Todo debido a que Germán Vargas Lleras terminó manejando la entrevista, ante una Eva Rey evidentemente intimidada (y en defensa de ella, ¿quién no?).

La faceta de político dominó todo el tiempo, haciendo anuncio de lo que iba a hacer y repetición de los cargos que ha ocupado y sus ejecutorias. Mortal no solo para un político que quiere llegar a los electores, como lo destacó uno de los entrevistados alternos de Eva Rey, el senador Juan Manuel Galán (“tiene que hablar más de lo que va a hacer y no de lo que hizo”), sino mortal para el ‘rating’ de un domingo de descanso familiar.

El artículo continúa abajo

Huérfano de un asesor de imagen y comunicaciones que le advirtiera que era una entrevista en un programa más distendido que buscaba presentar su rostro humano, Vargas Lleras insistió en hacerlo.

Y mientras Eva Rey le agradecía por aceptar la entrevista porque sabía que entre los dos no había ‘feeling’ (pronunciado en chibchombiano ‘filin’) y porque a él no le apetecía (la entrevista), al perro de la periodista, Bruno, le dio por defecar justo delante de ellos, lo que obligó a interrumpir.

Vargas Lleras solo imploró porque esa escena no fuera a salir, a lo que, por fortuna, Eva Rey no accedió. He aquí las escenas:

El perro se detiene a defecar en pleno diálogo

Vargas Lleras no puede creer lo que sucedió y pide que corten la grabación

Vargas Lleras trata de tomar con humor lo que pasó

Eva recoge el popó del perro y lo bota en la basura