Me puse a buscar tenis para evitar molestias al correr y encontré algo importante

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Tiempo de lectura: 5 min
Escrito por:  Diego del Valle
Actualizado: 2026-10-05 08:26:14

Amortiguación, ajuste, comodidad y tipo de entrenamiento pueden importar más que elegir un modelo simplemente porque promete mayor protección.

Cuando empecé a buscar tenis para correr, tenía una idea bastante clara: quería encontrar un par que me ayudara a reducir el riesgo de lesionarme.

La búsqueda me llevó a una conclusión que cambió la forma en que estaba comparando los modelos: no existe un tenis que pueda garantizar que un corredor no tendrá lesiones. De hecho, una revisión Cochrane encontró evidencia limitada sobre la capacidad de diferentes tipos de tenis para prevenir lesiones en corredores adultos.

Eso no significa que el calzado no importe. Significa que la elección debería hacerse pensando en comodidad, características del entrenamiento y adaptación al corredor, en lugar de buscar una supuesta protección absoluta.

La comodidad terminó siendo una prioridad

Uno de los primeros detalles que revisaría es algo que parece obvio: ¿me siento cómodo con los tenis?

La investigación sobre calzado para correr ha planteado la comodidad como un criterio relevante para la selección, y un estudio publicado recientemente encontró una asociación entre una mayor percepción de amortiguación y menor riesgo de lesión en un grupo de corredores recreativos. Eso no demuestra que cualquier tenis muy acolchado prevenga lesiones, pero sí aporta una razón para prestar atención a cómo se siente el calzado al correr.

Por eso, antes de comprar un modelo solamente porque tiene mucha espuma o una tecnología llamativa, lo probaría y comprobaría que el pie se siente estable y cómodo.

¿Más amortiguación significa menos lesiones?

Aquí encontré uno de los mayores mitos. Es fácil pensar que más amortiguación equivale automáticamente a mayor protección, pero la evidencia no permite hacer una afirmación tan sencilla.

Una revisión de ensayos clínicos encontró que los diferentes tipos de tenis —incluidos modelos neutros, acolchados, minimalistas y de estabilidad— no muestran de manera consistente una reducción de lesiones. También encontró que elegir el calzado basándose únicamente en la postura del pie no redujo las lesiones en los estudios analizados.

Así que no compraría un tenis únicamente porque tenga una mediasuela enorme.

¿Tenis neutros o de estabilidad?

Esta fue otra de las decisiones que aparecieron durante la búsqueda. Los tenis neutros están diseñados sin elementos específicos de control del movimiento, mientras que los modelos de estabilidad incorporan características destinadas a modificar o controlar determinados movimientos del pie.

Pero tener el arco bajo o pensar que uno prona necesariamente no significa que haya que comprar automáticamente un modelo de estabilidad. La evidencia disponible no demuestra que elegir el calzado solamente por la forma del pie reduzca las lesiones.

En lugar de convertir la forma del pie en una regla absoluta, tendría en cuenta la comodidad, el ajuste, el historial de entrenamiento y las sensaciones que produce el calzado.

Cinco cosas que revisaría antes de comprar

Después de comparar diferentes características, mi lista quedaría así:

  1. Comodidad: el pie debería sentirse bien desde el primer momento.
  2. Ajuste: el talón debe quedar sujeto y los dedos necesitan espacio suficiente para moverse.
  3. Amortiguación: elegiría una sensación que resulte cómoda para mi tipo de entrenamiento, sin asumir que más siempre es mejor.
  4. Tipo de entrenamiento: no buscaría las mismas características para trotes cortos que para entrenamientos frecuentes de larga distancia.
  5. Adaptación: evitaría cambiar de repente a un calzado radicalmente diferente, especialmente si tiene una construcción minimalista. Algunos estudios han encontrado mayores molestias o lesiones al introducir este tipo de calzado en corredores que no estaban acostumbrados.

El tenis no trabaja solo

Esta fue quizá la conclusión más importante. Si mi objetivo es reducir el riesgo de lesiones al correr, no confiaría todo al calzado. La progresión del entrenamiento, el volumen semanal, la recuperación y la forma de introducir cambios en la rutina también forman parte del problema.

La literatura reciente señala precisamente que factores como la experiencia del corredor, el volumen y la progresión del entrenamiento tienen relación con las lesiones, mientras que los efectos clínicamente relevantes de las características del calzado siguen siendo limitados.

Por eso, después de buscar tenis para evitar lesiones, cambiaría ligeramente la pregunta.

En lugar de preguntarme cuál es el modelo que me va a proteger de todo, buscaría unos tenis cómodos, bien ajustados y adecuados para mi entrenamiento. Y si ya existe dolor persistente o una lesión, no intentaría solucionarla simplemente cambiando de calzado: ahí lo adecuado es buscar valoración profesional.

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