Desaparecerá empresa con casi un siglo en Colombia y más de 3.200 trabajadores; hay triste razón

Economía
Tiempo de lectura: 6 min
Escrito por:  Fabián Ramírez
Actualizado: 2026-07-15 07:44:50

Agobiada por deudas insostenibles, factores climáticos y un rotundo "no" de las entidades financieras, el gigante agroindustrial solicitó su liquidación.

Un duro golpe sacude al sector agroindustrial y al empleo en el suroccidente de Colombia. El emblemático Ingenio La Cabaña, un actor histórico y fundamental para el desarrollo del Valle del Cauca y el Cauca, se encuentra en su momento más oscuro tras solicitar formalmente el inicio de su proceso de liquidación judicial ante la Superintendencia de Sociedades. La decisión pone fin a casi un siglo de historia empresarial y deja en una profunda incertidumbre el futuro de miles de personas que dependen de su operación.

La caída de este gigante no es un asunto menor, pues representa aproximadamente el 6 % de la producción de caña y azúcar de todo el país, con una capacidad instalada para procesar hasta 2.200 toneladas de azúcar diarias. Sin embargo, su verdadero impacto está en el tejido social de la región. Marcela Urueña Gómez, directora ejecutiva de Procaña, advirtió sobre la gravedad de la situación al señalar que la parálisis de la compañía pone en riesgo directo e indirecto el sustento de más de 3.200 trabajadores de campo, producción y contratistas.

Asimismo, esta quiebra afecta directamente a 957 proveedores de caña, de los cuales 777 son pequeños productores que desarrollan su actividad en parcelas de menos de 10 hectáreas. Esta crisis termina golpeando con fuerza la estabilidad económica y la paz territorial de municipios clave como Guachené, Padilla, Miranda, Puerto Tejada, Santander de Quilichao, Villa Rica, Corinto y Caloto, donde la caña de azúcar es el principal motor de desarrollo local. Por su parte, la presidenta de Asocaña, Claudia Calero, señaló que aunque el liquidador designado, Rodrigo Tamayo Cifuentes, será el encargado de precisar el censo real de cultivadores, las estimaciones del gremio indican que el ingenio trabaja mano a mano con más de 940 cañicultores de la región.

Aunque la noticia ha causado un enorme impacto, lo cierto es que la debacle financiera del Ingenio La Cabaña venía anunciándose desde hace varios años. A pesar de que la empresa logró ingresar a un proceso de reorganización empresarial ante la Supersociedades en mayo de 2024, sus balances ya venían en rojo mucho antes de la pandemia. En 2019, la compañía registró pérdidas por $19.178 millones. Lejos de recuperarse, el hueco financiero se profundizó año tras año hasta tocar fondo en 2025, año que cerró con pérdidas históricas por $290.960 millones.

Este desplome financiero fue el resultado de un coctel de factores internos y externos que el propio gerente general de la empresa, Luis Enrique Saavedra, ya había advertido a sus colaboradores en una carta en 2024. Entre los principales detonantes se encuentra el fuerte impacto de un triple episodio del fenómeno de La Niña, que inundó los terrenos y desplomó la productividad de los cañaduzales. A esto se sumó un agresivo plan de inversiones ejecutado años atrás que dejó a la empresa con un nivel de endeudamiento sumamente alto, agravado por el incremento generalizado de las tasas de interés que encareció drásticamente el costo de esa deuda. Finalmente, los problemas de orden público en el norte del Cauca terminaron de entorpecer la operación diaria de la compañía.

Al vencerse los plazos legales para presentar un acuerdo de reorganización con sus acreedores, la empresa no tuvo otra opción que pedir su liquidación el 12 de junio de 2026. En los documentos enviados a las autoridades, La Cabaña aclaró que el fracaso del proceso no se debió a que la empresa fuera inviable operacionalmente, sino a la imposibilidad de llegar a un acuerdo con los bancos, sus principales acreedores.

La compañía les presentó propuestas audaces para salvar el negocio, las cuales contemplaban la fusión de las empresas del grupo para extinguir deudas mutuas por confusión, así como la creación de un mecanismo de financiamiento usando su línea de negocio de energía y etanol como respaldo. Adicionalmente, el ingenio solicitó un periodo de gracia para no pagar capital hasta el año 2030 y plazos de pago flexibles de entre 10 y 16 años con subordinación de deuda. Lamentablemente, la mayoría de las entidades financieras consideraron que estas opciones no eran viables, cerrándole la puerta definitiva a la reorganización y empujando a la histórica marca hacia la liquidación.

La historia de La Cabaña es la muestra del empuje de los de los migrantes que llegaron al país a principios del siglo pasado. Todo comenzó en 1927, cuando el rumano Moisés Seinjet pisó tierra colombiana con el sueño de levantar una industria alrededor de la caña de azúcar en el fértil valle del río Cauca.

Tras dar sus primeros pasos como una pequeña molienda en la década de 1920, Seinjet se alió con los hermanos David y Bernardo Pellman para desarrollar el cañaduzal que sembraría el futuro del ingenio. En 1930, adquirió 400 plazas de la Hacienda San Rafael en Palmira; años después, junto a Abraham Black, compró la Hacienda Piedechinche para sembrar caña, arroz y yuca.

El verdadero origen del Ingenio La Cabaña ocurrió en 1947, cuando Seinjet adquirió 300 plazas de la Hacienda Córcega. Aunque inicialmente sembró arroz, rápidamente adecuó las tierras para la caña de azúcar. Para la década de 1950, la empresa ya producía 180.000 bultos de azúcar al año, y en 1972, tras una gran expansión industrial, la cifra subió a 2,5 millones de bultos anuales.

En sus mejores años, el ingenio alcanzó una capacidad de molienda de 6.000 toneladas de caña al día, produciendo unos 3,6 millones de bultos anuales. Moisés Seinjet dejó el legado a sus tres hijas (Sulamita Rabinovich, Ana Doron y Massi Neuris), pero en las últimas décadas fueron sus nietos David Seinjet, Rony Doron Seinjet y John Rabinovich Seinjet quienes asumieron el control del holding familiar, diversificando el negocio incluso hacia la producción de etanol. Hoy, esa larga dinastía familiar y empresarial se enfrenta a su punto final en los tribunales de insolvencia.

Temas Relacionados:

Te puede interesar

Sigue leyendo