Problema que se armó en la av. Boyacá y más vías de Bogotá: conductores lo sufren a diario

Bogotá
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Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-03-09 11:15:13

La Alcaldía defiende el uso de "policías acostados" en vías arteriales asegurando que han reducido drásticamente los accidentes fatales.

Cruzar Bogotá por la avenida Boyacá se ha convertido en una prueba de paciencia y amortiguación para miles de conductores. Lo que antes era un corredor de flujo constante, hoy es un trayecto de “arranque y frene” debido a la instalación masiva de resaltos parabólicos. Solo entre la calle 13 y el parque El Tunal, un conductor debe sortear más de 50 de estas estructuras, sumando un total de 102 en toda la vía, una medida que produce amores y odios en el asfalto, según informó El Tiempo. 

Aunque muchos bogotanos ven estos “policías acostados” como un capricho local, la Secretaría de Movilidad explicó que el diseño es traído directamente de modelos nórdicos (Dinamarca). No se instalan al azar: cada uno tiene 10 cm de alto y su ancho varía según la velocidad que se busca controlar, de acuerdo con el rotativo.

En la Boyacá, al ser una vía arterial con límite de 50 km/h, los resaltos miden 9.5 metros de ancho y están separados entre 150 y 250 metros. Esta geometría busca un flujo homogéneo, evitando que los conductores aceleren a fondo para luego clavar los frenos en el siguiente semáforo. De hecho, la entidad asegura que la velocidad máxima registrada en este corredor cayó de unos peligrosos 109 km/h a 73 km/h, según el informe periodístico. 

Esta es la pregunta del millón para taxistas y motociclistas. Sin embargo, la Secretaría de Movilidad es tajante: si se pasan a la velocidad permitida, el impacto es “nada agresivo”. La ingeniería detrás de la curvatura parabólica garantiza que ni los neumáticos, ni los rines delgados de las bicicletas de ruta, sufran daños estructurales, de acuerdo con el impreso.

Por otro lado, frente a las quejas por el aumento de trancones, la administración distrital tiene otros datos. Según sus mediciones, la fluidez ha mejorado porque se eliminan los “cuellos de botella” causados por frenazos bruscos. En la Boyacá, aseguran, la velocidad promedio incrementó un 20 % gracias a que todos los vehículos mantienen un ritmo constante, como menciona el informe periodístico.

Más allá de la comodidad, el argumento de peso de la secretaria Claudia Díaz es la vida. Con corte al cierre del año pasado, se estima que esta medida ha salvado directamente nueve vidas y ha reducido en un 45 % el número de lesionados vulnerables (peatones y ciclistas).

“Tomamos una decisión transformadora: gestionar la velocidad con rigor técnico. Los resultados demuestran que vamos por el camino correcto”, afirmó Díaz.

El éxito del modelo es tal que para este 2026 la ciudad no dará marcha atrás. Se espera que corredores críticos como la Avenida Guayacanes y la Avenida Ciudad de Cali también se llenen de estos resaltos, consolidando una Bogotá que prefiere conductores lentos pero ciudadanos vivos.

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