta que la razón detrás de la ausencia de puertas automáticas en ciertas estaciones se debe al avance de la primera línea del metro. No obstante, existe una contradicción visible, pues muchas de las estaciones afectadas no estarían vinculadas directamente con esta obra, tal como ocurre en estaciones como Quiroga, Calle 40 Sur, NQS Calle 75, Escuela Militar, entre muchas otras. Así, la explicación oficial parece insuficiente ante el creciente listado de puntos vulnerables.

Las autoridades del sistema insisten en que han desplegado otros mecanismos de control, como la existencia de 1.223 cámaras de vigilancia para monitoreo de evasores en seis portales y 77 estaciones, además de barreras de control de acceso y barreras perimetrales en algunos puntos. Sin embargo, estas medidas se muestran insuficientes frente a la persistente decisión de usuarios de ingresar irregularmente, aun poniendo en riesgo su seguridad. Este panorama plantea cuestionamientos de fondo sobre la verdadera asignación de prioridades presupuestales y la efectividad del enfoque actual frente al problema crónico de la evasión en Transmilenio, en especial cuando el aumento del pasaje incrementa la presión sobre quienes dependen del sistema para sus desplazamientos diarios.

¿Por qué se priorizan cámaras y barreras sobre la instalación masiva de puertas automáticas en estaciones de Transmilenio?

Esta interrogante surge a partir de la estrategia oficial de Transmilenio, que ha centrado recursos en la implementación de cámaras de videovigilancia, barreras de control y cercos perimetrales, en vez de acelerar la instalación de puertas automáticas, las cuales, según los propios datos del sistema, tienen un mayor impacto en la reducción de la evasión.

Entender la decisión sobre la asignación de recursos es fundamental porque afecta la seguridad de los usuarios y la sostenibilidad financiera del sistema de transporte. Si la infraestructura física demuestra ser más efectiva para frenar el ingreso irregular, la pregunta sobre por qué no se convierte en prioridad presupuestal interpela directamente la planeación pública y la responsabilidad institucional frente al derecho de los ciudadanos a un transporte seguro y equitativo.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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