Alex Honnold desafía la muerte en Taipei 101: hazaña sin cuerdas, polémica y selfie a 500 metros

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Alex Honnold desafía la gravedad y a Netflix: su escalada sin cuerdas en Taipei 101 desata polémica mundial.

El 25 de enero, el escalador estadounidense Alex Honnold alcanzó la cima de uno de los rascacielos más emblemáticos del mundo: el Taipei 101, ubicado en la capital de Taiwán. En una escalada que se prolongó durante 90 minutos, Honnold completó la vertiginosa ruta de más de 500 metros utilizando únicamente sus manos y pies, sin ningún equipo de protección como cuerdas o arneses. El evento, transmitido en directo por la plataforma Netflix, ha sido catalogado por diversos medios como una proeza rara vez vista en la historia del deporte extremo.

Esta hazaña, desarrollada bajo la modalidad de solitario libre —es decir, sin ningún tipo de ayuda técnica para la seguridad del escalador—, generó de inmediato un debate público cuando Honnold manifestó su inconformidad con el pago recibido por parte de la reconocida empresa de streaming. Según declaraciones concedidas a The New York Times, el atleta describió la suma de 500.000 dólares —revelada por la revista Forbes— como “vergonzosa” si se compara con los salarios de profesionales en ligas deportivas como la Major League Baseball (MLB), donde los contratos pueden superar los 170 millones de dólares.

Para Honnold, la compensación no se correspondía con el nivel de exposición mediática, el riesgo de muerte y la magnitud del espectáculo, en contraste con las ganancias que obtiene Netflix por la transmisión global del evento. Sin embargo, el escalador dejó claro que su principal motivación era el desafío físico, y expresó que estaría dispuesto a realizar la escalada gratuitamente, siempre y cuando los administradores del Taipei 101 le concedieran el permiso legal, incluso sin cámaras presentes.

El ascenso estuvo plagado de dificultades técnicas particulares del entorno urbano. Según el diario New York Post, Honnold debió utilizar pequeños salientes metálicos en forma de L, diseñados para la fachada del edificio, como únicos puntos de apoyo. El tramo más complicado se dio en los pisos centrales, conocidos como las “cajas de bambú”, compuestos por ocho módulos de ocho pisos cada uno, donde la verticalidad y falta de descansos naturales exigieron al máximo la capacidad física y mental del deportista.

La escalada estuvo marcada por las inclemencias climáticas: lluvias obligaron a posponer el intento durante un día, y el propio Honnold debió afrontar fuertes vientos durante su subida final. Solo podía detenerse brevemente en ciertos balcones para recuperar fuerzas antes de seguir avanzando hacia la cima. Al culminar la ruta de 508 metros, celebró inmortalizando la vista panorámica con una selfie desde el punto más alto del rascacielos.

Alex Honnold, nacido en 1985 en Sacramento, Estados Unidos, ya había captado la atención mundial en 2017 tras escalar sin protección El Capitán, un monolito de 900 metros en el Parque Nacional Yosemite. Ese logro quedó registrado en el documental Free Solo, película que obtuvo reconocimiento internacional. Más allá del deporte, Honnold promueve iniciativas sociales a través de la Honnold Foundation, enfocada en el acceso a energías limpias.

El ascenso al Taipei 101 se suma a una lista de retos verticales de alto impacto y establece una diferencia respecto a la anterior ascensión realizada en 2004 por el francés Alain Robert, quien utilizó cuerdas de seguridad y debió enfrentar también condiciones meteorológicas adversas.

La controversia sobre la remuneración de Honnold y el uso comercial de las proezas deportivas por parte de grandes plataformas refuerza el debate sobre el valor del riesgo y la ética profesional en el deporte extremo. ¿Qué significa, entonces, alcanzar la cima cuando el reconocimiento y las ganancias parecen desiguales?

¿Qué es la “escalada en solitario libre” y por qué es tan riesgosa?

La disciplina llamada “escalada en solitario libre” se refiere a ascensos efectuados completamente sin ayudas artificiales de seguridad, es decir, sin cuerdas, arneses o cualquier elemento de protección. El escalador depende únicamente de sus manos, pies y el contacto directo con la superficie natural o artificial.

Esta modalidad representa uno de los mayores riesgos dentro del deporte, ya que un error, por mínimo que sea, puede resultar en consecuencias fatales. Solo deportistas con altos niveles de experiencia, habilidades físicas y fortaleza mental pueden aspirar a intentarlo, como lo ha dejado en claro la trayectoria de Alex Honnold según fuentes como The New York Times y Forbes.


* Este artículo fue curado con apoyo de inteligencia artificial.

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