“Has traicionado a tu dios, Radamel”, dice cristiana, y le llueven rayos y centellas

De las diferentes lecturas que ha tenido el ahora denominado ‘Pacto de Lima’, esta perspectiva religiosa y apocalíptica llama la atención.

Falcao García
Falcao García| AFP

La planteó Azucena Lizcano (no es claro si se trata de un seudónimo) en el ‘generoso’ espacio del portal Las 2 Orillas conocido como ‘Nota ciudadana’, en donde, consternada, también le recrimina al capitán de la Selección Colombia haber traicionado a su iglesia y, de paso, le echa encima una carga moral adicional porque le pregunta: “¿Cómo le explico a mi hijo que su ídolo es tan deshonesto que puede proponer pactar un empate?”.

Hasta ahora, de la forma como acabó el partido entre Perú y Colombia en Lima, con una igualdad que les aseguró a los ‘incas’ la oportunidad de ir a repechaje contra Nueva Zelanda y dejó a los cafeteros en el cuarto lugar de la tabla con tiquete directo a Rusia (Chile no hizo lo que le correspondía, que era ganarle a Brasil, razón por la cual el marcador en la capital peruana no fue ni siquiera el último clavo en el ataúd de las aspiraciones mundialistas de los australes), se habían ocupado ciudadanos del común, periodistas, comentaristas y fanáticos… del deporte.

Lo que pasó despertó incluso comentarios racistas contra los colombianos, pero ahora se conoce este enfoque pecaminoso de la gestión de Falcao —reconocido miembro de una iglesia cristiana— que, no bien fue publicado, recibió una lluvia de comentarios desfavorables en la misma cuenta de Facebook del portal informativo.

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“Eso, en plata blanca, es amañar partidos”, sigue en su dolorido escrito Lizcano. “Entendemos la ansiedad que tienes de jugar un mundial. […] El país laico te tiene como ídolo, pero nosotros, los cristianos, te queremos como un referente, como un ejemplo”.

Pero, en una gambeta apocalíptica, Lizcano cambia su tono comprensivo hacia el 10 de la Selección para darle su sermón de advertencia con ira santa: “No lo debiste hacer Radamel. […] Tu alma está en peligro. Es más importante tu Dios que el fútbol. Nada es más importante que tu Dios. La actitud de Radamel […] no es la de un cristiano a carta cabal. Fue la de un futbolista enfermo por mantener un resultado”.

Otros, menos preocupados por la rabia de dios, incluso los que se han sentido lesionados, han destacado el liderazgo del samario, su capacidad de negociador y la rapidez con que culminó lo que pudo haber sido un ‘trato’. En últimas, resaltan la inteligencia y el pragmatismo de Falcao.

Hernán Peláez, al que paradójicamente le dicen la ‘biblia’ del fútbol, le dijo a Vicky Dávila en W Radio: “¡Noo. Qué trampa, hombre! No es trampa. Es como cuando usted va a un baile y dice: ‘hagámonos pacito’. Eso es ya ponerle mucha tiza, pues que se hayan puesto de acuerdo”.

Los más terrenales comentarios en la cuenta de Facebook de Las 2 Orillas no comparten los planteamientos de Lizcano y hacen incluso inteligentes reflexiones que se pueden aplicar en ámbitos que van más allá del deporte.

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