Alerta por olas de calor: América Latina sufriría más por escalofriante panorama en pocos años
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Un estudio de la Universidad de Oxford puso el dedo en la llaga sobre un peligro que está mucho más cerca de lo que las personas tienen previsto.
En medio de las proyecciones y recomendaciones para el futuro, una investigación puso la lupa en las preocupantes olas de calor que alertan a la humanidad por lo que pasaría en apenas unas décadas.
Jesús Lizana, autor principal de un estudio de la Universidad de Oxford titulado ‘Impactos del calentamiento global: miles de millones podrían enfrentar calor extremo hacia 2050’, sorprendió con sus conclusiones.
El experto, replicado por Infobae, advirtió que casi 4.000 millones de personas en todo el globo (equivalente a un escalofriante 41 % de la población mundial), podrían experimentar temperaturas extremas si el calentamiento global sigue su curso y alcanza los 2°C. Esta cifra duplicaría la proporción de 2010, que alcanzó un 23 %.
Según Lizana, investigador del Zero Institute de esta prestigiosa universidad británica, vivir en medio de calor extremo se convertirá en la norma, incrementando significativamente la demanda energética (especialmente de refrigeración)- y provocando tensiones sobre la economía, la salud, la educación, las migraciones y también la agricultura, que sufrirá un duro golpe.
De acuerdo con su estudio, publicado en la reputada revista ‘Nature Sustainability’, en América Latina, los países que más sufrirán las consecuencias serán Brasil, Venezuela y Paraguay en Sudamérica, y Honduras, Guatemala y Nicaragua en Centroamérica.
Aún se esperan más detalles de esta llamativa investigación promovida por la Universidad de Oxford, pero por ahora, la advertencia ha quedado clara: el calentamiento global irá más allá de simples cambios ambientales, afectando directamente nuestra forma de vida y bienestar.
Las repercusiones económicas son quizás las más tangibles y fáciles de medir. No obstante, el impacto en el bienestar humano, la calidad de vida y las dinámicas sociales son de igual o mayor importancia.
Los desafíos migratorios que pueden desencadenar estos escenarios de calor extremo, así como las posibles tensiones sociopolíticas que pudieran surgir, son cuestiones cruciales que deberán ser objeto de estudio y planificación.
El incremento en la demanda de energía para refrigeración, por ejemplo, implicaría no solo un gasto mayor en electricidad, sino también un incremento en la producción de gases de efecto invernadero. Esto, por supuesto, solo intensificaría el calentamiento global y podría desencadenar un círculo vicioso.
Por otro lado, el impacto en la productividad de los agricultores latinoamericanos, cuyos cultivos podrían verse severamente afectados por las altas temperaturas, es un tema que deberá ser examinado con mayor profundidad para poder tomar las medidas correspondientes.
¿Cómo prevenir el calentamiento global para el futuro?
Para asegurar un futuro habitable, la prevención del calentamiento global exige una combinación de cambios estructurales sistémicos y compromisos individuales sostenidos.
La meta principal es limitar el aumento de la temperatura global a 1.5°C respecto a los niveles preindustriales, un objetivo que requiere reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de manera drástica y urgente antes de que los daños sean irreversibles para los ecosistemas.
Para mitigar este fenómeno climático, es fundamental implementar las siguientes acciones prioritarias, recomendadas por National Geographic:
- Sustituir los combustibles fósiles por fuentes de energía limpia, como la solar, eólica y geotérmica, para descarbonizar la matriz eléctrica global.
- Mejorar la eficiencia energética en hogares e industrias mediante el uso de tecnologías de bajo consumo y un mejor aislamiento térmico en edificaciones.
- Fomentar la movilidad sostenible a través del uso de transporte público eléctrico, bicicletas y la transición masiva hacia vehículos de cero emisiones.
- Proteger y restaurar ecosistemas críticos, como selvas y manglares, que actúan como sumideros naturales de carbono y preservan la biodiversidad necesaria.
- Adoptar modelos de economía circular que prioricen la reducción, reutilización y reciclaje de materiales para disminuir la generación de residuos y metano.
- Transformar los sistemas alimentarios hacia prácticas agrícolas sostenibles y reducir el desperdicio de comida para bajar la presión sobre los suelos.
La implementación de estas medidas requiere la cooperación entre gobiernos, empresas y ciudadanos.
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