El tubo del que se agarra en Transmilenio es más puerco que un sanitario

Bacterias y microorganismos por montón se adhieren debido a la cantidad de manos que a diario se sujetan de ahí.

 
Congestión de pasajeros en Transmilenio
AFP

Así quedó demostrado luego de que la microbióloga Angélica Pardo analizara unas muestras que recogió de uno de los tubos de un bus articulado. El resultado, según publica El Tiempo, fue de “120 unidades formadoras de colonias de microorganismos mesófilos (que creen en temperaturas como la de Bogotá) y los aerobios, que necesitan oxígeno para sobrevivir”.

“En estas colonias existe la posibilidad de encontrar bacterias patógenas, o sea, que pueden producir algún tipo de enfermedad. Estos microorganismos pueden pasar fácilmente de mano en mano, teniendo como camino estas superficies”, explica la experta, a ese medio.

Entre esas bacterias también se pueden hallar los coliformes, que según dice al impreso la docente de microbiología de la Universidad Manuela Beltrán, Andrea Cortés, “aparecen cuando una persona sale del baño y no se lava las manos o lo hace deficientemente”.

Si bien el usuario de este medio de transporte tiene su sistema inmunológico en buen estado, lo que disminuye el riesgo de contraer alguna enfermedad, el inconveniente surge “si este pasajero está con bajas defensas” y consume algún alimento sin antes haber aseado sus manos, ya que puede presentar complicaciones gastrointestinales, agrega Cortés.

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Pero si en el tubo las bacterias pueden permanecer entre dos y tres horas, debido a la cantidad de pasajeros que lo utilizan, ni hablar de las agarraderas de las sillas, ya que su textura porosa es el perfecto espacio para que los microorganismos perduren.

Es por eso que agarrarse del tubo de un bus o de la silla puede dejarle más bacterias en las manos que cuando utiliza un baño público, pues allí el riesgo es salir sin lavarse bien las manos, apunta una publicación de El País de España.

“Aquí no hay estrato social, todos en ese tubo somos iguales”, es la frase con la que el obrero de construcción Jorge Díaz resume, a El Tiempo, la congestión de manos que se sujetan a diario del tubo del articulado.

No obstante, el supervisor de lavado de Ciudad Móvil, operador de Transmilenio, dice al diario capitalino que cada noche los buses son sometidos a un estricto proceso de limpieza y desinfección.

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