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El resultado fue peor para el congresista, que obtuvo curul en el Senado, pues lució como intolerante (¿arrogante?) para camuflar una solidaridad de cuerpo con sus colegas cuestionados de Cambio Radical.

Las listas de ese partido fueron cuestionadas porque contaban con candidatos que tenían nexos con clanes familiares, relaciones non sanctas,  maquinarias regionales o investigaciones. Tanto, que el portal La Silla Vacía habló de las listas ‘Sin asco’.

Cambio Radical fue uno de los vencedores en las elecciones del pasado domingo. Obtuvo 16 curules (venía de 9) en Senado y 30 en la Cámara (venía de 16).

“No me corresponde hablar del partido, yo puedo responder por mi elección”, dijo Lara.

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A lo que Palacio, inteligentemente y con una dosis de ironía (obviamente, no captada por Lara), le respondió: “Si usted responde solo por su elección, ¿por qué no se lanza como un candidato independiente?”.

Entonces Lara acudió al recurso de hacer sentir ignorante a su interlocutora.
“De pronto usted debería aprender un poquito sobre derecho electoral: porque no se puede, tiene que hacer parte de un partido”, dijo Lara con aire sobrador.

Palacios le respondió: “Hay que compartir los ideales de ese partido. Los ideales de ese partido… es conformar una listas con unas personas que están cuestionadas”.

Lara siguió con la estrategia de hacer sentir ignorante a su interlocutora: “Entonces infórmese sobre derecho constitucional y derecho electoral”.
Más adelante, Palacios le dijo: “Lo convencieron (a usted) de estar en un partido que tiene personajes cuestionados”.

Lara cambió de estrategia, la acusó de estar opinando, lo que no es malo de por sí, si fuera cierto.

“Esa es su opinión, está editorializando… está haciendo su editorial político… Es una opinión subjetiva y se la respeto. No es la de la periodista objetiva que está haciendo una entrevista equilibrada”, dijo Lara, equivocadamente.

Equivocadamente porque lo que Palacios dice está basado en hechos, comprobables. Una cosa es la opinión y otra cosa son los hechos. Y si hubiera sido opinión, Palacios debió haber sido controvertida con argumentos, no con una descalificación. Pero eso hubiera conducido a tener que responder por los cuestionados de la lista, que era lo que no quería hacer Lara.

“¿Cómo va a trabajar usted con unas personas cuestionadas?”, le reiteró Palacio.

“Lo suyo es una opinión política”, insistió Lara. Y luego agregó otro argumento insólito: “Está rompiendo le equilibrio informativo”.

Esta no es la primera vez que Lara sale con insólitas respuestas o posturas evasivas. Un día antes de las elecciones, respondió descaradamente al reconocer que su campaña política para llegar al Senado sí plagió publicidad del gobernador de Buenos Aires (Argentina) Francisco de Narváez.

Al admitir que los publicistas de su campaña sí copiaron un video de la campaña de Narváez, dijo que él no lo veía mal porque no trabaja para “ganar un León de Oro en Cannes”. Y fue más allá: “Es el mismo”, enfatizó Lara. Y lo justificó diciendo que “los recursos en política son más bien escasos” y que “todas las campañas terminan reproduciendo de una u otra forma modelos de comunicación exitosos”.

Las actitudes de Lara para con los periodistas prueban al menos dos cosas: que no conoce (o quiere desconocer) el papel que desempeña la prensa libre en una democracia, a la que él dice representar, o que son tan evidentes los hechos negativos que lo rodean que se ve obligado a aceptarlos con cinismo.

Vea el video de las respuestas de Lara a Palacios: