El tenebroso historial con el clan Rincón que salpica al esmeraldero asesinado en Bogotá
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Una noche de sangre en el norte de la capital destapa secretos ocultos, oscuros expedientes judiciales y nexos con la mafia minera.
Las autoridades en la ciudad de Bogotá continúan adelantando las labores de indagación para esclarecer los móviles y dar con los responsables del asesinato del expolítico y comerciante de esmeraldas boyacense Edilson Castro Castellanos, un violento suceso que tuvo lugar sobre las 7 de la noche del pasado jueves 20 de agosto. Tras el crimen, la Unidad Investigativa de EL TIEMPO reveló la identidad de la víctima y profundizó en su pasado judicial, estableciendo que Castro Castellanos había figurado previamente como testigo dentro de una investigación por un homicidio perpetrado en una de las minas del municipio de Maripí, en el departamento de Boyacá.
De acuerdo con la información recabada, la víctima se desempeñó como concejal de dicho municipio boyacense bajo las toldas del partido Liberal durante al menos dos periodos constitucionales, paralelamente a sus actividades comerciales enfocadas en la venta de esmeraldas. No obstante, su nombre cobró relevancia en los círculos judiciales no solo por su faceta política y mercantil, sino por sus estrechas relaciones en la zona minera. Una fuente del occidente de Boyacá le indicó a El Tiempo que “en las minas se sabe que el señor Castro es cercano al clan Rincón, al que pertenecían los esmeralderos extraditados a Estados Unidos Horacio Triana Romero y Gilberto Rincón. Era de confianza de Omar Rincón, siempre se les veía juntos”.
La Unidad Investigativa del rotativo tuvo acceso directo a un expediente judicial que confirma la conexión de Castro con un caso de sangre. Se trata específicamente del asesinato cometido en el año 2014 en contra de Julio Rincón Pinilla, quien se desempeñaba como vigilante de la mina de esmeraldas La Pita, ubicada en Maripí y estrechamente vinculada con la familia Rincón. Según se detalla en los documentos del proceso, Castro Castellanos presenció de primera mano el homicidio mientras compartía tomando cerveza en compañía de Omar Rincón, varios de sus socios y su anillo de escoltas al interior de la mencionada mina.
El expediente recoge un crudo testimonio sobre la dinámica de aquel crimen: “Empezó un problema entre el vigilante y un allegado a Omar Rincón y este se acerca, saca un arma y le dispara en por lo menos 13 oportunidades a Julio Rincón. Ahí estaba el entonces concejal de Maripí Edilson Castro”. A raíz de estos hechos, Castro Castellanos pasó de ser considerado un testigo clave dentro de la investigación del homicidio a convertirse en procesado judicial, luego de que la justicia determinara su responsabilidad en los delitos de falso testimonio y fraude procesal.
Aunque el exconcejal aceptó los cargos imputados y fue condenado judicialmente, una jueza de la ciudad de Bogotá le otorgó el beneficio de la suspensión condicional de la pena bajo el argumento de que esta no superaba el umbral de los cuatro años de prisión. Con este turbio historial sobre la mesa, las autoridades policiales e investigativas indagan actualmente si el homicidio perpetrado en el norte de Bogotá guarda relación directa con sus negocios particulares en el sector de las esmeraldas o si, por el contrario, responde a retaliaciones derivadas de sus antiguos y profundos vínculos con el ‘clan Rincón’, facción cuyos principales miembros terminaron extraditados a Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico.
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