Confirman muerte de la mano derecha de alias 'Calarcá' en segundo bombardeo a disidencias
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En una operación de precisión quirúrgica coordinada con inteligencia militar, las Fuerzas Armadas asestaron un nuevo golpe contundente.
El Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella consolidó una nueva ofensiva militar en la madrugada de este jueves al ejecutar el segundo bombardeo contra estructuras armadas ilegales desde su llegada al poder. Desplegada en zona rural del municipio de El Retorno, en el departamento del Guaviare, la denominada Operación Amón marcó además el debut táctico de la nueva cúpula militar y de Policía al frente de la Fuerza Pública.
Detalles revelados por la Unidad Investigativa de EL TIEMPO indican que la intervención tuvo como blanco directo los campamentos del ‘Bloque Jorge Suárez Briceño’, perteneciente a la facción de las disidencias comandadas por alias Calarcá. La planeación estratégica del golpe se nutrió de un movimiento que los organismos de inteligencia venían siguiendo de cerca: durante las tres jornadas previas, la zona fue escenario de intensos enfrentamientos territoriales entre los hombres de Calarcá y las estructuras bajo el mando de alias Iván Mordisco. Dicha confrontación interna concentró a los insurgentes y permitió fijar sus posiciones exactas.
Para materializar la acción, el Comando Conjunto de Operaciones Especiales dispuso el uso masivo de poder aéreo. En la misión participaron de manera coordinada cinco aeronaves de combate Kfir y seis aviones A-29 Super Tucano de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, los cuales abrieron fuego de precisión antes de la inserción de los comandos por tierra. Al respecto, el presidente De La Espriella ratificó la contundencia estatal al señalar: “Colombia debe saber que estamos pasando a la ofensiva. Los grandes cabecillas y sus estructuras criminales no tendrán escondite ni santuario en ninguna parte del territorio nacional”.
Si bien el reporte preliminar del Ejecutivo apuntaba inicialmente a ocho abatidos, fuentes de este diario confirmaron que la cifra de muertos ascendió a 11 integrantes de las disidencias neutralizados, sumados a dos capturados. Entre los cuerpos trasladados a las morgues de Medicina Legal en Villavicencio y Florencia para sus respectivas labores de plena identificación, los investigadores analizan la presunta presencia de cabecillas de alto nivel, entre ellos el temido Juan Antonio Agudelo Salazar, alias Urías Perdomo, por quien se ofrecía una recompensa de hasta 400 millones de pesos.
Este segundo bombardeo se enmarca dentro de una hoja de ruta gubernamental que proyecta la ejecución de 15 operaciones de esta magnitud en los primeros 100 días de mandato. La ejecución de la estrategia coincidió, además, con la visita oficial a Colombia del general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, ante quien se expusieron los resultados de estas acciones contra las economías ilícitas. Mientras las tropas se mantienen copando el terreno en El Retorno, las evidencias físicas incautadas —que incluyen 11 fusiles y cinco ametralladoras— comenzaron a ser procesadas por los laboratorios de balística e inteligencia.
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