Qué como antes de jugar fútbol: esto me funciona para llegar con energía al partido
Si tengo un partido en unas horas, prefiero pensar primero en el tiempo que falta para jugar y después elegir qué comer para llegar mejor preparado.
Hay una pregunta que parece sencilla hasta que faltan un par de horas para el partido: ¿qué voy a comer antes de jugar fútbol?
(Vea también: Me preparé para mi primera 10K y esto fue lo que tuve que comprar)
Me ha pasado más de una vez. Si como demasiado, llego a la cancha sintiéndome pesado; si como muy poco, aparece el miedo de quedarme sin energía antes de que termine el partido. Y si simplemente como lo primero que encuentro, tampoco sé cómo me va a caer cuando empiecen a correr los primeros minutos.
Por eso, más que buscar una comida mágica para jugar mejor, entendí que lo importante es organizar qué comer según cuánto tiempo falta para el partido.
Si faltan 3 o 4 horas para jugar
Cuando tengo varias horas antes del partido, puedo hacer una comida más completa.
La idea es priorizar alimentos que aporten carbohidratos, acompañados de una cantidad moderada de proteína y sin exagerar con comidas muy pesadas.
Algunas opciones pueden ser:
- Arroz con pollo y verduras.
- Pasta con una proteína magra.
- Papa o yuca con pollo, pescado o huevos.
- Arroz con huevo y alguna guarnición.
- Un sándwich acompañado de fruta.
En este momento todavía hay suficiente margen para hacer la digestión, por lo que no necesariamente tengo que limitarme a un ‘snack’.
Eso sí, cada persona tolera los alimentos de manera diferente. Si algo normalmente me produce pesadez, no es buena idea convertirlo en el experimento del día del partido.
Si faltan 2 horas
Aquí ya prefiero reducir el tamaño de la comida.
Una opción puede ser combinar carbohidratos fáciles de consumir con una fuente moderada de proteína, evitando experimentar con alimentos que puedan caer pesados.
Por ejemplo:
- Sándwich de pollo o pavo.
- Yogur con fruta y avena.
- Banano con yogur.
- Avena con fruta.
- Pan o tostadas con una acompañamiento ligero.
La idea es llegar a la cancha con energía, pero sin la sensación de haber acabado de comer.
Si falta menos de una hora
Cuando ya estoy cerca de ponerme los guayos, no intentaría hacer una comida completa. En ese momento buscaría algo pequeño y fácil de consumir, especialmente si sé que voy a necesitar un poco de energía antes de empezar.
Algunas alternativas pueden ser:
- Un banano.
- Una fruta.
- Una porción pequeña de cereal.
- Pan o tostadas.
- Una bebida o snack que ya sepa que tolero bien.
Aquí la cantidad importa tanto como el alimento. Comer demasiado justo antes de empezar puede resultar incómodo durante el calentamiento y el partido.
¿Y qué pasa con la hidratación?
La comida no es lo único que importa antes de jugar. También intento llegar al partido bien hidratado, en lugar de esperar a tener sed cuando ya estoy corriendo.
Tomar agua durante las horas previas y llevar líquido para el partido puede ser especialmente importante cuando hace calor o el esfuerzo será prolongado.
Para partidos recreativos, una botella de agua puede ser suficiente para muchas personas. En actividades más largas o exigentes pueden existir otras opciones, pero no necesariamente necesito una bebida deportiva para cada partido.
Lo importante es no llegar a la cancha después de pasar varias horas sin tomar líquidos.
Lo que evitaría justo antes de jugar
También aprendí que saber qué no comer antes de jugar fútbol puede ser tan útil como conocer las opciones.
Si faltan pocos minutos para el partido, evitaría probar alimentos que normalmente me provocan molestias.
Entre las situaciones que pueden resultar incómodas están:
- Comidas demasiado abundantes.
- Alimentos muy grasosos.
- Preparaciones muy picantes si no estoy acostumbrado.
- Grandes cantidades de fibra justo antes de jugar.
- Alcohol.
- Alimentos nuevos que nunca he probado antes de hacer ejercicio.
Esto no significa que esos alimentos estén prohibidos para todos. Simplemente, el momento previo al partido no es el mejor para descubrir cómo reacciona mi cuerpo ante algo nuevo.
Mi regla para no llegar pesado ni sin energía
Después de probar diferentes opciones, la regla que me parece más sencilla es esta:
Cuanto más tiempo falta para jugar, más completa puede ser la comida. Cuanto menos tiempo queda, más pequeña y sencilla debería ser. Y hay otro punto que considero todavía más importante: probar durante los entrenamientos.
Si tengo un partido importante el domingo, no esperaría hasta ese día para descubrir si desayunar determinada comida me funciona. Lo probaría antes, durante una sesión de entrenamiento, y observaría cómo me siento.
Al final, qué comer antes de jugar fútbol no tiene una única respuesta para todos. Depende del tiempo disponible, la intensidad del ejercicio, los rhábitos de cada persona y, sobre todo, de cómo tolera determinados alimentos.
Mi objetivo sería mucho más sencillo: llegar a la cancha con energía, hidratado y sin sentir que acabo de terminar un almuerzo de domingo.
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