Tyson Fury inscribe su nombre en libro de historias trágicas del boxeo

El púgil inglés, consumidor de cocaína confeso, renunció a sus títulos mundiales de los pesos pesados y fue despojado de su licencia.

 
Tyson Fury AFP
Tyson Fury / Foto: AFP

La decisión de la Junta de control del boxeo británico (BBBC, en inglés) se produjo unas horas después de que Fury renunciara voluntariamente a sus títulos OMB y AMB para concentrarse en el tratamiento médico de una depresión que le llevó a consumir drogas, aseguró.

“Gané los títulos en el ring y creo que deben perderse en el ring, pero no soy capaz de defenderlos en estos momentos y he tomado la difícil y emotiva decisión de dejarlos vacantes”, dijo el púgil de 28 años en un comunicado difundido por su promotora, Hennessy Sports.

“Entro en un nuevo desafío de mi vida en el que sé que, como ante (Vladimir) Klitschko, venceré”, añadió Fury, aludiendo a su inesperada victoria ante el ucraniano que le dio, en noviembre de 2015, los dos títulos a los que ahora renuncia.

Los problemas de Fury saltaron a la luz a finales de septiembre con su renuncia, un mes antes, a la revancha ante Klitschko

Unos días después de que la cadena ESPN revelara que Fury dio positivo por cocaína en un control antidopaje, este concedió una explosiva entrevista a la revista Rolling Stone que revelaba su estado errático.

 He hecho muchas cosas en mi vida. He tomado mucha cocaína. Mucha”, admitió. “¿Por qué no tomar cocaína? Es mi vida ¿no? Hago lo que quiero. Sí, he tomado. Mucha gente toma”.

“No me entreno más. Estoy deprimido, estoy harto de la vida (…) La cocaína, es algo pequeño en comparación con el hecho de no querer vivir”, añadió.

“Estoy en las últimas. No puedo soportarlo más. Estoy en el hospital en este momento. Veo a psiquiatras. Dicen que soy bipolar. Soy maniaco-depresivo”, contó.

Honestamente, no sé si voy a terminar el año. Espero solo que alguien me mate, ante de que yo mismo me mate”.

En manos de Fury está ahora sobrevivir a su crisis personal, como hizo el estadounidense Mike Tyson, o estrellarse definitivamente, como les ocurrió a campeones como Sonny Liston, Carlos Monzón, Héctor Camacho y tantos otros.

Sonny Liston murió alcoholizado a los 38 años en Las Vegas, condenado a cargar toda su corta vida con el remoquete de matón y malo en su rivalidad con Muhammad Ali, pero Tyson asomó la cabeza finalmente de su paso por la cárcel y de la ruina.

Su tío y entrenador, Peter Fury, se mostró confiado en que regrese un día al boxeo.

“Con toda seguridad lo volverán a ver en un ring”, explicó a la radio BBC 5. “El boxeo es su vida. Lo lleva en la sangre, en sus venas, no conoce nada más. Tan solo está frustrado. Cuando pierdes el interés en todo y no puedes verle sentido a nada, tienes un problema”.

Fury, añadió su tío, “no es adicto a las drogas. Únicamente cometió una estupidez. No irá a ninguna clínica de rehabilitación de drogas; es un maniaco depresivo, que es una versión de una enfermedad bipolar”.

 Con información de AFP

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