Opinión

Echemos vaina

El cambio de vida de Iván Díaz Amargos

Con casi diez años de experiencia me siento con la confianza de de vivir experiencias más relajantes y dignas que las vividas hasta ahora.

Cansado del oficio ejercido durante más de una década y de las secuelas que le dejó el mismo, el señor Iván Díaz Amargos decidió cambiar de trabajo logrando en su vida un inesperado giro de 360°.

Compartimos su inspiradora historia.

Una decisión mía fue protestada por “El Salvaje” Rojas. Lo encontré en fuera de lugar y no dudé en sancionar la situación. De inmediato algunos de los espectadores me lanzaron guijarros, escupitajos y me insultaron.

Acostumbrado a ello, decidí hacer caso omiso a la situación y mantenerme firme con la sanción, hasta que en medio del altercado, uno de mis asistentes me señaló un supuesto cabezazo que “El Chango” Umaña le propinó a “La Rata” Gallego.

No dudé un solo segundo en expulsar al Chango, pero él se negó a dejar el terreno de juego. Por el contrario el joven lanzaría duros epítetos hacia mi persona. “Eres un hijo de puta, no vas a salir vivo de aquí, perro”, me dijo.

La hinchada no se haría esperar. Al ver la decisión tomada, comenzó a intimidarme y a exigirme que devolviera al Chango y no tuve otra opción que recular mi decisión y ofrecerle disculpas. De todas maneras, la hinchada y el profesor Maturana no me perdonarían el haberme metido con una de sus estrellas.

Del banco me insinuaban que era un muerto de hambre asalariado y me amenazaban con terminar mi carrera. La situación desembocaría finalmente en mi renuncia definitiva como Director de Disciplina del Colegio Internacional El Sauce Llorón, reconocido plantel trilingüe con énfasis en formación integral y humanista.

En la tarde le pasé mi carta de renuncia a la “hinchada” (así le decíamos a la obesa directora del establecimiento), sin antes manifestarle mi más profunda indignación por el trato recibido por parte del banquero doctor Umaña (Padre de Diego “El Chango” Umaña y representante del consejo de padres de familia) y el profesor Maturana (maestro de catequesis).

Ahora con casi diez años de experiencia en el ámbito educativo, me siento con la confianza para incursionar en el mundo del arbitraje de fútbol, con la esperanza de vivir experiencias más relajantes y dignas que las vividas hasta ahora.

En la foto y en el piso el licenciado Díaz Amargos en una de las muchas agresiones recibidas por parte del consejo estudiantil del Colegio Internacional El Sauce Llorón.

Nota: Las opiniones expresadas solo comprometen a su autor y no pueden considerarse una posición oficial de Pulzo.com.

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