Ni una palabra de solidaridad de Petro en su réplica a discurso de De la Espriella

Nación
Tiempo de lectura: 8 min
Escrito por:  Fredy Moreno
Actualizado: 2026-08-20 08:56:48

La intervención del expresidente contrasta con la del senador Iván Cepeda, y obliga a pensar en esos dos liderazgos que pueden estar en curso de colisión.

Muy temprano en el naciente Gobierno de Abelardo de la Espriella, la naturaleza no solo movió la tierra, sino también la política. Aunque el mandatario ha tenido varias intervenciones públicas debido a la crisis provocada por el terremoto, la de este miércoles 19 de agosto, en la que anunció que firmaría el decreto madre de emergencia económica, provocó la primera réplica (término necesario, pero inoportuno) de la oposición, a cargo del senador del Pacto Histórico Iván Cepeda y del expresidente Gustavo Petro. Las dos figuras de la izquierda se esfuerzan por caber en el espacio reservado al liderazgo, que siempre es estrecho y disputado, y alimentan la expectativa sobre quién predominará al final.

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De la Espriella anunció que firmaría, en su primer consejo de ministros, el decreto madre de la emergencia económica, dio cifras actualizadas y le dedicó unas palabras al tema de los seguros. Su corta intervención tuvo la respuesta de la oposición, garantizada por la Constitución, que permite a los partidos políticos opositores responder públicamente a los mensajes, balances o alocuciones del presidente de la República. Colombia también sintió así cómo palpita su democracia pues se aseguró el equilibrio, la pluralidad y el derecho a controvertir decisiones oficiales en igualdad de condiciones.

Pero, más allá de los contenidos de las intervenciones de Cepeda y de Petro, no deja de llamar la atención que en el ambiente quedó clara la sensación de que hay dos jefes de la oposición, dos voceros, dos figuras representativas que, cuando lleguen los momentos críticos, se verán enfrentadas, pues el conflicto está en la esencia de la política y no siempre se presenta exclusivamente entre antítesis, sino entre quienes profesan las mismas ideas. Por ahora se puede decir que el esfuerzo de Cepeda por trasmitir armonía y coordinación está funcionando, evitando mostrar que su trayectoria y la de Petro pueden estar en curso de colisión.

Petro y Cepeda terminan reconociendo a De la Espriella

Además, Petro está de retirada —en muchas dimensiones de su vida—, incluso si se concreta su anunciado viaje al exterior, mientras que Cepeda cobra cada vez más vigencia por erigirse como líder de la oposición en el Congreso, y con la posibilidad de presentarse hasta dos veces más como candidato a la presidencia, con serias posibilidades de lograrlo. Dicen que Petro es el líder natural de la oposición, y también su dirigente en las calles, pero el sol que ya pesa sobre sus espaldas no se puede tapar con los dedos.

Lo primero que queda claro sobre la réplica es que surgen muchas dudas relativas a la existencia de razones objetivas para responder al discurso de De la Espriella, en el que solo actualizó los datos de la catástrofe, habló de cómo trabajarán las aseguradoras, dijo que iba a firmar el decreto de emergencia económica y advirtió que no dejaría que se perdiera un solo peso. El jefe de Estado no hizo una afirmación que produjera ese tipo de condiciones que avivan un debate. Su intervención fue claramente informativa, no deliberativa.

La oposición no tenía mucho que objetar al respecto. Lo que sí hizo fue aprovechar el espacio que le da la Constitución y la democracia para volver a aparecer formalmente en un espacio de televisión después de la derrota electoral y de la delirante e ineficaz teoría del fraude electoral. El propósito es empezar a calentar las huestes. En ese afán, Petro y Cepeda terminan reconociendo a De la Espriella como presidente de Colombia después de haber hecho ingentes esfuerzos por desconocer su elección. Ese capítulo parece cerrado por ellos mismos.

La réplica también dejó claros los dos estilos, las dos personalidades. Cepeda, como es habitual en él, se pronunció de manera ordenada y respetuosa, comenzando por un saludo a las “colombianas y colombianos”, y aludiendo al expresidente Petro, con quien, dijo, tenía “el honor” de compartir la intervención. Luego, en estilo de rigor académico, anunció el objetivo: “Presentar nuestra visión sobre la atención integral del desastre nacional que ha causado el terremoto del pasado 10 de agosto, y exponer al país un plan para cumplir esa atención integral de la mejor forma”.

Ni una palabra de consuelo para reconfortar a las víctimas

Pero antes de entrar en la parte gruesa de su intervención, hizo lo que todos los colombianos y extranjeros han hecho cuando se refieren públicamente a la catástrofe, sin importar su origen, su condición, la orilla política donde se encuentren, o el grado de poder o influencia que ostenten: les dedicó unas palabras a las víctimas: “Quiero comenzar expresando la solidaridad con nuestro pueblo, y de manera especial con las comunidades que han vivido directamente la fuerza devastadora del terremoto; con las familias que hoy lloran la pérdida de sus seres queridos; y con todas aquellas personas que han visto destruidos sus hogares, sus medios de vida, sus barrios, y veredas”.

Después explicó la manera en que los integrantes, dirigentes y congresistas del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida han estado en los territorios acompañando a las personas, familias y comunidades damnificadas. “Hemos participado en las brigadas de rescatistas voluntarios, creado en muchas partes del país puntos de acopio, distribuido con medios de transporte terrestre y aéreo las ayudas, contribuido a las ollas y restaurantes comunitarios, así como hemos hecho parte de las brigadas de salud, diagnóstico de daños para reconstrucción de viviendas […]”. Todo eso dio paso a sus propuestas para atender la emergencia.

El turno para el expresidente Petro fue precedido por una breve pausa de cinco segundos. Quizá con la idea de que la introducción que había hecho Cepeda era suficiente para las dos intervenciones, especialmente las palabras de solidaridad, los editores del video soltaron las palabras del exmandatario que, de entrada, cayeron pesadas. Era necesaria también una manifestación suya, así hubiera sido breve, de solidaridad por las víctimas. Era indispensable seguir esos códigos que no están escritos en ningún protocolo pero que reposan en lo más profundo de la humanidad.

El expresidente comenzó diciendo: “La primera obligación de un Estado, de una sociedad es la vida. Las cien primeras horas son fundamentales en una emergencia para preservar la vida”. Después, volvió al ataque: “La incapacidad del Gobierno entrante que generó Abelardo convirtió esas horas en un desastre. Un desastre mayor del que había”, dijo, y aprovechó para destacar su gobierno, en este caso, en lo relativo al servicio de salud y educación pública que, según Petro, se expandieron “muy intensamente” durante su cuatrienio.

Y así siguió, criticando a otros ministros y descalificando a las EPS privadas, hablando de las “limosnas de los ricos”, pero sin ninguna frase dedicada a consolar o reconfortar a los afectados. Quedó flotando la indolencia que se le ha señalado desde antes en otros eventos calamitosos, colectivos o individuales, o en unos más en los que sus expresiones de pesar o rechazo por supuestas injusticias han sido selectivas. La réplica de la oposición de este miércoles mostró, otra vez, los dos tipos de liderazgo que tiene hoy la izquierda.

Se vieron dos papeles como en la estrategia psicológica de negociación en la que hay un policía bueno y un policía malo, pero que hacen parte de un mismo equipo asumiendo roles opuestos para manipular, presionar o convencer a otra persona. A la actitud compasiva y humana de Cepeda la complementan las maneras siempre hostiles de Petro que provocan tensión.

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