Así es como la inteligencia artificial influye en decisiones y cómo evitarlo: sucede en Colombia

Tecnología
Tiempo de lectura: 6 min
Escrito por:  Óskar Ortiz
Actualizado: 2026-06-26 17:58:58

El riesgo ya existe y crecerá a medida que estas tecnologías sean más precisas y estén más integradas en la vida diaria, según estudios expertos.

Los recientes resultados en las elecciones de Colombia pusieron sobre la mesa la presencia de la inteligencia artificial (IA) en los comportamientos, ya que esta no solo procesa datos o automatiza tareas.

Un estudio de Kaspersky expuso cómo es que la IA ahora también analiza comportamientos, detecta patrones, anticipa decisiones e influye en cómo las personas reciben información, reaccionan y actúan en entornos digitales.

De acuerdo con esa empresa de ciberseguridad, el cambio abre un riesgo nuevo para la autonomía cognitiva. Ese concepto alude a la capacidad de decidir libremente sin quedar perfilado, manipulado o influenciado de forma invisible por sistemas tecnológicos.

La IA actual no lee pensamientos ni sabe con precisión qué piensa una persona. Sin embargo, sí puede moldear su conducta mediante sistemas de recomendación, contenidos personalizados, perfilamiento psicológico y algoritmos que ordenan qué ve cada usuario, cuándo lo ve y cómo se presenta.

Por eso, el problema ya no pertenece solo a escenarios extremos. El riesgo ya existe y crecerá a medida que estas tecnologías sean más precisas y estén más integradas en la vida diaria. Colombia es parte de una realidad cada vez más frecuente a nivel mundial.

Métodos de la inteligencia artificial para influir en decisiones

Ese nivel de personalización vuelve más difícil detectar el fraude. Un contenido que parece familiar, urgente y bien escrito puede empujar a una persona a hacer clic, compartir datos o transferir dinero.

Según el más reciente informe global de Kaspersky Security Services, el phishing representa cerca del 15 % de las técnicas de ataque más utilizadas. Eso equivale aproximadamente a uno de cada siete ataques.

Actores maliciosos, grupos hacktivistas o amenazas avanzadas pueden explotar emociones, sesgos y patrones de comportamiento para empujar narrativas más efectivas. El objetivo no siempre es robar datos; a veces es orientar opiniones.

La diferencia es que ahora la personalización puede ser más fina y persistente. Eso afecta la autonomía individual, la confianza pública, la calidad de la información y la capacidad de tomar decisiones libres e informadas.

Ese proceso amplía riesgos como el doxxing, el acoso digital y otros abusos tecnológicos. Información que antes estaba separada puede cruzarse automáticamente, revelar datos sensibles y vincular identidades.

Ahí aparece un riesgo de fondo: perder control sobre la propia identidad. Cuando un sistema decide cómo te ve, también puede condicionar cómo otros te tratan y qué oportunidades recibes.

La conexión entre esas interfaces y el Internet de las Cosas añade complejidad. Una señal cerebral podría servir para enviar comandos a dispositivos conectados, como tecnologías de asistencia, equipos médicos o sistemas inteligentes del hogar.

Esa integración puede traer beneficios importantes para salud y accesibilidad. Pero también abre nuevos riesgos de ciberseguridad si un atacante intercepta señales, manipula respuestas o provoca acciones no autorizadas.

“Aunque la IA cognitiva aún se encuentra en una etapa temprana y está lejos de alcanzar una adopción masiva, su desarrollo avanza rápidamente”, afirmó Noushin Shabab, investigadora principal de seguridad del Equipo Global de Investigación y Análisis (GReAT) de Kaspersky.

Agrega: “Se espera que los modelos avanzados de interacción entre humanos e IA se vuelvan mucho más comunes en las próximas décadas. A medida que crezca su adopción, también lo harán los riesgos asociados, por lo que debemos prepararnos desde ahora”.

¿Cómo evitar que la inteligencia artificial influya en las decisiones?

Para evitar que la IA influya demasiado en las decisiones, conviene desconfiar de mensajes bien escritos o demasiado personalizados. Si un contenido apela a emociones, confirma datos personales o presiona para actuar rápido, verifica la fuente antes de responder o compartir.

También ayuda cuidar los datos que alimentan el perfil digital. Cada publicación, búsqueda, interacción o formulario aporta información sobre intereses, rutinas, relaciones y hábitos.

Mientras más datos personales circulen, más fácil será construir perfiles precisos y usarlos para influir en decisiones o diseñar engaños a medida. La mejor defensa combina criterio, prudencia y verificación constante.

Kasperky señaló que otra opción es usar tecnología de protección para frenar los ataques que la IA puede hacer más creíbles. Aunque no siempre es posible saber si un fraude fue creado o personalizado con IA, sí se pueden bloquear muchos de sus canales de ataque: enlaces maliciosos, páginas falsas, intentos de phishing, robo de credenciales o archivos peligrosos.

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