"Te estamos buscando": escalofriante amenaza a estudiante de la U. Nacional que fue apuñalado

Nación
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-07-31 10:04:03

Un estudiante agredido durante los disturbios en la Universidad Nacional relató las amenazas previas y los momentos de tensión vividos tras una protesta.

Durante varios días, una frase escrita sobre una pared de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional no dejó de perseguir a Gabriel, estudiante de noveno semestre de Ciencia Política. El mensaje llevaba su nombre, lo insultaba y culminaba con una advertencia que, vista en retrospectiva, adquirió un significado alarmante: “Te estamos buscando”. Hoy, tras los graves hechos registrados en el campus, asegura que aquella amenaza no fue un episodio aislado, según reveló El Tiempo.

El pasado miércoles 29 de julio, hacia las diez de la noche, Gabriel y un grupo de ocho estudiantes salieron a realizar un recorrido de protesta contra Sintraunal (Sindicato Mixto de Trabajadores de la Universidad Nacional). La movilización obedecía a un historial de confrontaciones y rechazo hacia las acciones del sindicato frente a los estudiantes que no comparten su línea política. El propósito inicial era retirar algunas pancartas instaladas por esa organización en los accesos del campus, de acuerdo con el citado medio.

Para cumplir con la tarea, algunos integrantes llevaban herramientas: un compañero portaba un cuchillo para cortar cuerdas y Gabriel llevaba unas tijeras con el mismo fin. El estudiante rechaza tajantemente que estos elementos fueran llevados para intimidar: “Nosotros no llevamos eso para hacerle daño a nadie. Eran herramientas para llevar a cabo la tarea que íbamos a hacer”, afirma. Asimismo, aclaró que cubrirse el rostro respondió estrictamente a razones de seguridad ante los riesgos conocidos en el entorno universitario, según el informe periodístico.

El recorrido concluyó cerca de la entrada de la calle 45. Alrededor de las once de la noche, unas quince personas —entre trabajadores del sindicato y estudiantes afines— se acercaron al grupo para cuestionar su presencia y sus intenciones, utilizando las herramientas de trabajo como presunto argumento de portar armas blancas.

Al verse superados en número, los manifestantes intentaron dispersarse. En ese momento comenzó la agresión contra Gabriel:

“Me dejé golpear porque era lo único que podía hacer en ese momento”, recuerda.

Relata que fue sujetado por la espalda, lanzado al piso y golpeado con puños y patadas en la cabeza, lo que le produjo una contusión en el pómulo derecho. Mientras era reducido, asegura que un representante estudiantil grababa los hechos con un celular sin intervenir, y que posteriormente apareció el presidente de Sintraunal para cuestionarlo sobre quién los había contratado. En medio del tumulto, su maleta fue revisada y su teléfono celular fue sustraído de uno de sus bolsillos. Sostiene, además, que la seguridad privada de la universidad presenció los hechos sin intervenir.

Cerca de la medianoche, los estudiantes lesionados fueron reunidos por personal de Convivencia y Cotidianidad en el edificio de Ciencias Agrarias. Allí evidenciaron la gravedad de la situación: un compañero estaba completamente ensangrentado con cerca de 17 hematomas en la cabeza y una incapacidad médica de 40 días, otro había permanecido inconsciente tras recibir un botellazo y uno más resultó herido con arma blanca.

Posteriormente, Gabriel y otro compañero fueron trasladados a la Clínica Nueva para recibir atención médica. Durante la madrugada, al notar la pérdida de su teléfono y verificar su ubicación en tiempo real a través de una aplicación, descubrió que el dispositivo se movilizaba entre la estación de TransMilenio de la calle 26 y el campus universitario. Tras regresar al recinto en compañía de la Policía, un coordinador de turno le entregó el equipo asegurando que había sido encontrado.

Para Gabriel, el impacto psicológico y la pérdida de tranquilidad superan las lesiones físicas. Advierte que las diferencias ideológicas dentro del campus no pueden derivar en violencia ni estigmatización: “Me da mucho miedo saber que puedo cruzarme dentro del campus con una persona capaz de apuñalar a otro únicamente por pensar distinto”, expresa. Su principal exigencia es que la institución garantice la pluralidad de opiniones y la seguridad para que todos los sectores puedan ejercer su activismo sin temor a represalias.

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