Cristo aterriza en campaña de Iván Cepeda y enseña cómo funciona el reciclaje político

Elecciones Colombia 2026
Tiempo de lectura: 5 min
Escrito por:  Fredy Moreno
Actualizado: 2026-03-20 06:26:21

Pese a saberse sin oportunidades reales, había inscrito su candidatura a la presidencia; después la rechazó, para terminar en la campaña del Pacto Histórico.

Varios exministros y exfuncionarios de alto nivel del Gobierno de Gustavo Petro se postularon para remplazarlo en la presidencia de la República. Era lógico: había que abordar por distintos caminos el propósito de reelegir el proyecto progresista, más allá de la candidatura oficial de Iván Cepeda. Uno de los primeros efectos de esa estrategia fue provocar la dispersión de los electores. Ofrecer varias alternativas persiguiendo un mismo propósito. Pero después de las consultas interpartidistas del 8 de marzo, el panorama quedó más claro, lo mismo que las intenciones de los políticos.

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Unos de esos exministros decidieron postular sus nombres directamente para la primera vuelta presidencial que tendrá lugar el 31 de mayo, y otros participaron en dos consultas interpartidistas, la de octubre de 2025 y la del Frente Amplio el 8 de marzo pasado. Entre los primeros están el excanciller Luis Gilberto Murillo, Mauricio Lizcano y Juan Fernando Cristo. Y entre los segundos, Carolina Corcho, Gloria Ramírez, Susana Muhammad, Gustavo Bolívar y Roy Barrreras.

Juan Fernando Cristo se postula y declina candidatura

De entre todos estos precandidatos llama la atención Cristo, que, con su partido En Marcha, no era situado por la opinión ni los electores como de extrema izquierda, sino más bien solo de centro.  Después de haber sido el ministro del Interior del Gobierno de Petro tuvo un paso como comentarista y analista político en Caracol Radio en donde, a través de esa poderosa emisora, mostraba independencia de la Casa de Nariño. Durante varios meses se expuso como independiente y y de centro, y así fue calentando lo que sería su candidatura.

En noviembre pasado, Cristo anunció formalmente su aspiración a la Presidencia sustentado en que el movimiento que lidera, En Marcha, recuperó su personería jurídica en mayo de 2025, gracias a un fallo favorable de la Corte Constitucional. “El momento exige un liderazgo con experiencia en lo público y capacidad para construir acuerdos y resultados concretos”, dijo en ese momento.

Pero después de los resultados de las consultas, declinó su candidatura, reconociendo de manera tardía su participación (y la de otros, hay que decirlo) en el fenómeno de dispersión política que desorienta a la ciudadanía: “No vamos a inscribir nuestro nombre para participar en la primera vuelta presidencial. Al no presentar nuestra candidatura, espero, también, contribuir a darle mayor claridad al debate público en Colombia, frente a una ciudadanía que se presenta confundida por tantas aspiraciones”.

Efectivamente, en el Caso de Cristo, así como en el de otros políticos, resulta inexplicable que, sabiéndose con muy pocas oportunidades efectivas, realistas, de tener alguna opción siquiera para la primera vuelta, insistan en mover sus nombres. Eso afecta la democracia porque, como muy bien lo admite Cristo, la ciudadanía “se presenta confundida por tantas aspiraciones”. Muchos de esos políticos sin posibilidades lo que buscan con esa exposición es activar candidaturas a alcaldías o gobernaciones, o hacerse contar para ver si consiguen un caudal electoral significativo que les permita reciclarse en el nuevo gobierno que está por comenzar.

Desde Ernesto Samper hasta Juan Manuel Santos

Ahora Cristo volvió a mostrar un talante camaleónico, el de esos políticos que, como Roy Barreras, ha saltado de partido en partido en distintas posiciones. Comenzó en la política en el partido liberal al lado del expresidente Ernesto Samper, fue congresista y luego llegó al gobierno de Juan Manuel Santos, para recalar finalmente también como ministro del Interior en el Gobierno de Petro (por eso algunos aseguran que se trata de un exponente excelso del petro-santismo).

Tras su malograda candidatura, hubo quienes creyeron que Cristo enriquecería el debate del centro político, que es el que definirá las elecciones que se avecinan. Pensaron que se apartaría de la extrema izquierda para aliviar el profundo estado de polarización en que se encuentra el país, pero se equivocaron. El político nortesantandereano decidió adherir a la campaña de Iván Cepeda, con una pequeña diferencia: la asamblea nacional constituyente que impulsan el presidente Petro y su candidato Cepeda, pero que Cristo desestima.

Con todo, Cristo se centró en destacar los puntos que los unen. “Conocí a Iván Cepeda cuando él aún no era congresista y desde el Senado ya impulsábamos la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, en contra de la posición del gobierno de Uribe que se negaba a reconocer el conflicto armado. Desde entonces, nos identificamos con el propósito de devolver la dignidad y el reconocimiento a millones de compatriotas ignorados durante décadas por el Estado. Él fue víctima del Estado. Yo fui víctima del Eln. Los dos perdimos a nuestros padres en medio de la guerra absurda”, dijo Cristo este jueves.

Como sea, sobre esas premisas loables también empieza a pavimentarse la autopista para la llegada de Cristo a un eventual gobierno de Iván Cepeda. Así se reciclan la política y los políticos en Colombia, lo que hace cada vez más necesario que los ciudadanos elijan bien si quieren respirar aires de renovación en la política.

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