Así paseaba y se burlaba ‘Bendito Menor’ en el gobierno de Petro: “Relajadito, sin tanto estrés”
El abatido cabecilla criminal, que en el pasado usó figuras de beneplácito, encontró su final bajo la nueva política de ofensiva total.
La caída de Naín Andrés Pérez Toncel, alias ‘Bendito Menor’, no solo representa un golpe fulminante contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada en Riohacha, sino que sella el fin de una era marcada por las escandalosas concesiones y beneficios institucionales que el criminal recibió bajo la sombrilla de la fallida “Paz Total” del gobierno de Gustavo Petro. El abatido cabecilla, que operaba como amo y señor de las rentas ilegales y el narcotráfico en la Troncal del Caribe, supo aprovechar las gabelas del pasado para blindarse judicialmente mientras sembraba el terror con masacres, secuestros y extorsiones.
Durante los meses en que la política de apaciguamiento oficial le dio oxígeno a las estructuras armadas, alias ‘Bendito Menor’ figuró como uno de los beneficiarios de cuestionadas decisiones administrativas que suspendieron sus órdenes de captura y le abrieron la puerta a estatus de interlocución, un blindaje que le permitió expandir su control criminal en los departamentos de Magdalena, Cesar y La Guajira. Lejos de abandonar las armas, el temido sujeto utilizó ese margen de impunidad para consolidarse como un capo intocable, mofándose abiertamente de la ley y lanzando constantes desafíos en redes sociales desde su escondite.
En medio de su prepotencia y sintiéndose protegido por las prebendas del anterior Ejecutivo, el criminal llegó a jactarse públicamente de su poderío económico y militar a través de videos cínicos difundidos en internet. En una de sus grabaciones más desafiantes, lanzada mientras se burlaba del Estado, exclamó sin remordimiento alguno: “Conquistador hasta la muerte, estamos acá mira, 1.000 millones dando vuelta, relajadito, en todos los rincones de La Guajira, sin tranto estrés para que digan que es con la IA ahora. Estamos es nitidos”. Aquella arrogancia reflejaba la cómoda posición que los criminales habían ganado negociando con la debilidad estatal.
Sin embargo, el panorama cambió de manera radical con la llegada de la nueva administración del presidente Abelardo De La Espriella, cuyo mandato ordenó una ofensiva militar y policial sin contemplaciones contra las estructuras criminales en la región Caribe. La presión coordinada entre la DIJIN, la DIPOL y la Fiscalía General de la Nación, respaldada por labores de inteligencia, dejó sin efecto las viejas prerrogativas que protegían al forajido. El cerco se estrechó hasta que un contundente operativo en Riohacha interceptó al cabecilla junto a su compañera sentimental, Rosa Angélica Tarazona, alias ‘La Bebecita’, quienes terminaron abatidos tras enfrentar a la fuerza pública. Este desenlace sepulta definitivamente los favores de la impunidad del pasado.
Temas Relacionados:
Recomendados en Nación
Te puede interesar
Sigue leyendo