Dolor de cabeza por recibos de luz en estratos 3 y 4 de Colombia: alertan con aumento de $ 52.250
Un informe financiero de la firma Russell Bedford reveló, peso a peso, qué impacto podría tener el fenómeno del Niño en las próximas facturas.
En una época en la que se empieza a analizar el aumento del salario mínimo en Colombia para 2027, una evaluación puso sobre la mesa un tema que se puede convertir en un auténtico dolor de cabeza para los estratos 3 y 4.
Una factura de luz de $ 175.000 podría acercarse a $ 227.300 si coinciden una subida de tarifa y un consumo 20 % mayor. Son alrededor de $52.250 adicionales al mes: más de la mitad del dinero que le quedaría a una familia de estrato medio con $ 100.000 disponibles después de sus gastos básicos.
Si la tarifa y ese consumo permanecieran iguales doce meses, el gasto adicional rondaría $627.000, dinero que también podría necesitarse para útiles escolares, compra de medicamentos, comer por fuera o hacer reparaciones locativas, entre otros.
El estudio financiero de Russell Bedford utiliza la tarifa de septiembre de los principales operadores del servicio residencial de energía para estrato tres y cuatro, cercana a $ 875 por kilovatio hora. Parte de un hogar que pasa de 200 a 240 unidades mensuales y supone que producir electricidad se encarece 18,7 %, manteniendo los demás cobros iguales. Eso elevaría la tarifa completa 8,2 %.
El 18,7 % corresponde al aumento mayorista de agosto reportado por XM. Sin embargo, los contratos para atender hogares y pequeños negocios bajaron 0,8 %. El informe permite anticipar gastos bajo esas condiciones, sin anunciar un incremento ya decidido, pues cada región, empresa y estrato tiene tarifas diferentes.
Esta advertencia también vale para quien nunca prende un aire acondicionado porque menos lluvias pueden afectar embalses y cosechas lejos de su ciudad. De hecho, el Ideam estima una probabilidad superior al 90 % de un fenómeno de El Niño muy fuerte entre finales de 2026 y comienzos de 2027.
“En términos financieros, una familia con poco margen después de pagar el arriendo o la cuota del crédito de vivienda, la alimentación y los servicios públicos puede sentir con fuerza incluso un aumento aparentemente pequeño”, explica Mauricio Serna, socio de Finanzas Corporativas de Russell Bedford.
Pero ojo porque el recibo de la luz podría aumentar todavía más por recargos. La Creg contempla cargos adicionales sobre el consumo que supere el 110 % de la meta individual: 30 % para estratos uno a tres y 50 % para cuatro a seis, sujetos a topes y excepciones. El primer ciclo es pedagógico, sin pago efectivo, pero luego la sanción si recaerá en el bolsillo.
Si cuatro personas alargan diariamente su baño ese tiempo, una ducha eléctrica funcionando a 5.500 vatios añadiría 55 kWh en treinta días. Con la tarifa inicial del ejemplo, serían unos $ 48.100 mensuales, sin contar el gasto del agua ni recargos.
La nevera también merece atención incluso donde hace frío. En la caracterización publicada por la UPME, la refrigeración representa 52 % del consumo eléctrico en clima templado, 49 % en frío y 45 % en cálido.
En otras palabras, dos refrigeradores similares, con consumos ilustrativos de 70 y 30 kWh mensuales, tendrían una diferencia cercana a $35.000 al mes: alrededor de $ 420.000 durante doce meses con la tarifa constante. Esa comparación ayuda a dimensionar el costo de conservar una nevera que gasta más.
Antes de reemplazarla, revise empaques, ventilación y mantenimiento. Recuerde que un equipo en buen estado puede evitar una compra apresurada. Igualmente, tenga en cuenta que los costos de esos aparatos pueden estar incluidos en el incremento del recibo de luz; sumarlos de nuevo haría que un mismo gasto se contara dos veces.
“La eficiencia no debe confundirse con comprar más”, advierte Serna. El experto propone una cuenta que conviene hacer antes de aceptar una promoción para adquirir un nuevo electrodoméstico. Si un aparato eficiente cuesta $ 600.000 más que otra alternativa y permite ahorrar $ 25.000 mensuales, recuperar esa diferencia tomaría 24 meses. A esa comparación hay que incorporar transporte, instalación, mantenimiento e intereses.
Si la financiación absorbe el ahorro, cambiar el equipo puede mejorar el consumo eléctrico y empeorar el presupuesto. Serna además recomienda corregir hábitos de consumo y revisar dos o tres facturas antes de decidir qué vale la pena reemplazar.
Ese margen también tendrá que alcanzar para el mercado. Según el Dane, los alimentos acumularon un aumento de 7,16 % entre enero y agosto, con múltiples causas. Precisamente, Corficolombiana encontró que episodios fuertes de El Niño elevaron históricamente la inflación alimentaria 3,9 puntos porcentuales frente a condiciones climáticas neutras.
El informe traduce ese diferencial: un mercado que costaba $ 1’000.000 al comenzar la comparación anual terminaría $ 39.000 por encima del escenario sin ese efecto. Es una diferencia al final del año, no un recargo por cada compra quincenal.
“Ante una temporada seca prolongada, es prudente separar un pequeño monto para posibles aumentos de servicios, mantenimiento de equipos o reparación de fugas”, aconseja Serna.
Finalmente, revise seis meses de facturas, compare precios por kilo y compre según lo que su familia consume. Separar una reserva puede evitar que el próximo recibo, un arreglo pendiente o el mercado terminen pagándose con tarjeta de crédito.
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