Dicen por qué De la Espriella decidió despachar desde la Casa de Nariño, pese a descartarla
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Aunque el plan inicial contemplaba abrir la sede presidencial al público, expertos y asesores pesaron en la decisión ante las ventajas operativas
Apenas dos semanas y media después de haber iniciado su mandato gobernando desde la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, en el centro de Bogotá, el presidente Abelardo De La Espriella tomó la decisión de despachar también desde la Casa de Nariño. El mandatario, que antes de asumir el poder había descartado utilizar el icónico palacio presidencial con la intención de convertirlo en un museo abierto al público, prepara ya su inminente mudanza, la cual se concretaría la próxima semana.
Durante este periodo inicial, el Palacio de San Carlos —en donde el canciller Ómar Bula cedió su tradicional oficina del segundo piso para uso exclusivo del jefe de Estado— concentró los consejos de ministros, reuniones oficiales y anuncios de gobierno. Sin embargo, la operación en esta zona histórica trajo consigo desafíos colaterales, pues cada llegada del mandatario implicaba el cierre de varias vías sobre la calle 10 con carrera 5, afectando el tránsito de turistas y la actividad de los vendedores ambulantes del sector.
De acuerdo con El Tiempo. detrás de este cambio de rumbo figuran razones técnicas de estructura, logística y seguridad. Mientras que el Palacio de San Carlos requeriría una profunda ampliación interna para albergar a los funcionarios, equipos tecnológicos y sistemas de seguridad de la Presidencia, la Casa de Nariño cuenta con las adecuaciones óptimas. Al respecto, el arquitecto de la Universidad Nacional Enrique Uribe Botero destacó en una columna las diferencias logísticas: “La Casa de Nariño cuenta con helipuerto y, además, con una conexión inmediata con la avenida sexta, que permitiría una rápida evacuación en caso de una asonada o de cualquier otra situación de emergencia. A ello se suman las carreras séptima y octava, que ofrecen vías adicionales de acceso y evacuación”.
Aunque el presidente mantendrá su política de gobernar de manera descentralizada —utilizando también su sede alterna en Barranquilla—, este nuevo giro modifica de tajo los planes que se le habían encomendado a la ministra de Cultura, Paola Holguín, para transformar el histórico recinto en un espacio museístico, devolviéndole al Palacio presidencial su rol central en la administración del Ejecutivo.
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