Qué ha pasado con sobrevivientes rescatados del terremoto: un mes armando cimientos para renacer

Nación
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-09-09 18:56:47

A un mes del devastador terremoto, varios sobrevivientes rescatados en Cali y Pereira reciben ayudas, aunque otros luchan por recuperarse completamente.

Cuando se cumple un mes exacto del devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto —dejando más de 300 muertos y pérdidas multimillonarias en infraestructura—, el dolor de la tragedia comienza a entrelazarse con historias de profunda resiliencia. Mientras el país encara el gigantesco reto de la reconstrucción y las autoridades evalúan las finanzas para levantar las zonas afectadas, el rostro humano de la emergencia deja ver pequeños destellos de esperanza para quienes lograron sobrevivir a los colapsos estructurales.

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En Cali, cuatro familias que lo perdieron absolutamente todo recibieron las llaves de sus nuevos hogares en el conjunto residencial del barrio Vegas del Lili, ubicado en el sur de la ciudad. Los inmuebles fueron donados por la Constructora Marval en articulación con la Alcaldía de Cali y el Gobierno Nacional, entregándose completamente amoblados para garantizarles un refugio digno mientras continúan superando las secuelas físicas y emocionales del sismo.

Entre los beneficiarios se encuentra la doctora Diana Marcela Troncoso Escobar, quien protagonizó uno de los rescates más dramáticos al permanecer 30 horas atrapada bajo las toneladas de concreto y acero del colapsado edificio Torres de Limonar.

Debido a que aún se recupera de sus heridas en una clínica de la ciudad, fue su padre, Álvaro Troncoso Torres, quien recibió las llaves: “Es un regalo muy grande de Dios. Primero que todo el milagro de la vida de mi hija y segundo ahorita el regalo de este apartamento”, expresó visiblemente conmovido.

La jornada también arropó a Ana María Saavedra, una de las trillizas que sobrevivió milagrosamente al colapso de su vivienda, aunque trágicamente sus padres y sus dos hermanas perdieron la vida en el lugar. Al encontrarse hospitalizada recuperándose de una operación por fractura de pelvis, su prima Daniela Tangarife recibió el inmueble en su nombre. Su tío relató que la joven ya se encuentra lúcida, recibiendo apoyo psicológico y con estrictos límites de redes sociales para proteger su proceso de sanación, según dijo Carlos Saavedra a Pulzo.com.

A este grupo de nuevos comienzos se sumaron Cristian López Arango, sobreviviente del colapso de la Notaría 20 quien saltó desde un segundo piso para salvar su vida tras perder a su esposa, y Marjorie Basto Flórez, residente de la torre 23 del conjunto El Danubio. Por su parte, el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán Martínez, advirtió que el Gobierno implementará modelos estratégicos de acompañamiento, dado que cerca del 68 % de las personas que perdieron sus casas superan los 50 años.

Paralelamente, las secuelas del sismo se extienden a otras regiones como Pereira, donde la historia de Samuel, un joven de 21 años, encarna otro milagro de supervivencia, como contó en Noticias Caracol. Samuel quedó atrapado bajo cuatro pisos colapsados mientras dormía, soportando la presión extrema de una columna en su espalda baja hasta ser rescatado por la oportuna intervención de sus vecinos.

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Hoy, mientras el joven permanece hospitalizado recuperándose de las graves lesiones, su padre René regresa frecuentemente a los escombros para rescatar los escasos objetos sobrevivientes —como una cama roja y una camisa de cuadros—, reafirmando que, aunque volver a empezar tomará tiempo, la vida de su hijo es el bien más invaluable que dejó esta catástrofe a un mes de su ocurrencia.

A un mes exacto de la emergencia, estas historias de entregas de vivienda y rescates milagrosos recuerdan que, más allá de las cifras macroeconómicas y los millonarios costos de la reconstrucción, el verdadero pulso de la crisis se libra en la superación de cada hogar. Entre escombros por remover y complejos retos financieros estatales, el tejido social de la nación intenta recomponerse paso a paso, demostrando que la solidaridad y la resiliencia ciudadana siguen siendo el cimiento más firme para volver a empezar.

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