Yannai Kadamani y el viche en Colombia: Mincultura le apuesta a paso determinante para la bebida

Nación
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Escrito por:  Óskar Ortiz
Actualizado: 2026-07-22 15:01:12

La ministra de las Culturas, las Artes y Los Saberes es una de las figuras claves para impulsar uno de los productos tradicionales en el país.

El crecimiento del viche en el comercio colombiano tuvo un nuevo capítulo para asumir cada vez más protagonismo en el panorama cultural, al abrirle espacio a una tradición ancestral.

Allí, el papel del Ministerio de las Culturas, bajo la batuta de Yannai Kadamani Fonrodona, resulta determinante para que este producto avance de cara a su formalización y venta en Colombia

Así como la ministra de las Culturas, las Artes y Los Saberes ha estado al frente de muchos procesos en su gestión, este paso tiene un factor muy significativo al representar parte de la historia de las comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras (NARP)

Minculturas ha liderado el Comité Interinstitucional del Viche, que con el respaldo del DANE, la Federación Nacional de Departamentos, el INVIMA y la Vicepresidencia de la República, le permite al viche tener su propio código independiente para la certificación de precios.

El número 70, que también honra la Ley de 1993 de protección a los derechos colectivos de las comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras (NARP), fue el asignado para este proceso determinante.

De esta manera, se habilita la formalización y venta de viche a nivel nacional en diversas presentaciones, como 375 ml, 750 ml y litro, entre otras.

El Gobierno Nacional de Colombia implementa acciones concretas para proteger el viche, una bebida ancestral que representa la identidad y resistencia de las comunidades afrodescendientes del Pacífico.

Por medio de la Resolución 0760 del 30 de diciembre de 2025, el Estado adoptó formalmente el Plan Especial de Salvaguardia (PES) de esta manifestación cultural única.

Esta normativa eleva oficialmente la producción tradicional a Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional, reconociendo el valor histórico y social que posee en los territorios colectivos.

La estrategia concibe el PES como un ‘Paisaje Cultural’, entendiendo que la protección va mucho más allá de la simple destilación artesanal de la caña de azúcar.

El plan abarca desde la siembra de caña nativa en parcelas comunitarias hasta la profunda espiritualidad del Muntú Bantú, que conecta a los pobladores con sus ancestros.

El sistema articula la rica biodiversidad de la selva húmeda tropical, las dinámicas de los ríos y mares, y el conocimiento que las comunidades defendieron históricamente.

La adopción del plan incluye el mencionado número 70 de identificación para el viche, que otorga identidad propia a la manifestación artesanal, facilitando la venta formal en botellas.

Para robustecer la autonomía económica, el programa registra actualmente más de 1.200 Acreditaciones de Calidad Vichera entregadas a los portadores tradicionales de este valioso saber.

La acreditación número 1.000 se entregó simbólicamente a una mujer adulta mayor, rindiendo tributo al liderazgo histórico de las mujeres afro en la vida de sus comunidades.

En justicia sanitaria se realizaron 52 encuentros de consulta previa y se expidieron 93 Registros Sanitarios Artesanales Étnicos de viche puro junto al Invima.

A partir de julio, se llevarán a cabo talleres territoriales en Chocó, Valle del Cauca, Nariño y Cauca para socializar el PES y proteger los territorios.

¿Qué es el viche en Colombia?

El viche en Colombia es una bebida alcohólica artesanal originaria del Pacífico colombiano, elaborada a partir del jugo fermentado y destilado de la caña de azúcar.

Tradicionalmente lo producen comunidades afrodescendientes de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Durante siglos, esta bebida ha hecho parte de celebraciones, rituales y prácticas de medicina tradicional.

La preparación del viche empieza con la caña de azúcar, que se corta antes de madurar. Luego se extrae el guarapo, se fermenta y después se destila en métodos artesanales.

El viche suele tener un contenido alcohólico fuerte. Algunas versiones rondan entre 35 % y 42 % de alcohol, aunque existen derivados más ligeros o más concentrados.

De esa base nacen bebidas como el arrechón, la tomaseca, el curao y el tumbacatre. Cada una incorpora ingredientes distintos, como hierbas, frutas, miel o especias, según la tradición local.

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