El empalme, otro escenario para que el presidente Petro deje el poder a su manera

Nación
Tiempo de lectura: 7 min
Escrito por:  Fredy Moreno
Actualizado: 2026-07-09 09:40:56

Por un lado, desconoce a Abelardo de la Espriella como presidente electo, pero, por otro, ordena entregar la información del informe de gestión a la nación.

Detrás de la disputa que se ha planteado en el proceso de empalme entre el gobierno saliente de Gustavo Petro y el entrante de Abelardo de la Espriella hay mucho más que informes por presentar y cuentas por rendir. Incluso, la aparente contradicción de Petro planteada por el hecho de que no reconoce a De la Espriella como presidente electo, pero de todas maneras le hará entrega del gobierno, enmascara su verdadero propósito: dejar el poder a regañadientes, pero a su manera; convertir ese proceso institucional y por tradición calmado, ordenado y transparente, en un hecho caótico, problemático.

(Le interesa: Del “decidí aceptar” al “no reconocemos”: Cepeda lucha por asegurar un elusivo liderazgo)

La situación se aprieta como un nudo porque, del otro lado, el presidente electo no está dispuesto a dejar que el empalme se convierta en un espectáculo, insistirá en presentar la gestión del gobierno de izquierda como algo negativo y buscará la manera de que el país entienda que lo que está haciendo es levantar los tapetes para dejar al descubierto todo lo que ocultaron a lo largo de cuatro años. “No podrán seguir mintiendo”, es lo más reciente que ha dicho De la Espriella a propósito del empalme y su decisión de no continuarlo por afirmaciones de Petro.

Gobierno choca con la institucionalidad, pero la invoca

El proceso se suspendió porque el jefe de Estado volvió a insistir en su idea de que hubo fraude electoral, sin aún haber presentado las pruebas que lo demuestren, y aseguró que su candidato Cepeda es el presidente electo, y no De la Espriella. Semejante postura contradice los resultados de las elecciones del 21 de junio, certificados por las autoridades electorales del país (Registraduría Nacional del estado Civil y Consejo Nacional Electoral) y avalados por más de 1.200 observadores internacionales, entre ellos, los de la Unión Europea.

Son esas autoridades electorales las que determinan si De la Espriella ganó las elecciones, no el presidente Petro. Eso es lo que establece la Constitución. Y si el mandatario tuviera las pruebas que dice tener para lanzar la gravísima acusación de fraude electoral y, peor aún, para decir que el ganador fue Cepeda, debería seguir las instancias institucionales e interponer la denuncia formal ante el Consejo de Estado. Pero eso no es lo suyo.

El rigor con que el equipo de empalme del gobierno entrante, liderado por el vicepresidente electo José Manuel Restrepo, ha querido asumir el proceso ha sido calificado por el excandidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, como un “tribunal inquisitorial” al que no se van a someter.

Después de que el presidente Petro dijo lo que dijo, su ministro de Hacienda, Germán Ávila, coordinador del Comité Nacional de Empalme, anunció la suspensión de las sesiones conjuntas del proceso de empalme. El Gobierno buscó tomar la iniciativa y aseguró que no existen las “condiciones mínimas de respeto institucional” para continuar con ese ejercicio que, hasta ahora, en la historia de Colombia, no había presentado mayores sobresaltos, así se produjera entre gobiernos diametralmente opuestos.

“El Comité Nacional de Empalme del Gobierno nacional suspende su participación en las sesiones conjuntas de empalme, hasta tanto existan garantías de respeto recíproco, cese la utilización de expresiones y actuaciones incompatibles con la naturaleza institucional del proceso y puedan restablecerse las condiciones necesarias para desarrollar un empalme técnico, serio y respetuoso de la Constitución y la ley”, dijo Ávila.

Después, Ávila precisó que la decisión de suspender las mesas de trabajo obedeció a las declaraciones de Carlos Alonso Lucio, también integrante del Comité de Empalme del gobierno entrante, que, según el ministro de Hacienda, “desnaturalizan” el propósito del proceso y contienen acusaciones y señalamientos contra Petro y su equipo de gobierno.

Reloj legal no se detiene porque los protagonistas se hayan disgustado

“Queríamos tener un gesto de altura institucional y democrática, y solamente hemos recibido agravios e irrespetos, calumnias y ofensas, y no aceptamos una sola agresión más, ni una amenaza más”, aseguró Ávila. Pero en su expresión bien podrían mirarse, como en un espejo, las afirmaciones del presidente Petro y de su candidato Cepeda relativas a De la Espriella.

Como Cepeda, el ministro de Hacienda acusó al gobierno entrante de querer convertir el empalme en “una investigación penal”, “un juicio” o en “una plataforma política”. Pese a eso, aseguró que el Gobierno continuará entregando la información de gestión correspondiente a todas las entidades del Estado y mantendrá la divulgación pública de los resultados de la administración en el cuatrienio.

“El ejercicio de información pública va a continuar por parte de cada uno de los ministerios y departamentos administrativos”, aseguró Ávila. “Vamos a entregar la información del informe de gestión a la nación. El país entero debe conocer los resultados de estos cuatro años de gobierno. El presidente Petro así lo ha instruido y así lo vamos a ejecutar para todos los colombianos”.

Así que, por un lado, y buscando efectos sobre sus seguidores, Petro desconoce a De la Espriella como presiente electo. Pero, por otro lado, ordena hacer la entrega de las cuentas de la gestión de su Gobierno, lo que en la práctica significa que sí acepta la victoria de De la Espriella. Pero la razón que más lo mueve es que sabe que debe blindar el cierre de su mandato jurídicamente. Es una obligación legal, y después de que deje el poder deberá prestar mucha atención al frente judicial.

Juan Manuel Charry recuerda acertadamente en Semana que la Ley 951 de 2005, que crea el informe de gestión en caso de cambio o relevo de servidores públicos, no habla de suspensiones. “La ley simplemente asume que el funcionario saliente rinde informe y el entrante verifica y revisa. Lo que se suspendió fueron las reuniones, no las obligaciones. El Gobierno saliente sigue teniendo, por ley, 15 días hábiles después de dejar el cargo para entregar su informe completo, así no haya una sola mesa de trabajo funcionando. El reloj legal no se detiene porque los protagonistas se hayan disgustado”.

Temas Relacionados:

Te puede interesar

Sigue leyendo