"Nos despedimos y dijimos gracias": el relato de madre e hijo que sobrevivieron al terremoto en Pereira

Nación
Tiempo de lectura: 3 min
Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-08-19 06:47:30

Atrapados bajo las estructuras colapsadas de su edificio en Pereira, una madre y su hijo compartieron lo que creían eran sus últimos minutos de vida.

El devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto continúa conmoviendo al país no solo por las trágicas cifras de víctimas mortales y la masiva destrucción de infraestructura, sino por los desgarradores relatos de quienes lograron desafiar a la muerte. Entre las historias de resiliencia y supervivencia que emergen de las zonas más golpeadas del Eje Cafetero destaca la de Mateo Yepes, de 30 años, y su mamá, Marta Serna, de 66, quienes vivieron horas de angustia extrema tras el colapso total de su edificio residencial en la ciudad de Pereira.

En diálogo con Blu Radio, Mateo recordó con crudeza el instante exacto en que la estructura comenzó a venirse abajo, un momento crítico en el que ambos asumieron de inmediato que su final había llegado. Lejos de entrar en un pánico paralizante, la cercanía de la muerte los impulsó a tomar una decisión profundamente humana: detenerse un instante para despedirse y agradecer por la vida compartida. “Yo entiendo que me voy a morir. Mi mamá y yo entendemos que nos vamos a morir, incluso desde arriba cuando nos despedimos, nos decimos gracias: ‘Gracias mamá’, ‘Gracias, hijo’, ‘Gracias por esta vida. Fui muy feliz'”, relató el joven al recordar aquel pacto silencioso de amor en medio del caos.

 

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Durante el colapso, la aplicación instintiva del denominado triángulo de la vida ayudó a proteger a doña Marta, quien logró conservar un espacio adecuado para respirar y comunicarse, mientras que Mateo quedó atrapado bajo varias capas de estructuras pesadas que comprometían su integridad. En medio de los escombros, el ambiente se tornó desolador, mezclando la tensión, el olor a sangre, el polvo y los lamentos lejanos de otras personas que lamentablemente no corrieron con la misma suerte. Sin embargo, la esperanza renació cuando los rescatistas peinaron la zona y escucharon voces de vida, logrando remover una peligrosa roca que impedía el paso del aire hacia donde se encontraba atrapado el joven.

Aunque el sistema de salud en la región operaba al límite y con los hospitales colapsados por la avalancha de heridos tras la emergencia, ambos lograron ser trasladados para recibir la atención médica requerida. Hoy, mientras sanan sus múltiples contusiones físicas y procesan el impacto emocional de la tragedia, doña Marta asegura que la salvación mutua solo tiene una explicación superior, convencida de que a pesar de los terroríficos segundos en los que creyó haberlo perdido todo, “Dios tenía planes diferentes para ambos”.

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