Nuevo implicado en muerte de niñas con talio: veterinario de Zulma Guzmán le pagó a domiciliario
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Visitar sitioEl hombre aseguró que recibió indicaciones de la empresaria, argumentando que ella tenía saldo positivo en su negocio, en el cual le atendía las mascotas.
La investigación por la muerte de dos menores de edad tras ingerir frambuesas contaminadas con talio sigue revelando nuevos elementos que apuntan al entorno cercano de Zulma Guzmán, hoy privada de la libertad en el Reino Unido y señalada como la principal sospechosa del envenenamiento.
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En una diligencia reciente ante la Fiscalía, Gabriel Enrique Blanco Ayala, veterinario y uno de los propietarios del centro donde Guzmán llevaba a atender a sus mascotas, rindió testimonio y entregó detalles inéditos sobre la logística que habría rodeado la entrega del domicilio que terminó siendo letal.
De acuerdo con la versión conocida por Noticias RCN, Blanco quedó vinculado al proceso porque realizó una transferencia de 12.000 pesos al domiciliario que llevó las frambuesas hasta una vivienda del barrio Los Rosales, en el norte de Bogotá. El pago, según explicó, no fue una decisión autónoma, sino una instrucción directa de Guzmán, quien tenía un saldo a favor por servicios veterinarios previamente cancelados.
El veterinario relató que Guzmán le pidió que ese dinero no fuera devuelto a ella ni a una persona cercana, sino enviado a una cuenta de Nequi que correspondía al repartidor. “Así que puede ser posible que esta señora me haya dicho que le diera las vueltas del valor que pagó por medio de una transferencia por Nequi, y por esta razón pude haber realizado la transferencia al número 3001679*** por el valor de 12.000 pesos”, declaró.
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El comprobante de esa transacción se convirtió en una de las piezas clave del expediente, al conectar a Blanco con la cadena de hechos que terminó en la entrega del producto contaminado. A esto se suma otro elemento que ahora analiza la Fiscalía. Semanas después del envenenamiento, a finales de abril, Guzmán solicitó las historias clínicas de sus mascotas, un movimiento que también está bajo escrutinio de los investigadores.
“Cuando estaba en la veterinaria, ella estaba normal, pero luego de que se fue, no recuerdo cuántos días transcurrieron hasta que envió a una persona. Este hombre manifestó que lo envió la señora Zulma Guzmán para reclamar las historias clínicas de sus dos gatos”, dijo el veterinario.
Mientras el ente acusador evalúa el alcance probatorio de estos testimonios y documentos para robustecer la hipótesis sobre el origen del talio y la planeación del delito, Zulma Guzmán permanece recluida en una prisión a las afueras de Ashford, en el condado de Surrey, a la espera de las decisiones judiciales que definirán su situación.
La investigación continúa abierta y no se descarta que nuevas diligencias permitan establecer si hubo más personas involucradas o si el envenenamiento fue resultado de una acción premeditada ejecutada a través de terceros.
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