Me cansé de celebrar Amor y Amistad en restaurantes y encontré 5 rutas para correr en pareja en Bogotá
Si ambos disfrutan hacer ejercicio, estas rutas permiten combinar kilómetros, conversación y algunos de los espacios más conocidos de la capital.
Hay algo que pasa cada año cuando se acerca Amor y Amistad: restaurantes llenos, centros comerciales repletos y la misma pregunta entre parejas: ‘¿qué hacemos este año?’.
(Vea también: Nueva alternativa para los colombianos que viajan a Estados Unidos: ¿será más económico?)
Nosotros decidimos cambiar el plan. En lugar de buscar una mesa bonita para cenar o comprar otro regalo que probablemente terminaría guardado en un cajón, la idea fue mucho más sencilla: salir a correr juntos.
No hacía falta ser corredores profesionales. Tampoco tener preparado un entrenamiento para una media maratón. Solo encontrar un lugar agradable en Bogotá, ponerse unos tenis y convertir un rato de ejercicio en una cita diferente.
Y ahí descubrimos algo: la capital tiene varios lugares donde correr en pareja puede ser mucho más entretenido de lo que parece.
Parque Simón Bolívar: para empezar sin complicarse
Si uno de los dos ya corre y el otro apenas está empezando, probablemente lo último que conviene es escoger una ruta que termine convirtiendo la cita en una competencia.
Por eso, el Parque Simón Bolívar aparece como uno de los mejores puntos de partida. El parque cuenta con una pista de trote de 3.160 metros, además de otros senderos y un circuito externo de aproximadamente 4 kilómetros.
Eso permite adaptar el recorrido según el estado físico de cada uno. La idea puede ser sencilla: salir temprano, correr a un ritmo tranquilo, parar a tomar agua y terminar caminando alrededor del lago.
Además, si después de unos kilómetros todavía queda energía, existen otras opciones para ampliar el recorrido. Una de las rutas recomendadas alrededor del parque alcanza cerca de 4,5 kilómetros, y puede extenderse con un recorrido adicional por la zona de la Biblioteca Virgilio Barco.
Ideal para: parejas que quieren empezar a correr juntas o prefieren una ruta flexible.
Parque de los Novios: correr sin sentir que están entrenando
Hay parejas para las que la palabra ‘running’ ya suena demasiado seria. Si ese es el caso, el Parque de los Novios puede funcionar mejor. Bogotá lo incluye entre los espacios frecuentados por corredores que buscan recorridos más tranquilos en un entorno arborizado.
Aquí la idea no tendría que ser medir cada kilómetro ni perseguir un récord personal. Pueden correr unos minutos, caminar otros, conversar y volver a arrancar.
De hecho, esa puede ser la gracia de hacer ejercicio en pareja: no necesariamente tienen que terminar agotados. A veces basta con encontrar una actividad que permita pasar tiempo juntos sin que el celular sea el centro del plan.
Parque El Virrey: para quienes quieren correr en medio de la ciudad
Hay otro tipo de plan: salir de casa, ponerse los tenis y correr sin tener que desplazarse hasta las afueras de Bogotá.
El Parque El Virrey es uno de los puntos tradicionales para los runners de la ciudad y cuenta con diferentes circuitos. Uno de ellos, entre la carrera 15 y la Autopista Norte, tiene aproximadamente 1,25 kilómetros. Eso lo convierte en una alternativa interesante para una pareja que quiere hacer un entrenamiento corto.
Una vuelta puede ser el calentamiento. Otra, el entrenamiento. Y después pueden terminar buscando un café o algún lugar para desayunar. Porque esa fue otra conclusión de nuestra ruta de Amor y Amistad: la carrera no tiene que ser toda la cita.
Puede ser simplemente la primera parte.
Ideal para: parejas que viven o se mueven por el norte de Bogotá y quieren una ruta urbana.
La Ciclovía: convertir la ciudad completa en una cita
Si hay un día perfecto para probar esto, es domingo.
La Ciclovía de Bogotá permite que corredores, ciclistas y peatones ocupen durante varias horas diferentes vías de la ciudad. Bogotá destaca este espacio como una oportunidad para conocer la capital desde otra perspectiva mientras se hace actividad física. Y aquí aparece una ventaja enorme para una pareja: no están obligados a hacer siempre el mismo recorrido.
Pueden comenzar en un punto, avanzar juntos, parar cuando quieran y terminar el recorrido en otro lugar. Incluso pueden convertirlo en una especie de juego: escoger un destino, correr hasta allí y premiarse con desayuno.
Porque, seamos sinceros, después de varios kilómetros cualquier desayuno sabe mejor.
Ideal para: parejas que quieren que el running sea parte de un plan más largo.
Parque Nacional: para quienes quieren agregarle un poco de dificultad
No todas las parejas tienen el mismo concepto de una ‘cita tranquila’.
Si ambos disfrutan correr y quieren algo más exigente, el Parque Nacional Enrique Olaya Herrera y sus alrededores permiten acercarse a recorridos con mayor presencia de desnivel hacia los cerros orientales.
Ya no se trata solamente de conversar mientras corren. Hay que administrar el ritmo, guardar energía y entender que Bogotá tiene una particularidad que cualquier corredor termina aprendiendo: la altura también hace parte del entrenamiento.
Para quienes están empezando, no tendría sentido intentar una ruta exigente solamente porque es Amor y Amistad. Una salida en pareja funciona mejor cuando ambos pueden disfrutarla.
La mejor ruta no es necesariamente la más larga
Después de revisar todas estas opciones, hay algo que queda claro.
No existe una única respuesta para quienes buscan las mejores rutas para correr en Bogotá. Si uno apenas empieza, una ruta corta y flexible puede ser mucho mejor que intentar correr 10 kilómetros.
Si los dos entrenan con frecuencia, pueden aprovechar circuitos más largos. Y si lo que buscan realmente es hacer algo diferente por Amor y Amistad, la distancia casi termina siendo lo de menos.
Lo importante es que la actividad permita compartir. Porque una pareja puede salir a correr cinco kilómetros y terminar discutiendo quién tenía mejor ritmo. O puede salir a correr tres kilómetros, parar a tomar agua, reírse porque ninguno puede más y terminar desayunando juntos. Personalmente, para una cita, me quedo con la segunda opción.
Antes de salir: un detalle que puede cambiar la experiencia
Bogotá está a unos 2.640 metros sobre el nivel del mar, por lo que quienes no están acostumbrados a hacer ejercicio en altura deberían empezar de manera progresiva y adaptar el esfuerzo a su condición física.
También conviene revisar las condiciones del lugar y del recorrido antes de salir, especialmente si el plan es hacerlo temprano o durante un día con clima cambiante.
Y hay una última regla que aprendimos: no conviertan la cita en una competencia si ninguno de los dos lo pidió. El objetivo no es llegar primero, es llegar juntos.
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